Dark - Diario de una viajera.

Mi infancia en 1988 - 1993.

Mi nombre es Silja Kruger, nacida el 26 de junio del año 1988 y fallecida el 13 de agosto de 1910; lo sé, es totalmente imposible que uno sepa el día exacto de su muerte, pero ésta es mi entrelazada y absurda historia de vida:

Como ya dije antes nací en 1988, bajo el apellido Kruger que me fue dado por mi madre Hannah Kruger, ella jamás me quiso hablar sobre mi padre. Lo único que me dijo luego de haberla cansado por preguntar un millón de veces fue: “Tu padre fue comisario de Winden hace muchos años y ahora ya no está con nosotros”.

No entendía muy bien a qué se refería con el, “Ya no está con nosotros”, pero creo que se refería a que él había muerto, apuesto a que ella no quería ser tan brusca, hice algunos amigos en mi niñez, cómo Farel y otros más, por cierto con mi madre vivíamos en unos pequeños departamentos a las afueras del pueblo, ella no me dejaba salir mucho; en ese tiempo supuse que era por protección (tarde o temprano iba a saber porque).

Me encantaba sentarme enfrente del televisor y ver algunos de mis programas favoritos, mientras mi madre estaba afuera de la casa; hubo una vez que llegó bastante tarde con un pequeño moretón, yo como siempre le pregunté:

—¿Qué fue lo que te pasó mami? —pero ella no decía mucho de aquellos moretones. Luego simplemente dejaron de hacerse presentes en su cuerpo.

Ella dormía en una habitación separada a la mía pero siempre abrazada a una maleta y a veces la escuchaba entre sus sueños o al menos susurrar el nombre de Jonas.

La mayoría de las mañanas en las que no iba a trabajar se despertaba muy exaltada y buscaba algunas de sus pastillas para dormir, una mañana solamente salió y no regresó hasta el mediodía, yo vi la oportunidad de investigar esa excéntrica maleta que siempre tenía a un lado cuando ella dormía. Fui en cuncliyas hasta la habitación de mi madre y la saque desde debajo de la cama destendida, era bastante pesada pero me las arregle para tirar de su manija y verla bajo bajo la incandescente luz del dormitorio.Lo primero que hice fue intentar abrirla claro estaba, pero a los segundos me di cuenta de que tenía un candado y volví a dejar la maleta de donde la saque porque según el reloj que había colgado en la pared, mi madre estaría a punto de llegar, por cierto vi el reloj de casualidad pues había ido a buscar un cuchillo para abrir la maleta a la fuerza.

La llegada de ella no se hizo esperar, apenas salí de su habitación, el cerrojo de la puerta de la entrada de nuestro departamento hizo ruido y luego se giró, mi madre había llegado y no estaba muy contenta. Yo fui y la abracé como siempre, y ella me devolvió el gesto.

—Mamá ¿qué pasa? —dije agarrando sus manos heladas.

—Es que… es que…—exclamó mientras sollozaba. —hoy es el cumpleaños de mi, de Jonas.

—¿Quién es él? —pregunté yo para no levantar sospechas de mi curiosidad y de el hecho de que había escuchado ese nombre unas cincuenta veces salir de la boca de mi madre cuando ella dormía. Lo primero que se me vino a la mente antes de que ella contestara fue que pudiera ser el nombre real de mi padre. Pero esa idea fue descartada de mi cabeza inmediatamente al escuchar lo que mi madre dijo.

—era mi hijo, o al menos lo es...—dijo mi madre cayendo de rodillas al piso y pasando sus manos por su hermoso rostro.

¿Yo... tengo un hermano? Fue lo primero que pensé, luego tuve un millón de preguntas dentro de mi cabeza ¿Cómo sería él? ¿Dónde estaría? ¿Sería mayor o menor que yo? ¿Sabría dónde está nuestro padre? ¿Lo podría conocer alguna vez?. Esas fueron algunas de las primeras preguntas que me planteé con cinco años.

Luego de unos minutos abrazando a mi madre me digné a preguntar

—Y… ¿Dónde está Jonas?.

—No lo sé querida, hace algunos años que no lo veo —contestó mi madre.

—¿Y… es más grande que yo? —pregunté cambiando mi cara a una sonrisa.

—Sí, apuesto a que sí —exclamó mi madre.

Luego de eso no pasó nada interesante, no decidí volver a sacar el extraño maletín de la habitación de mi madre y mucho menos buscar la llave.

Justo un mes después de ese incidente, más concretamente en Octubre o noviembre de 1993, no recuerdo bien la fecha exacta, pero si el año, cómo olvidarlo.

Sería la última vez que vería la televisión en mi vida, o que jugaría con mi amigo Farel; que comería cereales en el desayuno y que dormiría en mi cama de aquel departamento, al menos, no en varias décadas.

Recuerdo que yo estaba buscando un poco de juego el timbre de la puerta sonó y mi madre se levantó de la cama, me dijo que no me acercara mucho a la puerta.

La silueta de una señora se hizo presente, tenía el cabello blanco muchas arrugas y dos cortes en su rostro uno en vertical a la izquierda de su cara parecida a mi marca de nacimiento y otro pequeño debajo del ojo derecho. Al principio me dió bastante miedo y más porque mi madre no sabía qué hacer. 

—¿Qué quiere aquí? —preguntó mi madre.

—Es acerca de Jonas —dijo la anciana— sé dónde está, y puedo llevarte hasta él.

Mi madre hizo pasar a la señora, ambas se sentaron en la mesa y se pusieron a conversar. Yo me subí en la falda de mi madre.

No recuerdo mucho a cerca de esa conversación fue hace mucho pero recuerdo que mi madre le pidió que la llevara con mi hermano y ella accedió, luego fue hasta su habitación y buscó la maleta que la puso sobre la mesa sacó una llave de su cuello que llevaba colgado como un dije y abrió el candado, seguido por la maleta. Era un artefacto raro, tenía algunas piezas de cobre y muchos engranajes, era como una caja más pequeña de metal.



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En el texto hay: misterio, viajeseneltiempo, dark

Editado: 20.07.2022

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