Antes de que los hombres dominaran las regiones, existían los Primeros Cambiantes.
Entre ellos, surgió uno distinto.
No era gris.
No era blanco.
No era rojo.
Era negro como la noche sin luna.
El Lobo Negro.
Guardián del equilibrio, juez de la sangre, y portador de la forma perfecta.
No era un rey. Era una ley viviente.
Donde caminaba, las manadas se sometían, las guerras cesaban, la tierra respiraba.
Sin embargo, el Lobo Negro fue creado para proteger, no para amar, pero encontró a una mujer que no le temía.
Una mujer capaz de mirarlo y amarlo en su forma verdadera.
Ella fue la primera Descendiente Lunar, y al elegirla, el Lobo Negro rompió la ley primordial.
El castigo no vino de los dioses… vino de la Luna misma.
La Luna decretó:
El Lobo Supremo vivirá entre su gente como su igual.
Aunque será más poderoso, su forma verdadera solo surgirá bajo la luna alta y su corazón será sellado.
Un corazón sellado siente deseo, pero no puede amar.
Siente furia, pero no puede compadecer.
Y guardará todo el poder que no se podrá liberar, hasta que se rompa la maldición.
Cada generación heredará el sello, y cada heredero será más débil y más vacío que su antecesor, a menos que encuentre su salvación.
La maldición solo se romperá cuando su compañera predestinada sea una descendiente Lunar.
Después de marcarla, todo el poder suprimido por el sello se liberará y volverá a ser el Todopoderoso, el descendiente puro del Ancestral, el Rey de todos los cambiaformas…
Sin embargo, el vínculo es un simple lazo.
El Lobo Negro deberá ganar el corazón de su compañera antes de marcarla, y deberá amarla, o ambos perecerán…
Así nació la leyenda del Hombre sin Alma, la leyenda del Lobo Negro, el depredador sin corazón.
Su último descendiente, el alfa de la manada del Norte y monarca de las Cuatro Regiones, Eric Ragnarsson, estaba desesperado por romper aquel hechizo para liberar todo su poder y gobernar en paz sobre los cambiaformas de las cuatro regiones: Norte, Sur, Este y Oeste.
Sin embargo, el brujo de su manada le advirtió que, al cumplir los treinta años, si no encontraba a su compañera predestinada que fuera una Descendiente Lunar directa, su poder comenzaría a debilitarse y se desataría una rebelión que traería el caos sobre su manada.
—¡Cómo demonios encontraré a mi compañera si no puedo sentir nada! —bramó colérico Eric, presionando el cuello del brujo que lanzó aquella predicción—. Dime, brujo; si no quieres que te retuerza el pescuezo ahora mismo, ¿cómo voy a sentir el vínculo si no tengo corazón?
El brujo, sin inmutarse, tomó la mano de su alfa que bufó mientras lo soltaba.
—Alfa, usted no podrá sentir el vínculo de inmediato, pero su compañera sí… —informó con calma—. Debe marcarla antes de que cumpla los treinta, o será muy tarde.
Faltaba un año para su trigésimo cumpleaños. ¿Cómo demonios, encontraría a su compañera en tan poco tiempo?
—Cualquier cazafortunas dirá que soy su compañero, y una vez que la marque, será demasiado tarde —masculló entre dientes—. ¿Cómo sabré que la chica dice la verdad cuando afirme que siente el vínculo de pareja?
—Toda descendiente Lunar es hija de un alfa poderoso, cuya madre pereció al traerla al mundo. Solo busque entre las manadas a una muchacha que sea hija de un alfa y que haya perdido a su madre al nacer. No es tan complicado…
—No me digas… —gruñó furioso Eric.
—He tenido una visión, y su compañera está viva, alfa. Solo es cuestión de encontrarla, aunque lo complicado no será traerla aquí, sino enamorarla antes de que la marque.
Eric abrió grande los ojos, incrédulo ante aquellas palabras.
—¿Qué tontería estás diciendo? —increpó, con el ceño arrugado.
—Lo que ha oído, mi alfa. La descendiente Lunar debe amarlo antes de que la marque, o ambos morirán.
Eric comenzó a reír como un poseso, sintiendo que la Diosa estaba jugando con él.
Él no podía sentir nada, no sabía lo que era el amor.
¿Cómo diantres enamoraría a una joven a quien, para variar, obligaría a desposarlo?
De entrada, ella lo odiaría, y para rematar, ¿debía enamorarla?
—Dime que es una broma, Alistor. ¡Maldita sea! ¡Dime que es una jodida broma! —volvió a tomar al brujo del cuello.
El hombre negó con la cabeza y Eric lo soltó frustrado.
—La maldición cayó sobre mi antepasado por amar, ¿y me estás diciendo que se romperá con amor? ¡Es ridículo, cómico y hasta cruel! —vociferó frustrado.
#1144 en Fantasía
#664 en Personajes sobrenaturales
hombrelobo, alfa luna romance oscuro erotismo, alfa femenino posesivo
Editado: 13.05.2026