Capítulo # 2
En el bufé de abogados.
En la oficina de Kimberly.
—¿Te encuentras bien? —preguntó al notar que Kimberly estaba asustada y se llevaba la mano al vientre—. ¿Te encuentras bien?
Kimberly
Quería responder que sí, pero sentí un gran temor de hacerlo; no quería parecer exagerada; tal vez no era nada y yo estaba sobredimensionando la situación.
Camila se preocupó porque siempre había sido brusca con Kimberly. Ambas compartían una personalidad similar y el tironeo entre ellas era habitual, pero al verla tan pálida, eso la hizo sentir mal.
—Lo siento.
—¿Te gustaría que te lleve al hospital? —preguntó Adriano.
—Puedo… ir sola —logré decir. Al sentir una punzada en mi vientre, me alarmé mucho porque no quería que nada malo le ocurriera a mi bebé y le pedía a Dios que todo estuviera bien.
—Nosotros te llevamos —insistió él—. ¿Quieres que te cargue?
—No seas dramático —respondió su mujer, sorprendida.
—Está embarazada, Camila —dijo él, enojándose con ella.
Camila trató de procesar la información y habló.
—Tenemos que llevarla rápido.
—Ya se me está pasando —dije al sentirme un poco más tranquila—. Cuando me jalo, me golpeé con el escritorio —expliqué, sobándome el vientre.
—Igual, debemos llevarte —insistió Camila—. No estaré tranquila.
—Está bien, vamos —tomé mi bolso para salir de la oficina—. Vamos.
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En la oficina de Julián.
Julián miraba seriamente a su hermana.
—Vamos, Helena.
Helena estaba divertida.
—No te contaré nada.
—Sophia no me habla —dijo él, porque su prometida estaba molesta con él—. Solo fue una broma.
—Eres un idiota, estabas besándote con otra mujer —le recordó, cruzando los brazos—. Si encuentro a Emiliano con otra mujer, lo mato.
—Eres una italiana celosa —bromeó su hermano.
—Sí, claro, por eso creo que Kimberly dejó a mi hermano.
—¡Claro que no! —exclamó, indignado.
—Te ayudaré con Sophia —dijo con una media sonrisa—. Esta vez será la última vez.
—Lo prometo.
—Tú encárgate de hacerla feliz.
Julián intentaba lograrlo; su compromiso era por negocios y buscaba que todo funcionara correctamente. Era consciente de que era un donjuán al que le gustaba cambiar de cama con frecuencia; le resultaba difícil aceptar su relación con Sophia.
Helena no comprendía por qué su hermano estaba decidido a quedarse con Sophia si no la amaba. Para ella, era un enigma el motivo de su decisión y no quería interferir en su vida.
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Kimberly
Fui atendida de inmediato al mencionar que me había golpeado el abdomen y que estaba embarazada; los médicos no dudaron en realizarme una ecografía de emergencia.
—Todo está bien —dijo el médico sin apartar la vista del monitor—. Todo en orden.
Kim
Escuchar esas palabras me llenó de felicidad porque sé que mi bebé estaba bien.
—Gracias a Dios.
Camila estaba emocionada.
—Quiero ser su abuela.
Adriano se divertía con la emoción de su esposa.
—Qué locura.
—No me importaría que tuviera más abuelas —comenté sin dejar de observar el monitor y sintiendo una punzada en el pecho al saber que ellos eran los primeros en ver a su nieta, antes que Ciro.
—Me alegra saber que todo está bien —dijo Adriano con una leve sonrisa—. Te dejaremos en casa.
—Aún no he terminado mi trabajo.
—Deberías quedarte en casa y descansar —dijo el médico—. Para prevenir.
—Me parece perfecto —respondió Camila con una sonrisa—. Deberías quedarte en casa.
Adriano miró a su esposa con sorpresa.
—¿Estás bromeando?
—No podrá moverse y tenemos que cuidarla —le recordó ella cruzando los brazos.
—No, por mí está bien —dije completamente avergonzada; no quería causarles ninguna molestia, y menos a ellos, que habían sido tan amables conmigo.
—Por mi culpa te llevé al hospital, déjame hacerme responsable de ti —le pidió sintiéndose culpable.
—Pero…
—Mi esposa tiene razón —dijo mirándola con ternura—. Solo por una noche.
—No lo sé —los miré con inseguridad; era consciente de que Ciro vivía con ellos tras nuestro divorcio y no quería incomodarlo—. Sería incómodo para todos.
—No te preocupes, generalmente los fines de semana mis hijos salen de fiesta —comentó Camila con tristeza—. No se darán cuenta.
—Solo será esta vez.
Adriano no estaba convencido de que fuera una buena idea, pero dado que su esposa llevó a la pobre Kimberly al hospital, debía aceptarlo y ayudarla; solo sería una noche vigilándola y atendiéndola en todo momento. Por si surgía alguna emergencia con su bebé.
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En la mansión De Santis Watson.
Ciro
Me había preparado para salir de la mansión cuando vi entrar a mi padre junto a mi madre y mi exesposa; me resultó completamente extraño. Verla en el bufé era algo diferente, pero verla en mi hogar era demasiado raro.
—Hoy Kimberly se quedará aquí —anunció su padre.
—¿Por qué? —pregunté totalmente sorprendido y confundido.
—¿Puedo decírselo? —preguntó Camila a Kimberly.
—Sí.
—Kimberly está embarazada y sin querer le golpeé el vientre —explicó nerviosamente—. Gracias a Dios, no pasó a mayores. Me sentí tan mal que quiero cuidarla esta noche.
—¿Embarazada? —pregunté tratando de procesar esa información; ¿en qué momento se embarazó y no me di cuenta?
Kim
Lo miré completamente avergonzada y hablé.
—Sí —afirmé con voz temblorosa. No quería que él se enterara de esta manera, pero tampoco podía seguir ocultándolo más tiempo.
—Tendrá una niña —comentó Adriano.
Ciro
No podía creer lo que estaba escuchando; mi Kim estaba embarazada y yo no era el padre. Al enterarme de que era una niña, imaginé el nombre que le pondría.
—Chiara —solté; era el nombre que siempre había deseado mucho antes de casarse conmigo.