Cuenta la leyenda que hace muchos años atrás Artemisa lo tenía todo, pero a la misma vez no tenía nada. Artemisa era una diosa, la diosa de la guerra; y Orión...Orión era el amor de su vida.
Ellos tenían un hermoso romance, a escondidas de los demás dioses. Hasta que un día el dios del mar se enteró, y creó un plan con el fin de separarlos para siempre.
El dios del mar colocó una diana en medio del océano y reto a Artemisa a que desde la orilla del mar lanzará una flecha directo al blanco.
Artemisa acepto sin dudarlo, dándole al blanco con tan solo una flecha; lo que ella no sabía era que allí estaba su amado. Le había atravesado el corazón de Orión con su flecha.
Desde ese entonces la historia de Orión quedó grabada en las estrellas. Y Artemisa...Artemisa se hundió en el mar desconsolada.
Intenta buscarlo en cada una de sus vidas, y en cada una de ellas Orión es la constelación más brillante de la tierra.
Así intentaba buscar yo un amor que de verdad me quisiera con todas mis inseguridades; y parece que lo encontré, cariño mio he conocido a tu padre.
Te prometo que te enseñaré el mundo y te daré las mejores instrucciones y si algún día mi vientre decide quedarse seco, llorare sin duda, pero estoy segura que para cada niño seré la madre que necesita con mis poemas.