Cuando Te EncontrÉ

Capítulo 41: La última noche

La conversación con Nicolás no abandonó la cabeza de Joaquín en todo el día.

Ni una sola vez.

Intentó trabajar.

No pudo.

Intentó distraerse.

Tampoco.

Porque aquellas palabras seguían ahí.

"No esperes tanto como esperé yo."

Y por primera vez en mucho tiempo se preguntó si estaba cometiendo exactamente el mismo error.

Mientras tanto yo hacía lo que mejor sabía hacer.

Pensar demasiado.

Maby ya me había dicho tres veces que dejara de caminar de un lado a otro.

Y Max, desde el sillón, había confirmado que estaba poniendo nervioso hasta al perro del vecino.

—No tenemos perro.

respondí.

—Exactamente.

dijo él.

Maby se echó a reír.

Yo no.

Porque estaba demasiado ocupada ignorando el hecho de que Joaquín se iba al día siguiente.

Al caer la noche decidimos cenar los cuatro juntos.

Era la última noche.

Y todos lo sabíamos.

Aunque nadie lo dijera.

La conversación fue fácil.

Natural.

Como siempre.

Pero había algo distinto.

Algo que se escondía detrás de cada sonrisa.

Detrás de cada mirada.

Detrás de cada silencio.

Cuando Max y Maby salieron a buscar un postre que nadie había pedido...

supe inmediatamente que era una excusa.

Una pésima excusa.

—Son muy obvios.

murmuré.

—Demasiado.

respondió Joaquín.

Y por primera vez aquella noche nos quedamos solos.

Otra vez.

El silencio apareció casi de inmediato.

Pero esta vez no fue incómodo.

Fue triste.

Porque ambos sabíamos que estaba por terminar.

—No quiero que te vayas.

Las palabras escaparon antes de que pudiera detenerlas.

Y apenas las escuché...

cerré los ojos.

Porque ya era tarde para retirarlas.

Muy tarde.

Cuando volví a abrirlos...

Joaquín me estaba mirando.

Como si hubiera esperado escuchar eso durante semanas.

Como si él tampoco quisiera irse.

—Yo tampoco quiero irme.

dijo finalmente.

Mi corazón se apretó.

Porque aquella respuesta no ayudaba.

Empeoraba todo.

—Entonces quedate.

Lo dije en voz baja.

Tan baja que casi parecía una broma.

Pero ninguno de los dos sonrió.

Porque sabíamos que no lo era.

Joaquín bajó la mirada.

—No puedo.

Y por primera vez entendí algo.

No era una cuestión de elegir.

No era Chile contra Córdoba.

No era trabajo contra amor.

Era la vida.

Los tiempos.

Los sueños.

Las responsabilidades.

Y a veces querer a alguien no significa poder cambiarlo todo.

Significa acompañarlo.

Aunque duela.

Joaquín volvió a mirarme.

Y durante unos segundos ninguno dijo nada.

Hasta que finalmente habló.

—Prometeme algo.

Sonreí.

—Otra promesa.

—La última.

Asentí.

—Recibite.

Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas.

—Lo voy a hacer.

—Y cuando pase...

avisame.

—¿Para qué?

pregunté.

La sonrisa que apareció en su rostro fue pequeña.

Pero sincera.

Y también fue suficiente para romperme el corazón.

—Porque no pienso perderme ese día.

❤️ Gracias por leer el Capítulo 41 ❤️

A veces la parte más difícil no es decir lo que sentimos.

Es aceptar que el tiempo sigue avanzando. ❤️

💬 Quiero saber qué opinan:

😭 ¿Sofía hizo bien en decir que no quería que se fuera?

✈️ ¿Qué sintió Joaquín al escucharla?

❤️ ¿Creen que la promesa de la graduación será importante más adelante?

🥹 ¿Todavía queda algo por decir entre ellos?

👀 ¿Cómo imaginan la despedida?

👇 Las leo en los comentarios.

📚 No olviden votar, comentar y seguir la novela.

✨ Porque algunas promesas terminan cambiando destinos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.