Cuando Te EncontrÉ

Capítulo 11: Preguntas sin respuesta

Cuando salimos de la cafetería, el sol comenzaba a esconderse detrás de los edificios.

Habíamos pasado casi toda la tarde hablando.

Y lo más extraño era que el tiempo se había ido volando.

Normalmente, después de un rato, las conversaciones empezaban a agotarse.

Con Joaquín parecía ocurrir lo contrario.

Cada respuesta generaba una nueva pregunta.

Y cada pregunta me dejaba con ganas de seguir escuchándolo.

Caminamos unas cuadras en silencio.

Un silencio cómodo.

De esos que no incomodan.

De esos que no necesitan ser llenados con palabras.

—¿En qué pensás? —preguntó Joaquín.

—En nada.

—Mentira.

Solté una carcajada.

—¿Siempre vas a decirme mentirosa?

—Mientras sigas mintiendo.

Lo miré divertida.

—Bueno, estaba pensando.

—Eso ya lo sabía.

—Qué insoportable sos.

—También lo sé.

Volví a reír.

Y ahí entendí algo.

Hacía días que no me reía así.

Sin esfuerzo.

Sin fingir.

Simplemente porque tenía ganas.

Llegamos a una esquina y nos detuvimos.

—¿Vas para allá? —preguntó señalando una calle.

—Sí.

—Yo para el otro lado.

Por alguna razón, esa respuesta me decepcionó un poco.

Y creo que él lo notó.

Porque sonrió.

—¿Qué?

—Nada.

—Mentira.

—Joaquín...

—Sofía...

Terminamos riéndonos los dos.

Pero cuando creí que iba a despedirse, volvió a sonar su teléfono.

La misma melodía.

El mismo número.

O al menos eso parecía.

Vi cómo observaba la pantalla.

Y nuevamente rechazó la llamada.

Esta vez no pude evitar preguntar.

—¿No vas a atender?

Durante unos segundos permaneció en silencio.

Como si estuviera evaluando cuánto decir.

—Es complicado.

—Ah.

No sabía por qué me sentía decepcionada.

Después de todo, apenas nos conocíamos.

No tenía derecho a exigir explicaciones.

—Perdón.

—¿Por qué?

—Por preguntar algo que no me corresponde.

Joaquín se quedó mirándome.

—No tenés que pedir perdón.

—Entonces no pongas esa cara misteriosa.

—¿Qué cara misteriosa?

—Esa.

—No tengo cara misteriosa.

—La tenés.

—Vos fruncís la nariz.

—Y vos sos misterioso.

—Empate.

Volvimos a reír.

Pero antes de despedirnos, Joaquín se puso serio.

No era una seriedad incómoda.

Era diferente.

Como si estuviera tomando una decisión.

—Sofi.

Sentí algo extraño al escucharlo decir mi nombre de esa manera.

—¿Sí?

—Hay algo que debería contarte.

Mi corazón se aceleró.

—¿Algo malo?

—No.

Hizo una pausa.

—Bueno... depende de cómo lo mires.

Ahora sí me había dejado intrigada.

—¿Y?

—Todavía no.

—¿Todavía no qué?

—Todavía no es el momento.

Abrí los ojos indignada.

—¡Eso es muy injusto!

Joaquín soltó una carcajada.

—Lo sé.

—Ahora me voy a quedar pensando.

—También lo sé.

—Te odio.

—No parece.

Y otra vez esa sonrisa.

Esa sonrisa que lograba desarmarme por completo.

Nos despedimos.

Y mientras caminaba hacia la parada del colectivo, una idea comenzó a dar vueltas en mi cabeza.

Algo estaba pasando.

Algo importante.

Algo que Joaquín todavía no quería contarme.

Y por extraño que pareciera...

Sentía que, cuando finalmente lo hiciera, muchas cosas iban a cambiar.

❤️ Gracias por leer el Capítulo 11 ❤️

Parece que Joaquín guarda un secreto... 🤔

Y cuanto más intenta evitar el tema, más curiosa se pone Sofía.

💬 Quiero saber qué opinan:

📱 ¿Quién creen que lo llama tanto?

✈️ ¿Será algo relacionado con trabajo?

❤️ ¿Le contará la verdad a Sofía?

😏 ¿O todavía es demasiado pronto?

👇 Las leo en los comentarios.

📲 Seguime para no perderte el Capítulo 12.

✨ Porque algunas personas llegan a tu vida con una sonrisa... y un montón de preguntas sin responder.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.