Cuando Te EncontrÉ

Capítulo 3: Una noche inesperada

El silencio volvió a instalarse entre nosotros.

Miré por la ventana de la pizzería. Las calles estaban casi vacías. La ciudad parecía dormida y yo me sentía más perdida que nunca.

—Bueno —dijo Joaquín levantándose de la silla—. Llegó el momento.

—¿Qué momento?

—El de decidir qué hacemos con vos.

—No me gusta cómo sonó eso.

—A mí tampoco, pero son las tres de la mañana y ya no pienso tan bien.

No pude evitar reírme.

Era increíble. Cada vez que sentía que iba a ponerme a llorar, él decía alguna tontería que lograba distraerme.

—Voy a ir a la terminal —insistí.

—No.

—Joaquín...

—No.

—Ni siquiera me dejaste terminar.

—Porque ya sé lo que vas a decir.

Lo miré cruzándome de brazos.

—¿Y qué voy a decir?

—Que sos adulta, independiente y perfectamente capaz de quedarte sola en una terminal llena de desconocidos.

Parpadeé sorprendida.

—¿Cómo lo sabés?

—Porque todas las mujeres dicen lo mismo antes de hacer una locura.

—No es una locura.

—Claro que lo es.

Tomó las llaves del auto y las hizo girar entre sus dedos.

—Mirá, Sofía. No te conozco.

—Gracias por aclararlo.

—Pero sé reconocer cuando alguien tuvo una noche horrible.

Mi sonrisa desapareció.

Por primera vez desde que lo conocía, hablaba completamente en serio.

—Y también sé que mañana te vas a arrepentir de cada decisión que tomes esta noche.

Bajé la mirada.

Porque tenía razón.

Mi teléfono volvió a vibrar sobre la mesa.

No necesitaba mirarlo para saber quién era.

Nicolás.

Otra vez.

La llamada se cortó y, segundos después, llegó un mensaje.

"Sofi, por favor, hablame."

Tragué saliva.

"No es lo que parece."

Sentí una mezcla de tristeza y bronca.

Cuatro años juntos.

Cuatro años construyendo una vida.

Y ahora pretendía arreglarlo con un mensaje.

Bloqueé la pantalla y guardé el celular en la cartera.

No quería llorar otra vez.

No delante de Joaquín.

No delante de nadie.

—¿Era él? —preguntó con suavidad.

Asentí.

—No tenés que responderle esta noche.

—Lo sé.

—Ni mañana.

Lo miré sorprendida.

—¿Y cuándo entonces?

Se encogió de hombros.

—Cuando deje de doler.

Aquellas palabras me golpearon más fuerte de lo que esperaba.

Porque era exactamente eso.

Dolía.

Y mucho.

Durante unos segundos ninguno dijo nada.

Hasta que Joaquín dejó unos billetes sobre la mesa y se puso de pie.

—Tengo una propuesta.

Lo miré desconfiada.

—No me gusta esa cara.

—Dormís en mi departamento.

Casi me atraganto con el agua.

—¡¿Qué?!

—Tranquila, bonita. Tengo sofá.

—Seguís siendo un desconocido.

Joaquín sonrió.

—Y vos seguís sin tener dónde dormir.

Abrí la boca para responder.

La cerré.

La volví a abrir.

Y la cerré otra vez.

Maldición.

Odiaba cuando tenía razón.

✨ Fin del Capítulo 3 ✨

❤️ ¿Qué harías en el lugar de Sofía?

🏠 ¿Aceptarías ir al departamento de Joaquín?

💬 Te leo en los comentarios.

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