Las semanas comenzaron a pasar más rápido de lo que imaginaba.
Entre la facultad, la tesis y los viajes a Carlos Paz, apenas tenía tiempo para detenerme a pensar.
O al menos eso intentaba.
Porque cada mañana comenzaba igual.
📱
Buen día, linda.
Y cada noche terminaba de la misma forma.
📱
Que descanses.
Era extraño.
Joaquín se había convertido en parte de mi rutina sin que ninguno de los dos lo hubiera planeado.
Ya no necesitábamos excusas para escribirnos.
Simplemente lo hacíamos.
Aquella tarde estaba terminando un trabajo práctico cuando mi celular sonó.
Era Joaquín.
Sonreí antes de atender.
—Hola.
—Hola, linda.
Algo en su voz me hizo fruncir el ceño.
—¿Pasó algo?
Hubo un silencio.
Pequeño.
Pero suficiente para que me diera cuenta de que algo no estaba bien.
—No sé.
—¿Cómo que no sabés?
Escuché una pequeña risa.
—Me llamaron hoy de una empresa.
—¿Y?
—Me ofrecieron un puesto.
—¡Eso es buenísimo!
—Sí...
Pero no sonaba feliz.
Y eso me llamó la atención.
Porque Joaquín adoraba su trabajo.
—¿Dónde?
Volvió a quedarse en silencio.
—Valparaíso.
Tardé unos segundos en reaccionar.
—¿Chile?
—Sí.
—¡Joaquín, eso es increíble!
Esta vez sí se rió.
—Sos la primera persona que me dice eso.
—Porque lo es.
—No lo sé.
—¿Cómo que no lo sabés?
—Porque implica muchas cosas.
Entendí lo que quería decir.
Cambiar de ciudad era difícil.
Cambiar de país era otra historia.
Nuevos compañeros.
Nuevas costumbres.
Otra vida.
—¿Y qué vas a hacer?
—No lo sé.
—Mentira.
—¿Cómo?
—Te conozco.
Cuando tenés una decisión casi tomada empezás a dar vueltas buscando que alguien te contradiga.
Escuché su carcajada.
—Psicóloga insoportable.
—Futura psicóloga.
—Peor todavía.
Nos reímos los dos.
Pero cuando la risa terminó, el silencio volvió.
Y esta vez pesó un poco más.
—¿Te irías?
pregunté.
—Es una gran oportunidad.
No respondió realmente.
Pero tampoco hacía falta.
Supe que estaba considerando aceptarla.
Y por alguna razón que no pude explicar...
sentí una pequeña tristeza.
No era lógica.
No era razonable.
Después de todo, Joaquín era mi amigo.
Y los amigos se alegran cuando les pasan cosas buenas.
¿Verdad?
Aquella noche hablamos durante horas.
Sobre Chile.
Sobre el mar.
Sobre Valparaíso.
Sobre lo que significaría empezar de nuevo.
Y cuando finalmente cortamos la llamada me quedé mirando el techo.
Pensando.
Porque por primera vez desde que lo conocía...
la posibilidad de que Joaquín desapareciera de mi día a día se sentía demasiado real.
Y no me gustaba.
Para nada.
❤️ Gracias por leer el Capítulo 17 ❤️
A veces la vida nos pone frente a oportunidades que pueden cambiarlo todo...
Pero también nos obliga a dejar cosas atrás. ✈️🌎
💬 Quiero saber qué opinan:
🇨🇱 ¿Joaquín debería aceptar la propuesta en Valparaíso?
❤️ ¿Sofía está triste por la distancia o por algo más?
🤔 ¿Creen que Joaquín ya tomó una decisión y todavía no lo admite?
☕ ¿Qué harían ustedes si tuvieran que elegir entre una gran oportunidad laboral y quedarse cerca de alguien importante?
👇 Las leo en los comentarios.
📚 No olviden votar, comentar y seguir la novela.
✨ Porque algunas decisiones pueden cambiar un destino... o dos.