Frase: “Un instante fugaz, una sombra capaz, Pool observa sin hablar, algo va a cambiar.”
Al salir del colegio una tarde dorada, con el sol poniéndose en un espectáculo de rojos y naranjas, Pool decidió buscar a Roy para entregarle un libro prestado que había olvidado. Caminó por el sendero lateral, el que bordeaba el muro alto del patio trasero, un lugar apartado donde los estudiantes solían esconderse para fumar o charlar en privado. El aire estaba quieto, perfumado con jazmines silvestres, y Pool tarareaba una melodía distraído cuando un sonido lo detuvo: risas ahogadas, seguidas de murmullos íntimos. Se acercó con curiosidad, y lo que vio lo paralizó en el acto.
Roy y Alexis estaban allí, en esa esquina olvidada, sus cuerpos cerca en una conversación que parecía más que amistosa. Pool se escondió detrás de un arbusto, el libro apretado contra su pecho, observando con el corazón en la garganta. El encuentro era inesperado, un choque de realidades que no había anticipado. Roy dijo algo que hizo reír a Alexis, y este respondió con un toque en el brazo, un gesto familiar que Pool reconoció de lejos. No era nada escandaloso, pero el ambiente cargado de complicidad lo inquietó. Pool retrocedió en silencio, el libro olvidado en su mano, y corrió hacia la salida principal, el peso de esa escena inesperada instalándose en su mente como una semilla de duda. ¿Qué significaba ese encuentro? ¿Era solo amistad, o algo más? Esa noche, el sueño lo evadió, perseguido por las imágenes de Roy y Alexis en esa esquina, el preludio de tormentas mayores.