Cuando Te EncontrÉ

Capítulo 18: Lo que no esperaba sentir

Durante los días siguientes intenté convencerme de que estaba exagerando.

Joaquín había recibido una propuesta laboral.

Nada más.

Las personas reciben propuestas todos los días.

Algunas las aceptan.

Otras las rechazan.

Fin de la historia.

Entonces...

¿Por qué no podía dejar de pensar en ello?

Aquella mañana estaba en la facultad cuando recibí un mensaje suyo.

📱

Buen día, linda.

¿Cómo sobrevivió la futura psicóloga?

Sonreí.

Ya era imposible evitarlo.

📱

Con sueño.

Mucho sueño.

📱

Problema tuyo.

📱

¡Qué amable!

📱

Siempre.

Me reí sola en medio del pasillo.

Una compañera me observó como si estuviera loca.

Quizás lo estaba.

Porque desde hacía días cualquier mensaje suyo conseguía mejorarme el humor.

Y eso empezaba a preocuparme.

Esa tarde Maby apareció en el departamento con una bolsa enorme de facturas.

—Traje provisiones.

—¿Para cuántas personas?

—Para nosotras.

—Vos querés matarme.

—No. Quiero que hables.

La miré.

Ella me miró.

Yo suspiré.

—No hay nada que contar.

—Mentira.

—Maby...

—Sofía...

Ya conocía ese tono.

Era el mismo que usaba cuando estaba a punto de descubrir algo.

Y generalmente lo lograba.

—¿Qué te pasa con Joaquín?

—Nada.

—Otra mentira.

—Somos amigos.

—Ajá.

—En serio.

—¿Y por qué tenés esa cara cada vez que alguien menciona Chile?

Abrí la boca.

La cerré.

Volví a abrirla.

Y terminé agarrando una factura.

Maby sonrió.

—Lo sabía.

—No sabés nada.

—Sé que te importa más de lo que querés admitir.

Y por primera vez...

no pude discutirle.

Esa noche Joaquín me llamó.

La conversación empezó como siempre.

Trabajo.

Facultad.

Tobbi.

Las ocurrencias de Max.

Pero en un momento hizo una pregunta inesperada.

—¿Vos qué harías?

—¿Sobre qué?

—La propuesta.

Me quedé en silencio.

Porque sabía exactamente qué quería escuchar.

No una respuesta.

Una excusa.

Una razón para quedarse.

Pero no podía dársela.

Porque si realmente era una oportunidad importante...

yo no tenía derecho a frenarlo.

—Creo que deberías aceptarla.

El silencio que siguió me pareció eterno.

—¿Tan fácil me echás?

dijo finalmente.

Y aunque estaba bromeando...

algo en su voz me hizo sentir un pequeño nudo en el pecho.

—No seas tonto.

—Entonces decime que me quede.

Mi corazón se detuvo.

Por un segundo.

Dos.

Tres.

No sabía si estaba hablando en serio.

No sabía si estaba jugando.

Y lo peor de todo...

era que una parte de mí quería pedírselo.

Quería decirle que se quedara.

Que no se fuera.

Que me había acostumbrado demasiado a sus mensajes.

A sus llamadas.

A su forma de aparecer siempre cuando lo necesitaba.

Pero no lo hice.

Porque los amigos no dicen esas cosas.

¿Verdad?

—Creo que vas a hacer lo correcto.

respondí finalmente.

Escuché un suspiro del otro lado.

—Sí.

Yo también lo creo.

Pero ninguno de los dos sonó convencido.

Aquella noche me acosté más temprano de lo habitual.

Sin embargo tardé horas en dormirme.

Porque por primera vez desde que lo conocía...

entendí algo que no esperaba.

No me asustaba que Joaquín se fuera.

Lo que me asustaba...

era extrañarlo.

❤️ Gracias por leer el Capítulo 18 ❤️

Dicen que uno recién descubre cuánto le importa alguien cuando imagina su ausencia...

Y quizás Sofía acaba de empezar a entenderlo. 🥺❤️

💬 Quiero saber qué opinan:

🇨🇱 ¿Joaquín quería que Sofía le pidiera que se quedara?

❤️ ¿Sofía ya está enamorada y todavía no lo sabe?

🤔 ¿Qué habrían respondido ustedes si estuvieran en su lugar?

📱 ¿Quién está más confundido en este momento?

👇 Las leo en los comentarios.

📚 No olviden votar, comentar y seguir la novela.

✨ Porque a veces el miedo no es perder a alguien...

sino descubrir cuánto significa para nosotros.




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