Crown, Love And A Cup Of Coffee

✨ CAPÍTULO 59

Adalia sacó la mitad del dinero y poniendo lo que se iba a llevar en una sola maleta. Miró a Ángela y está negó con la cabeza.

—No, nos dejes aquí, por favor.

—Lo siento, ya no seguiré metida en esto. Ya conseguí lo que quería —Dijo ella, levantó la maleta y salió para afuera, Luis cerró la puerta con seguridad y miró a las dos personas tirados en el colchón.

—¡Dijiste que nos dejarías ir! —Gritó el niño.

—Es mentira, no los dejaré ir a ningunos, Ángela se queda tranquila contigo te necesito, el plan era llevármela a ella sola, pero veo que a tu lado se hace la fuerte, y se tranquiliza.

—Estas loco, por favor déjanos ir, ya tienes tu dineros —Alguien tocó la puerta y este sacó su arma mirando por el pequeño agujero, Adalia levantó el arma y le disparó en el ojo asiendo que este se echara hacia atrás por el impacto. Ángela echó un grito junto al adolescente, la bala en el ojo había entrado, pero no lo mató; y ahí es cuando se podría agregar el dicho, "yerba mala nunca muere" los agentes de Contreras y la policía nacional al escuchar los disparos no tuvo de otras que entrar.

—¡Tiré el arma y levanté las mano! —Escuchó Adalia una voz masculina detrás de ella, fruncio su ceño y tiró el arma confundida, dos agentes se acercaron y alguien del otro lado de la puerta empezó a disparar. Los tres se tiraron al suelo, tal vez se le había pegado alguna bala a uno de los tres ya que, el que tiró lo hizo tres veces.

Ángela y Diego no habían parado de gritar aterrados por lo que estaba pasando, después de que Luis disparará a ciegas hacia la puerta empezó amarrar su ojo con un pedazo de tela que había roto de si camisa, se quejó de dolor maldiciendo y se levantó, tomó a Ángela por lo cabello luego de desatar sus pies y brazos. Le metió un puñetazo y luego le pegó con el arma en la cabeza asiendo que caiga al suelo sangrando, Diego empezó a gritar despavorido mientras Ángela tocia.

—Tu perra amiga debe estar muerta, vez; ustedes las mujeres son una perras, levanta la maleta—Dijo, los agentes se llevaron a la chica hasta un lugar lejos de la casa, tenía un disparo del lado derecho por las costillas y uno de los agentes tenía otro en el brazo izquierdo. Por suerte la otra bala ya estaban en el suelo cuando salió.

—Esta armado y no podemos disparar porque está con Ángela y el niño, pero no creo que él sepa que estamos aquí, hay que acerle saber —Habló el agente. El detective Contreras tomó el Boquitoquis que había traído la patrulla mientras una ambulancia atendía a los agentes y a la chica.

—Tienes derecho a un abogado —Un agente le leída los derechos Adalia mientras una enfermera la atendía. Luis quedó confuso cuando escucho una ambulancia.

—¡Luis Tapia estas rodeado por la policía nacional! ¡Es hora de que te entregues y sueltes a las víctimas! —Luis al escuchar aquello se enojo grandemente maldiciendo.

—¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer! Maldita Adalia seguro me traicionó todo este tiempo.

—Dejanos ir por favor —Susurró el chico, Ángela estaba sentada en una esquina algo mareada, la herida propinado por la pistola sangraba de a poco. El chico se levantó y Luis lo tiró al suelo con brusquedad.

—No, no... No, Diego —Ángela apenas le salía la voz. El chico se partió la frente por la brusquedad de la caída al suelo, Luis tenía un solo ojo, pero seguía siendo muy rápido y fuerte para ellos dos.

—¡Salga con las manos en alto! O dispararemos! — Ángela llamó al chico y este gateando se fue a su lado, los agentes rodeaban la casa viendo si de alguna manera podrían ver algo para aunque sea ver, en qué lado estaba Ángela y el niño.

—¡Malditos, malditos! —Luis caminaba de un lado a otro con el arma en las manos, Ángela abrazó fuertemente a Diego y este empezó a llorar asiendo que uno de los agentes escuchará su voz—. ¡Cállate niño! Cállate! —El terror que le causaba la voz de Luis hizo que el adolescente empezará a temblar e inmediatamente hizo silencio.

—Creo que están en la esquina de la derecha — Susurró uno de los agentes.

—¿Estás seguro?

—Ahí escuché la voz del menor hace un momento y también la de Luis, él podría estar cerca de ellos.

Ambos agentes fueron a darle la información al detective. E inmediatamente hicieron cambio de planes.

—¡Al suelo! ¡Al suelo! ¡Luis Tapia entrégate con las manos en alto! —Cuando el agente gritó al suelo Ángela  se acostó en el suelo junto a Diego.

Los agentes dispararon tres veces en la puerta asiendo que Ángela y el niño gritaran aterrorizados, Luis se había puesto a una esquina en la izquierda donde estaban ambos secuestrados anteriormente.

—¡Luis Tapia llegaremos a un acuerdo! —Grito el detective ha cansado.

—¡Abriré la puerta y deben dejarme ir con uno de ellos! —Respondko Luis a todo pulmón, le estaba sangrando la herida y sabía que en cualquier momento necesitaría ayuda de un médico.

—¡Luis Tapia habré la puerta acuerdo concedido! —Luis caminó y tomó por los cabellos a Ángela asiendo que el chico empezará a gritar.

—No déjala, déjala —La joven se levantó con las pocas fuerzas que le quedaba, su cabeza le dolía bastante, sentía que se le explotaría en cualquier momento.

—quedate ahí cariño, estarás a salvó —Susurró Ángela al chico, este negó con la cabeza en medio de lágrimas y se acurrucó entre sus piernas asustado. Luis abrió la puerta con la pistola en las cien de Ángela, el vestido blanco estaba sucio lleno de mugre y sangre, también tenía sangre que le bajaba por el cuello y el agarre en los cabellos les decía a ellos que lastimaba esa herida. Ángela estaba envuelta en un mal de lágrimas sin sonido, no tenía fuerzas y sentía un nudo en la garganta.

A Gabriel se le partió el corazón verla de esa manera no se imaginaba la reacción que tuviera Nikolais al verla de esta manera, Luis se subió en el carro negro, Ángela se acurrucó en el asiento haciéndose más pequeña, la perdida de sangre le estaba dando sueño, Luis intento conducir, pero estaba atrapado.




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