El sonido de una llamada me despertó sin previo aviso.
La oscuridad todavía cubría la habitación. El vapor en la ventana delataba el frio que se había colado durante la noche.
Fruncí el ceño, buscando el teléfono a tiendas.
—¿Sí? —respondí, aun adormilada, sin ver la pantalla.
—¿Hazel, estás bien? —la voz de Sachi sonó al otro lado—. Anoche no respondiste mi llamada, estaba preocupada.
Abri los ojos con un suspiro.
—Amiga, sabes que te amo y valoro tu preocupación… —murmuré—, pero no sabes cuánto detesto a las personas que llaman de madrugada.
Un chillido culpable atravesó la línea.
—¡Lo siento! Pensé que ibas a madrugar para entrenar.
—No te preocupes —solté, incorporándome un poco—. En realidad… tienes razón, debería estar entrenando.
—¿Como vas con eso?
Hice una pausa.
—No ha cambiado mucho. Todavía no sé si quiero participar del todo en el torneo… y hoy el entrenador decidirá quién va y quien debe seguir mejorando.
—Vas a entrar.
—No lo sé —miré hacia la ventana empañada y empecé hacer garabatos—. Hay gente jugando mejor que yo ahora mismo.
Sachi no respondió de inmediato
—Mejor cambiemos de tema —añadí, cambiando el tono—. ¿Le pásate mi contacto a alguien?
—¿Qué? No —respondió, confundida—. Jamás lo haría sin tu permiso, ¿sucedió algo?
Me acomodé sobre las almohadas.
—Nada… alguien me escribió ayer por la tarde.
—¿Y? —preguntó con más intriga de lo que debía.
—Nada —me encogí de hombros—. Solo lo vi y no respondí.
—¿Pero que decía?
—Algo equis, como de una broma anónima.
—Ah —hubo una pequeña pausa—. Entonces eso quiere decir que tienes un admirador secreto.
Que parte de broma no había entendido.
Rode los ojos.
—O alguien que no tiene donde más invertir su tiempo.
Sachi soltó una risa.
—Déjame soñar un poco por ti, ¿sí?
Negué, aunque sonreí apenas.
—Sí, claro.
—Bueno, señorita con admirador secreto —añadió—. Ve a entrenar y luego me cuentas como te fue.
—Lo haré.
—Suerte, amiga
—Gracias.
Colgué.
Me quedé un segundo mirando el teléfono.
Luego lo deje a un lado.
No importaba, seguro terminaría siendo una simple broma.
………………O
El frio de la mañana me sopló en el rostro apenas salí.
El camino hacia la cancha estaba vacío, como de costumbre, totalmente silencioso.
A esa hora, mi hora, nadie más llegaba.
Perfecto.
Si hoy iba a ser la última batalla antes de que escojan a quienes participaran en el torneo, mínimo no quería terminar humillada.
Empujé la reja y entre.
Como lo esperaba, también vacía.
Me acerqué a la línea de saque, mirando la extensión de la cancha como queriendo grabar cada una de sus líneas correctamente medidas en mi mente.
El silencio me sabia acogedor.
Respiré hondo.
“Vamos” me autoconvencí de empezar.
Empecé a dejar cada una de mis cosas en una esquina, cuando llegó el momento del teléfono, miré la pantalla por inercia.
Dos notificaciones nuevas.
Fruncí el ceño.
Otra vez.
MP: Increíble frio como para no salir de casa.
MP: Buen día.
Lo volví a leer por unos segundos.
Definitivamente alguien no tenía que hacer con su tiempo.
Bufé y guardé el teléfono sin responder.
—Llegas temprano —la voz a mis espaladas me hizo saltar.
Archie.
Ya estaba ahí.
Apoyado contra la reja, como si llevara rato observando.
—Me asustaste —dije, soltando el aire que no sabía que tenía retenido.
No respondió, se quedó mirando mientras yo armaba un moño de ondas rebeldes.
—También llegaste temprano —rompí el silencio.
Se encogió de hombros.
—Alguien tiene que entrenar en serio
Claro.
Loca yo que intento entablar una conversación.
—No empieces.