La noche después de aquella conversación en el balcón fue extraña.
No incómoda.
No tensa.
Simplemente distinta.
Como si algo hubiera cambiado entre nosotros.
Algo pequeño.
Pero imposible de ignorar.
A la mañana siguiente Maby había salido temprano.
Y Joaquín trabajaba desde la mesa del comedor.
Yo intentaba avanzar con la tesis.
Intentaba.
Porque cada dos minutos terminaba mirando hacia donde estaba él.
—¿Tenés que entregar eso hoy?
preguntó sin levantar la vista de la computadora.
—Sí.
—Entonces dejá de distraerte.
—¿Quién dice que me estoy distrayendo?
—Yo.
—Qué observador.
—Es un talento natural.
Sonreí.
Y volví a mis apuntes.
Hasta que el celular de Joaquín comenzó a sonar.
La pantalla quedó apoyada sobre la mesa.
Y los dos vimos el nombre al mismo tiempo.
📱 Paula
Mi corazón hizo exactamente lo que no debía hacer.
Se aceleró.
Joaquín miró la pantalla.
Y esta vez atendió.
—Hola, Pau.
Pau.
No Paula.
Pau.
No sé por qué ese detalle me molestó.
Pero me molestó.
—Sí.
Estoy en Córdoba.
Del otro lado se escuchó una carcajada.
Tan fuerte que incluso yo pude escucharla.
—No.
Todavía sigo acá.
Otra risa.
Y entonces ocurrió algo que no esperaba.
Joaquín giró la cámara.
—Mirá.
Te presento a Sofía.
Me quedé congelada.
Completamente congelada.
Y segundos después apareció una mujer pelirroja en la pantalla.
Sonriendo.
—¡Por fin!
Parpadeé.
—¿Perdón?
—¡Por fin te conozco!
Creí que eras un personaje inventado.
Escuché a Joaquín reírse.
—Te dije que existía.
—Sí, claro.
Hace meses que escucho hablar de vos.
Sentí que el cerebro dejaba de funcionar.
—¿Hace meses?
pregunté.
—Meses.
Confirmado.
La colorada sonrió.
—Te juro que pensé que estabas exagerando.
—Paula...
murmuró Joaquín.
—¿Qué?
Es verdad.
Volvió a mirarme.
—No te das una idea de cuántas veces pronunció tu nombre.
—Paula...
—Bueno, bueno.
Ya me callo.
Yo ya no sabía dónde mirar.
Ni qué pensar.
Ni cómo respirar.
La conversación duró apenas unos minutos más.
Y cuando terminó...
el departamento quedó en silencio.
Un silencio enorme.
Incómodo.
Peligroso.
Porque por primera vez...
tenía información nueva.
Y no sabía qué hacer con ella.
Hasta que recordé algo.
—¿Hace meses?
Joaquín cerró los ojos.
—No empieces.
—¿Hace meses?
repetí.
Él soltó una risa resignada.
—Sí.
Mi corazón volvió a traicionarme.
Y justo cuando pensaba que la conversación había terminado...
recordé una última frase de Paula.
Una frase que había dicho antes de cortar.
Una frase que llevaba toda la tarde repitiéndose en mi cabeza.
📱
"Ahora entiendo por qué nunca le interesó nadie más."
Y por más que intenté concentrarme en cualquier otra cosa...
aquella noche fui incapaz de olvidar esas palabras.
❤️ Gracias por leer el Capítulo 37 ❤️
Parece que la famosa Paula no era exactamente lo que Sofía imaginaba... 😏❤️
💬 Quiero saber qué opinan:
📱 ¿Qué sintió Sofía cuando conoció a Paula?
❤️ ¿Paula dijo demasiado o dijo la verdad?
🤭 ¿Joaquín sabía que Paula iba a contar todo eso?
👀 ¿Qué significa realmente la frase: "Nunca le interesó nadie más"?
✈️ ¿Llegará Joaquín a volver a Chile sin decir lo que siente?
👇 Las leo en los comentarios.
📚 No olviden votar, comentar y seguir la novela.
✨ Porque a veces la persona que más miedo nos da... termina aclarando todas las dudas.