Corazones en Silencio

Capitulo 1: El Comienzo del Tercer Año

Frase: "Con el sol que se asoma, un nuevo años retoma, Pool y Roy de vuelta van, la historia aqui comieza ya."

Con el sol que se asoma, un nuevo año retoma, Pool y Rool de vuelta van, la historia aqui comienza ya...

El sol de septiembre entreba a raudales por las ventanas San Narcos, iluminando los pasillos llenos de estudiantes emocionados y nerviosos. Era el inicio del tercer año de bachillerato, y el aire estaba cargado de promesas y ansiedades contenidas. Pool, con su mochila

al hombro y una sonrisa tímida que apenas ocultaba su inseguridad, caminaba hacia su salón en el grupo "A". A sus 17 años, medía 1.80 metros, pero se sentía pequeño entre la multitud de cuerpos en movimiento, voces altas y el bullicio de reencuentros. No sabía que ese año, todo cambiaría de una manera que ni siquiera podía imaginar. El colegio, con sus paredes pintadas de un blanco desvaído y carteles motivacionales descoloridos, parecía el mismo de siempre, pero Pool sentía un cosquilleo en el estómago, como si el destino estuviera tejiendo hilos invisibles a su alrededor.

Roy, su compañero de curso, ya estaba sentado en el fondo del salón, con su cabello castaño revuelto y una expresión de quien ha dormido poco después de un verano lleno de aventuras no contadas. A los 18 años, con 1.84 metros de altura y una complexión atlética que lo hacía destacar sin esfuerzo, era el tipo de chico que atraía miradas sin pretenderlo. Sus ojos verdes, siempre con un brillo juguetón, escanearon la habitación hasta que aterrizaron en Pool. "¡Ey, Pool! ¿Listo para sobrevivir a este año?", gritó Roy al verlo entrar, su voz resonando por encima del murmullo general. Pool rio, un sonido genuino que aliviaba la tensión en su pecho, y se dejó caer en el asiento a su lado. "Sobrevivir es poco, Roy. Vamos a conquistar este lugar", respondió, aunque en su mente, la idea de "conquistar" se limitaba a aprobar las clases sin dramas innecesarios.

La profesora de orientación entró poco después, con una pila de horarios en las manos y una sonrisa entusiasta que contrastaba con el cansancio de los alumnos. "Bienvenidos al último tramo, chicos. Este año definirá su futuro", anunció, mientras repartía los papeles. Pool hojeó el suyo, notando las clases de Lengua y Literatura, Matemáticas y Educación Física. Roy se inclinó hacia él, susurrando: "Mira, tenemos casi todo junto. Esto va a ser épico". Pool asintió, sintiendo un calor reconfortante en la proximidad de su amigo. Habían compartido risas y confidencias desde el primer año, pero este regreso al colegio traía una frescura, como si el verano hubiera borrado las grietas menores de su amistad. Mientras el salón se llenaba de charlas sobre vacaciones pasadas —viajes a la playa, fiestas improvisadas y amores fugaces—, Pool se permitió soñar con un año sin complicaciones, ajeno a las tormentas que se avecinaban. El timbre sonó, marcando el inicio oficial, y con él, el comienzo de una historia que latiría en silencio durante meses.




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