Cuando Te EncontrÉ

Capítulo 39: Lo que estuve a punto de decir

Quedaban dos días.

Solo dos.

Intentaba no pensar en eso.

De verdad lo intentaba.

Pero era imposible.

Porque cada vez que miraba a Joaquín recordaba que pronto volvería a Chile.

Y que el departamento volvería a sentirse demasiado grande.

Demasiado silencioso.

Como había ocurrido después de la muerte de Tobbi.

Aquella tarde Maby salió con Max.

Algo que seguía resultándome sospechoso.

Y por primera vez en varios días nos quedamos solos.

Completamente solos.

—¿En qué pensás?

preguntó Joaquín desde el sillón.

—En nada.

—Mentira.

—¿Tan evidente soy?

—Conmigo sí.

Mi corazón hizo una de esas cosas que últimamente hacía demasiado seguido.

—Eso no es justo.

—Nunca dije que fuera justo.

Sonreí.

Y durante unos segundos nos quedamos observándonos.

Sin hablar.

Como si ambos supiéramos que algo estaba cambiando.

Como si ambos supiéramos que el tiempo se estaba acabando.

—¿Extrañás Chile?

pregunté.

—A veces.

—¿Y el trabajo?

—También.

Asentí.

Porque entendía perfectamente.

Valparaíso era su vida.

Su presente.

Y yo no tenía derecho a pedirle que renunciara a eso.

Del mismo modo que él jamás me pediría que abandonara mis sueños.

—Me voy a recibir.

dije de repente.

Joaquín sonrió.

—Lo sé.

—Esta vez de verdad.

—También lo sé.

—Y voy a invitarte.

La sonrisa se hizo más grande.

—Más te vale.

Me reí.

Y por un instante todo pareció fácil.

Hasta que el silencio regresó.

Ese silencio que últimamente estaba lleno de cosas que ninguno se animaba a decir.

—Joaquín...

murmuré.

—¿Sí?

Lo miré.

Y por primera vez tuve ganas de decirlo todo.

Que me daba miedo que se fuera.

Que me gustaba más de lo que debería.

Que ya no sabía si éramos solamente amigos.

Que la idea de despedirme me estaba rompiendo el corazón.

Todo.

Absolutamente todo.

Pero cuando abrí la boca...

las palabras no salieron.

Porque junto con ellas apareció otro miedo.

¿Y si todo cambiaba?

¿Y si después nada volvía a ser igual?

¿Y si lo perdía?

Entonces hice lo único que pude.

Sonreí.

—Gracias por venir.

Vi algo extraño en sus ojos.

Algo parecido a la decepción.

O tal vez a la resignación.

Como si hubiera esperado escuchar otra cosa.

Pero enseguida volvió a sonreír.

—Siempre iba a venir.

Mi corazón se apretó.

Porque de todas las respuestas posibles...

esa era la peor.

Porque sonaba exactamente igual a una promesa.

Y las promesas son peligrosas cuando empiezan a significar demasiado.

❤️ Gracias por leer el Capítulo 39 ❤️

A veces las palabras más importantes son justamente las que no nos animamos a decir. ❤️

💬 Quiero saber qué opinan:

🥹 ¿Qué creen que Sofía estuvo a punto de confesar?

❤️ ¿Joaquín esperaba escuchar algo más?

✈️ ¿Qué pasará cuando llegue el momento de la despedida?

🤭 ¿Creen que alguno de los dos se animará a romper el silencio?

😭 ¿Las promesas ayudan... o complican más las cosas?

👇 Las leo en los comentarios.

📚 No olviden votar, comentar y seguir la novela.

✨ Porque algunas historias cambian para siempre por aquello que nunca llegamos a decir.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.