La mañana siguiente trajo una ligera brisa que acariciaba el rostro de Hana mientras se dirigía a la galería donde hacía unos días se había reencontrado con Jihoon. El sol brillaba, pero su corazón estaba en una sombra, atormentado por la conversación que habían tenido. Lleno de preguntas, sus pensamientos eran un torbellino y, aunque estaba decidida a seguir adelante con su arte, la noche anterior le había dejado una sensación de inquietud.
En la galería, el aire estaba impregnado del aroma de pinturas frescas y madera, y las paredes estaban adornadas con obras que contaban historias ajenas. Cada pintura era un refugio para el alma, un lugar donde las emociones encontraban su voz, y Hana buscaba esa misma voz dentro de sí misma. Comenzó su jornada preparando un nuevo lienzo, mientras su mente se aferraba a recuerdos de Jihoon: su risa, sus ojos, la forma en que sus manos se movían con gracia mientras hablaba.
Mientras trabajaba, los murmullos de la galería se desvanecían, y la única compañía eran sus pensamientos. Pero la calma fue interrumpida cuando su teléfono sonó. Era un mensaje de Jihoon.
“Hola, Hana. ¿Te gustaría que nos viéramos esta tarde? Tengo algo que quiero mostrarte.”
Hana sintió una mezcla de emociones: el pulso acelerado del corazón, la excitación y el miedo. Pronto, sus pensamientos giraron en torno a lo que Jihoon podría querer compartir con ella. ¿Serían sus propios sentimientos? ¿O algo más?
A medida que el día avanzaba, la ansiedad de la espera se amalgamaba con la emoción. Las horas parecieron convertirse en eternidades, y cada vez que alguien entraba en la galería, su corazón saltaba de esperanza.
Finalmente, cuando la tarde se hizo más profunda, sus ojos se encontraron con Jihoon quien entró con una expresión de determinación y algo más que brillaba en su mirada. Llevaba un pequeño estuche negro en sus manos que despertó la curiosidad en Hana.
“Hola, Hana. Gracias por venir,” dijo, acercándose a ella con una sonrisa cálida que disipó un poco su nerviosismo. “He estado trabajando en algo... espero que te guste.”
Hana sintió que las palabras quedó atrapadas en su garganta mientras observaba cómo Jihoon abría el estuche. Para su sorpresa, reveló una guitarra. Cada detalle de la música resonaba con un eco de nostalgia. Ella reconoció la guitarra de sus días juntos, aquella que había compartido innumerables momentos con él.
“Quería mostrarte algo,” continuó Jihoon, su mano acariciando la guitarra con ternura. “He estado compuesto una canción que me inspira cada vez que pienso en nosotros. Me gustaría compartirla contigo.”
Hana sintió como su corazón latía más rápido. Las palabras no eran solo música; eran una promesa de una conexión más profunda. “¿En serio? No sabía que habías vuelto a componer,” comentó, su voz temblorosa pero curiosa.
“Lo he hecho, pero esta es diferente,” dijo él, mirándola a los ojos. “Es sobre nuestro pasado, sobre lo que podría haber sido, pero también sobre lo que podría ser. Quiero que la escuches.”
Con un profundo suspiro, Jihoon se acomodó en una esquina de la galería y, tras unas cuantas notas, comenzó a tocar. La melodía era suave, y sus dedos danzaban por el mástil de la guitarra, tejiendo un relato musical que resonaba en el corazón de Hana. La música parecía conectar cada fragmento de su historia compartida, como un hilo dorado que unía su pasado con su presente.
Mientras él tocaba, Hana cerró los ojos y dejó que la música la envolviera. Recordó todas aquellas noches en su adolescencia en las que juntos soñaban con el futuro. La letra de la canción, llena de anhelos y arrepentimientos, la llevaba a un lugar donde el dolor y la esperanza coexistían, donde la posibilidad de un nuevo comienzo podía ser real.
“Te echo de menos, con cada acorde, con cada nota,” cantó Jihoon, su voz envuelta en emociones. La intensidad de su interpretación era palpable, y Hana sintió que cada palabra llegaba a las fibras más profundas de su ser. La canción hablaba de reencuentros, de la lucha entre el pasado y el futuro, y de las decisiones que definen quiénes somos.
Cuando Jihoon terminó, el silencio que siguió fue abrumador. Hana abrió los ojos, sintiendo cómo las lágrimas se acumulaban en sus pestañas. La emoción que había experimentado era pura, visceral. “Es hermosa, Jihoon. Realmente capturaste todo,” dijo, su voz entrecortada mientras se esforzaba por contener la emoción.
“Me alegra que te haya llegado,” dijo él, bajando la guitarra, su mirada profunda fija en la de ella. “Quería que supieras lo que siento. No solo por lo que perdimos, sino por lo que aún podemos encontrar.”
El entorno se sentía cargado, como el momento justo antes de una tormenta. Allí estaban, en el epicentro de sus emociones, y en el aire flotaba la posibilidad de un nuevo comienzo. Pero también había un miedo latente que ambas partes debían confrontar. ¿Podría su conexión resistir la prueba del tiempo y de las elecciones que habían tomado?
“¿Qué hacemos ahora?” preguntó Hana, sintiéndose vulnerable. La vulnerabilidad era un terreno complejo, pero sabía que era el único camino hacia la verdad.
“Creo que deberíamos darnos una oportunidad para explorar esto juntos,” dijo Jihoon, dando un paso más cerca. “No quiero que esto sea solo un recuerdo, sino un nuevo capítulo en nuestras vidas.”
El corazón de Hana latía con fuerza. La idea de abrirse a una nueva posibilidad la llenaba de esperanza, pero también de temor. “Lo sé, pero también tengo miedo,” confesó. “No sé si puedo volver a ponerme en esa posición.”
“Lo entiendo,” respondió Jihoon, extendiendo su mano, la calidez de su gesto provocando un impulso de respuesta. “Pero a veces, hay que arriesgarse a vivir, incluso si significa asumir la posibilidad de que puede doler.”
Un momento lleno de significado surgió entre ellos, y Hana se dio cuenta de que esta era su oportunidad de decidir. La música todavía resonaba en su mente, un recordatorio de que había algo poderoso entre ellos. Pero el costo del amor era real y siempre iba acompañado de riesgos.
#1192 en Novela contemporánea
#403 en Joven Adulto
segundas oportunidades, drama y emociones intensas, narrativa k-drama
Editado: 03.01.2026