Cuando Te EncontrÉ

Capítulo 36: La verdad a medias

La noche había caído sobre Córdoba.

Maby estaba en su habitación.

Y después de varias horas de trabajo remoto, Joaquín había cerrado la computadora.

Por primera vez en todo el día el departamento estaba en silencio.

Salí al balcón con una taza de té caliente entre las manos.

El frío era intenso.

Pero necesitaba despejarme.

No escuché cuando abrió la puerta.

Solo me di cuenta de que estaba allí cuando habló.

—Te vas a congelar.

Sonreí.

—Habla el hombre que vive frente al océano.

—El océano no hace este frío.

Me corrí un poco para dejarle espacio.

Y unos segundos después estaba a mi lado.

Durante un largo rato ninguno dijo nada.

No era incómodo.

Nunca lo era con él.

Mirábamos las luces de la ciudad.

Escuchábamos algún auto lejano.

Y disfrutábamos de esa tranquilidad que parecía cada vez más escasa.

Hasta que recordé algo.

—Martín me hizo una pregunta.

Joaquín giró la cabeza.

—¿Tengo que preocuparme?

—¿Ves?

—¿Qué?

—Eso.

—¿Eso qué?

—Nada.

Él soltó una pequeña risa.

Y por primera vez en varios días pareció relajarse.

—¿Qué te preguntó?

Bajé la mirada hacia mi taza.

—Por qué habías venido.

El silencio fue inmediato.

Porque los dos sabíamos que esa no era una pregunta cualquiera.

—¿Y qué respondiste?

—Que somos amigos.

Lo dije casi automáticamente.

Como si fuera una respuesta aprendida.

Como si la hubiera repetido tantas veces que ya saliera sola.

Joaquín no respondió enseguida.

—¿Y te convenció?

preguntó finalmente.

Levanté la vista.

—No lo sé.

Por primera vez fue él quien evitó mi mirada.

Y entonces decidí hacer la pregunta que llevaba días guardando.

—¿Por qué viniste?

Lo vi respirar profundo.

Una vez.

Dos veces.

Como si estuviera buscando las palabras correctas.

—Porque estabas mal.

Asentí.

Lo sabía.

Pero sentía que había algo más.

—¿Solo por eso?

Joaquín sonrió apenas.

Una sonrisa triste.

—¿Te parece poco?

Mi corazón dio un pequeño salto.

Porque no.

No me parecía poco.

Miles de kilómetros.

Horas de vuelo.

Días de trabajo perdidos.

Todo para acompañarme.

No.

No era poco.

—No.

murmuré.

Volvimos a quedarnos en silencio.

Y por primera vez comprendí algo.

Quizás no necesitaba que me dijera más.

Porque algunas personas demuestran con hechos lo que todavía no pueden decir con palabras.

Y Joaquín siempre había sido una de ellas.

Antes de entrar nuevamente al departamento me detuve.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por venir.

Durante unos segundos ninguno apartó la mirada.

Y por primera vez tuve la sensación de que los dos estábamos entendiendo algo.

Algo importante.

Algo que todavía daba miedo nombrar.

Pero que ya era imposible ignorar.

❤️ Gracias por leer el Capítulo 36 ❤️

A veces una respuesta sencilla puede decir mucho más de lo que imaginamos. ❤️

💬 Quiero saber qué opinan:

✈️ ¿Joaquín viajó solamente porque Sofía estaba mal?

❤️ ¿Qué quiso decir realmente con "¿Te parece poco?"

🥹 ¿Creen que Sofía ya está entendiendo lo que siente?

👀 ¿Quién tiene más miedo de admitir la verdad?

💔 ¿Qué pasará cuando llegue el momento de volver a Chile?

👇 Las leo en los comentarios.

📚 No olviden votar, comentar y seguir la novela.

✨ Porque algunas verdades se dicen con acciones mucho antes que con palabras.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.