Cuando Te EncontrÉ

Capítulo 46: Por fin

El segundo después del beso fue peor que el beso.

Mucho peor.

Porque apenas me separé...

entendí lo que acababa de hacer.

Y también entendí que estaba un poquito alegre.

Quizás más que un poquito.

—Ay Dios mío...

Joaquín seguía inmóvil.

Mirándome.

Como si acabara de aterrizar en otro planeta.

—Sofi...

—No.

—Pero...

—No.

Porque creo que acabo de arruinar nuestra amistad.

Durante un segundo pensé que iba a enojarse.

O a decir algo.

Cualquier cosa.

Pero no.

Empezó a reírse.

Y eso me indignó.

—¿Te estás riendo?

—Un poco.

—¿Por qué te estás riendo?

—Porque hace ocho meses encontré una carta dentro de mi notebook.

Sentí que el corazón dejaba de funcionar.

—¿Qué?

—La leí tantas veces que podría repetirla de memoria.

Mi cara debió ponerse completamente roja.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

—Joaquín...

—Y todavía me acuerdo de una parte.

Lo señalé.

—No te atrevas.

—"Tengo que descubrir qué significa realmente este sentimiento que tengo por el chico que la peor noche de mi vida casi me atropelló."

Me tapé la cara.

Quería desaparecer.

Mudarme de provincia.

De país.

De planeta.

Pero cuando levanté la vista...

Joaquín ya no se estaba riendo.

Me estaba mirando.

De esa forma.

La que siempre lograba ponerme nerviosa.

—Todo lo que decía mi carta era verdad.

La sonrisa desapareció de mis labios.

Porque esta vez no estaba bromeando.

—Joaquín...

—Y si te soy sincero...

hace mucho tiempo que intento decirte algo.

El ruido de la música.

Las voces.

La gente.

Todo desapareció.

Solo estábamos nosotros.

—Te quiero, Sofía.

Sentí que los ojos se llenaban de lágrimas.

—Hace mucho tiempo que te quiero.

—Y sería el hombre más feliz del mundo si vos sintieras lo mismo.

Lo miré.

Y pensé en el accidente.

En el café.

En Tobbi.

En Chile.

En las cartas.

En las videollamadas.

En los meses de espera.

Y en cada vez que había intentado convencerme de que aquello era amistad.

—Sos un idiota.

murmuré.

Joaquín pestañeó.

—¿Perdón?

—Porque me hiciste esperar ocho meses.

Y entonces se rió.

Esa risa que tanto había extrañado.

Y yo también.

Porque por primera vez...

ninguno estaba escondiéndose.

—Yo también te quiero.

La sonrisa que apareció en su rostro fue tan hermosa...

que entendí que jamás iba a olvidarla.

—¿Sí?

—Sí.

—¿Mucho?

—No te agrandes.

—Demasiado tarde.

Y antes de que pudiera responder...

volvió a acercarse.

Esta vez despacio.

Como si quisiera darme la oportunidad de escapar.

Pero yo ya había esperado demasiado.

Así que fui yo quien acortó la distancia.

Y esta vez...

el beso fue de los dos.

❤️ Gracias por leer el Capítulo 46 ❤️

Después de meses de silencios, cartas escondidas, distancia, miedos y sentimientos guardados...

Sofía y Joaquín por fin dejaron de correr. ❤️

💬 Quiero saber qué opinan:

😭 ¿Esperaban esta confesión?

💌 ¿Las cartas fueron el empujón que necesitaban?

❤️ ¿Quién sufrió más durante esos ocho meses?

☕ ¿Desde qué capítulo sabían que terminarían juntos?

📚 Y una pregunta especial...

¿Están preparadas para despedirse de esta historia?

Porque entramos en los últimos capítulos de Sofía y Joaquín. 🥹❤️

👇 Las leo en los comentarios.

✨ Gracias por acompañarme en cada mensaje, cada lágrima y cada sonrisa.

Y recuerden...

A veces el amor estaba frente a nosotros desde el principio. ❤️




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.