La salida terminó mucho más tarde de lo que habíamos planeado.
Y mucho más extraña.
Porque mientras Maby y Max parecían estar resolviendo una discusión que había comenzado quién sabía cuánto tiempo atrás...
yo seguía pensando en otra cosa.
En Martín.
En Joaquín.
Y en la forma en que ambos se habían observado durante toda la noche.
Cuando llegamos al departamento, Maby desapareció en su habitación sin dar demasiadas explicaciones.
Algo completamente sospechoso.
—No la presiones.
dijo Joaquín sonriendo.
—¿Vos sabés algo?
—Absolutamente nada.
Mentiroso.
A la mañana siguiente desperté tarde.
Por primera vez en semanas.
Y cuando salí de mi habitación encontré el departamento vacío.
Solo había una nota sobre la mesa.
📄
"Salí a tomar un café con Max. No secuestres a Maby para interrogarla.
J."
Sonreí sin querer.
Y guardé el papel en el bolsillo.
Mientras tanto, a varias cuadras de allí, Max observaba a su mejor amigo por encima de la taza de café.
—Estás raro.
—No estoy raro.
—Llevás veinte años diciendo esa frase.
Y las veinte veces estabas raro.
Joaquín soltó una risa.
Pero no respondió.
Max lo conocía demasiado bien.
Sabía cuándo estaba cansado.
Cuándo estaba preocupado.
Y sobre todo...
sabía cuándo estaba mintiendo.
—¿Querés contarme qué te pasa?
—Nada.
—Perfecto.
Entonces hablemos de Sofía.
Joaquín casi se atragantó con el café.
—¿Qué tiene que ver Sofía?
—Todo.
Silencio.
—No sé de qué hablás.
—Claro.
Y yo crucé media Córdoba para desayunar con vos porque me gusta madrugar.
Joaquín negó con la cabeza.
Pero ya estaba sonriendo.
—Es mi amiga.
—Ajá.
—La está pasando mal.
—Ajá.
—Necesitaba compañía.
—Ajá.
Max apoyó la taza.
Lo observó durante unos segundos.
Y finalmente hizo la pregunta que llevaba días guardándose.
—Entonces explicame por qué tomaste un avión desde Chile para abrazar a una amiga.
Por primera vez...
Joaquín no respondió.
Porque no tenía una respuesta.
O quizás sí la tenía.
Pero todavía no estaba preparado para decirla en voz alta.
—No sé.
murmuró finalmente.
Max sonrió.
No porque hubiera ganado.
Sino porque acababa de escuchar la verdad.
La primera verdad sincera de toda la conversación.
—Sí sabés.
Y por primera vez desde que había llegado a Córdoba...
Joaquín empezó a sospechar que quizás su mejor amigo tenía razón.
❤️ Gracias por leer el Capítulo 32 ❤️
A veces las personas que más nos conocen son las que ven lo que intentamos esconder. ❤️
💬 Quiero saber qué opinan:
☕ ¿Max tiene razón sobre Joaquín?
🤭 ¿Creen que Joaquín ya sabe lo que siente y no quiere admitirlo?
❤️ ¿Por qué creen que guardó la nota de Joaquín?
👀 ¿Qué secreto esconden Maby y Max?
✈️ ¿Será más difícil la despedida de lo que imaginan?
👇 Las leo en los comentarios.
📚 No olviden votar, comentar y seguir la novela.
✨ Porque algunas verdades aparecen cuando ya no podemos seguir ignorándolas.