Frase: “Alexis, su contrario, en un cruel escenario, ¿Amigo o gran rival?, el dilema fatal.”
Alexis actuaba con una normalidad exasperante que rayaba en la crueldad involuntaria, saludando a Pool en los pasillos con palmadas en la espalda que ahora sentían como traiciones disfrazadas de camaradería. Para Pool, ya no era solo el amigo de la infancia de Roy; se había transformado en un rival en un triángulo no declarado, su presencia un recordatorio constante y punzante del beso que había presenciado en la esquina del olvido. Cada encuentro con Alexis era una batalla interna: "¿Todo cool, Pool? Te ves un poco perdido hoy", preguntaba Alexis con su sonrisa carismática, esa misma que iluminaba el rostro de Roy y que ahora hacía que el estómago de Pool se revolviera. Pool respondía con monosílabos forzados —"Sí, todo bien"—, analizando cada gesto, cada mirada de Alexis como si fueran pistas en un rompecabezas que lo destrozaba: ¿notaba Alexis su distancia creciente, o era tan ajeno como Roy, viviendo en una burbuja de felicidad secreta?
La amistad que una vez había incluido a Pool como un igual ahora se envenenaba lentamente, gota a gota, con el veneno de los celos y la sospecha. En las clases compartidas, como la de historia donde se sentaban en filas adyacentes, Pool observaba con una mezcla de fascinación y resentimiento cómo Alexis se inclinaba hacia Roy para susurrar algo al oído, provocando una risa baja y compartida que excluía al resto del mundo. Esos toques sutiles —un roce en el brazo al pasar un lápiz, una mirada prolongada que hablaba de intimidades ocultas— eran detalles que Pool antes ignoraba o interpretaba como simple afecto fraternal, pero ahora los veía como evidencias irrefutables de un romance que lo había dejado en la periferia. "¿Rival por el afecto de Roy?", se preguntaba Pool en las noches de insomnio, tumbado en su cama con el techo como único testigo, su mente reproduciendo escenas como un bucle interminable. ¿O era Alexis una amenaza mayor, un catalizador que cuestionaba la propia identidad de Pool, forzándolo a confrontar sentimientos que había enterrado bajo capas de negación?
Las interacciones se tensaban con cada día que pasaba, convirtiéndose en un campo minado emocional. Una tarde, durante el recreo, Alexis se acercó al banco donde Pool estaba solo, mordisqueando un sándwich a medio comer. "Oye, Pool, ¿vienes con nosotros al cine este viernes? Roy insiste en que seas tú el que elija la película", dijo Alexis, su tono ligero y amigable, pero para Pool, las palabras sonaban como una invitación cargada de subtexto, un intento de mantener la fachada de normalidad mientras ocultaba su secreto. Pool sintió el nudo en la garganta regresar, una oleada de ira mezclada con tristeza que lo hizo apretar los puños bajo la mesa. "¿Por qué me invitan ahora? ¿Sienten culpa?", pensó, pero en voz alta solo murmuró: "Tal vez, veré". Alexis asintió, palmeando su hombro de nuevo —un gesto que ahora quemaba como fuego— y se alejó para unirse a Roy, dejando a Pool con una tormenta interna que lo consumía.
Pool debatía constantemente si confrontar a Alexis directamente, imaginando escenarios donde lo acusaba del beso, exigiendo explicaciones sobre cuánto tiempo llevaban engañándolo a todos. Pero el miedo lo detenía: miedo a la confirmación, miedo a la pérdida total de Roy, miedo a revelar sus propios sentimientos confusos. Alexis, en su ignorancia aparente, seguía siendo el alfa carismático, el que organizaba salidas grupales y contaba anécdotas que unían al trío, pero para Pool, se había convertido en un enigma hostil, un rival que ocupaba el espacio que él anhelaba. La búsqueda de respuestas se volvía más desesperada, el envenenamiento de la amistad un proceso lento que amenazaba con corroer no solo su relación con Alexis, sino su percepción de sí mismo. En el fondo, Pool se preguntaba si este triángulo era una batalla por Roy o una oportunidad para descubrir su propia verdad, enterrada bajo capas de silencio y duda.