Cuando las luces se apaguen (terminado)

CAPÍTULO TRES – MIN HO

 

CAPÍTULO TRES – MIN HO

“Growl”

 

Ya pasaron dos días que no sé de Daya y me pregunto si mis palabras le hicieron daño, claro está que no quería ser grosero pero era mi única opción. Había probado con otros usuarios y me terminaron bloqueando, no quería intentar nada. Además, ella es una chica y… me agrada.

Es loco como puede agradarte alguien sin haberla conocido del todo pero a veces la amistad llega demasiado para algunos, pregunten a mi amigo Taeyang, el chico que me recomendó instalar Flindi y ni siquiera lo utiliza.

Taeyang es mi amigo desde la escuela, me agrada estar más con él que con otros del salón aunque con ninguno tuve una molestia. Cuando le pregunté el significado de su nombre me dijo que sus padres le pusieron así porque lo veían como un sol. Me pregunto por el mio y le dije que significaba brillante y bondadoso. Y desde ese día, somos los mejores amigos que se apoyan en todo.

—¿Me pasas el ramen? Está a tu costado

Volteo y efectivamente, le doy y sigo en mis pensamientos pero como bien me conoce, sólo mira y declara con picardía.

—¿Conseguiste una Oppa falsa? Te dejo en las nubes, de seguro dijo que sí

—Claro que no —hablo de inmediato, —No tengo novia y nadie me ha dejado en las nubes, Taeyang

—Como si no te conociera. Así no eres tú.

—¿Y cómo soy yo? —declaro a la defensiva

—Eres una persona que vive solo en una casa mientras que sus padres hacen viaje a cualquier lado y vienen cuando se preocupan por su hijo, eres alguien extrovertido que a la gente lo ve como un amigo más, eres alguien que tiene.. un amigo de verdad y lo desperdicia.

—Que mal que seas mi amigo

—Mejor amigo, Min ho. Te salvé de tu depresión.

Sí, claro. Esa depresión. Fue muy fuerte pero se mantiene en el recuerdo, no sabe lo agradecido que estoy de que estuviera conmigo en un momento horrible de mi vida.

Mi hermano mayor. Fue la razón por la que entre hace tres años en depresión, me culpaba de todo y mi mente veía borroso la ayuda que me daban. Mis amigos no sabían que hacer conmigo y se alejaron por miedo, el único que vino a la habitación oscura de cuarto paredes fue él, me apoyó. Mi mente se llenó de palabras negativas que gente me decía sin sentido y me lo creí. No lo recomiendo, absolutamente nada, es tan fuerte que puedes entrar a un punto se suicidarte.

Tomé tratamiento y todo lo que una vez fue una pesadilla, ahora es un recuerdo borroso. Aunque sólo me queda el “sólo estoy” que trato de eliminarlo de mi cabeza. 

Ahora soy muy cambiado. Me gusta toda la vida y no pienso morir. Muevo la cabeza sonriendo y le cuento que paso con esa tal Daya.

—Conocí a una chica, se llama Daya. Es un nombre falso pero bonito y me agrada

—¿Vive en Seúl? —pregunta apagando la hornilla donde cocinaba el ramen

—No, vive en Los Ángeles. Es Americana, eso creo

—Oh… entonces no te sirve, busca alguien de corea pero ya

—No, les diré que Hana y yo terminamos y listo

—Eso no esperaba de ti, Min ho, ¿qué te pasa? —se asusta

—Es sólo que esa chica… me gustaría saber de ella, es… alguien que me atrae y no lo entiendo, quiero conocerla más.

—Nunca se verán. Tú eres de Seúl, Corea y ella de LA, Estados Unidos. Te lo recuerdo —dice preocupado con ambos brazos en la cintura

—Pero hay una posibilidad de que ella venga… o yo irme allá

—¿No crees que es muy rápido para eso? Recién la conoces

—No me refiero que ahora, justo ahora no responde mis mensajes pero puede que…

—Amigo, no se va a enamorar de ti. Tienes una maldición que todas las chicas te verán de amigo

—Quiero intentarlo, creo que me haría de ayuda porque las veces que estoy en casa estoy solo y no quiero volver a lo que era antes. 

—Sabes que estoy…

—Pero tampoco puedes ser el único. Es hora que tenga a alguien quien pueda, no sé, ser otra persona siendo yo mismo. Así que no te voy a escuchar, cuando acabes con el ramen, deja limpio la cocina, mañana viene mis padres.

—Como diga, jefe Min ho —hace la señal del militar y me voy.

 

☆♡☆♡☆♡

 

Ya son las doce en punto y presiono “enviar” al mensaje. Sé que ella estará despierta, allá serían las siete y algo. 

D1912A: ¿Qué quieres? Estoy estudiando

Yo: Hola Daya, me alegra que estás bien. ¿Cómo estás vestida?

D1912A: ¿Importa? Deja de escribirme, tengo clases

Yo: Nunca respondes cuando te escribo luego

D1912A: Ok, vale, te responderé luego

Yo: No te creo, linda




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