De la fama a una vida común (tg)

Capítulo 14 ~ Cena con los suegros.

Martes 22 de octubre.

El sol se ilumina sobre el pasto de mi jardín, estoy observando como el sol está en su punto y calienta un poco el clima, en la época en la que estamos, el clima es agradable y desde luego el aire que del viento es fresco. Tengo la palma de mi mano sosteniendo mi mentón. Estoy sonriendo, este es uno de los momentos en la vida en que no sabes porqué, pero estás feliz por algún motivo u otro, quizás por el hecho de estar respirando y con vida.

Aún recuerdo algunas noches en particular de lo que fue mi anterior personalidad siendo Jacob. Quedan esos deseos que poco a poco alojan y se arrancan de mi alma, pues ya no siento ese sentimiento que me rodeo por días, el volver hoy ya no es algo que anhele.

Escucho cuando vibra mi dispositivo, rápidamente me aparto de la ventana y corro a revisar quién me ha enviado mensaje, estoy esperando a Daniel.

En cuanto veo que la pantalla despierta, se ilumina las letras de su nombre. Avisando que está cerca y que si puedo salir a recibirlo.

Salgo de mi habitación, reluciendo mis Vans de color rosa que me hacen resaltar, en conjunto con mi jean blanco y mi blusa roja. Rápidamente bajo por las escaleras hasta llegar al primer piso, allí me encuentro con que mi madre lleva puesto su mandil, ya ha terminado de preparar, obvio que yo le ayude un poco.

—La comida que prepare me recordó un poco a cuando visite a tu tía. La comida mexicana en su casa te hacía sentir en ese país vecino—destaca ella.

Yo soy algunos pasos hacia la cocina. —Sí, le encantará el mole. Lo hicimos con amor—respondo mientras me me inclino un poco para recibir el aroma peculiar de esta rica comida. —Uhm, huele delicioso—agregó con una sonrisa.

Mamá me observa con seguridad. —Claro, lo hicimos nosotras. Dijo tu padre qué estaba ansioso por poder degustar nuestra comida, aunque recalcó que no tiene la menor duda de que estará delicioso—destaca ella cuando me sigue a la cocina.

De pronto papá aparece y le envuelve a ella con sus brazos mientras le deposita un beso en su mejilla. Esa escena de amor es linda, mientras mi padre no se deje llevar por el momento, todo bien, no quiero una escena... particular frente a mis ojos.

Mi padre me observa después de apartarse un poco de mi mamá. —¿Tu amigo ya viene?—inquiere él.

Mi expresión obvia, ojos de sorpresa y boquiabierta dejan en claro que me he olvidado a que baje en realidad. —¡Sí!—suelto la carcajada. —me aparto de la cocina. —Me dijo que lo recibiera—continuó riendo.

Mi madre me ve pasar delante suyo. —Harás sentir triste a tu novio—expresa entre risas.

Le regreso una mirada sin gracia, antes de tomar la perilla. —Ya saldré, seguro está más cerca o va llegando—abro la puerta y antes de salir me asomo. —El arroz rojo está listo, ¿cierto?—pregunto antes de salir.

Ella asiente con tranquilidad. —Calma. Hicimos todo bien, al igual que las tortillas de maíz. Le gustará. Ahora ve con tu chico—responde y observa a mi padre, que le mira con obviedad de que no le hizo gracia su comentario.

Esta comida será algo... peculiar y quizás divertida. Por un lado, mi madre se nota feliz de que su hija esté encontrando una nueva relación, y contraste a ello, mi padre... preocupado de que su hija esté a punto de aventurarse en esto que es el amor. Sea como sea, será lindo este día, aunque sí, con una pizca de incomodidad, haré lo que pueda para aliviar esto.

Veo un auto estacionarse delante mío, un chico sonriendo me saluda desde la ventana del piloto. Se me escapa una pequeña risa. —Hola—curvo mis labios y le envuelvo con mis brazos.

Él vino vestido con una camisa elegante, jean oscuro y zapatos. Después de que le veo de pies a cabeza hago contacto visual con él. —Al menos mi padre no será el único vestido para la ocasión... yo me vestí casual—le digo.

Daniel parece avergonzarse un poco. —Rayos... ¿cometí el error?—interroga con preocupación.

Me hace reír y niego. —Calma. Solo que yo me vestí casual, y tu importante...

Él me observa. —Es que es una ocasión especial—sonríe.

Curvo mis labios. —Lo es...—avanzó y camina a mi lado.

Llegamos a la puerta principal de mi hogar. Al ingresar mi padre y madre nos reciben.

Mamá le regala una sonrisa. —Hola, buen día. Nos alegra que estés aquí—destaca ella cuando extiende su mano.

Daniel corresponde a la sonrisa. —Me alegra poder estar aquí. Además que huele delicioso, toda la casa tiene un aroma que abre el apetito—responde de una forma agradable.

Me siento como en algunas series que llegué a ver en mi pasado, típicas series de adolescentes o jóvenes, donde está esa escena incómoda en la que se conocen tus padres, y tu novio, o novia. Admito que cuando miré esas imágenes o capítulos, jamás me imaginé estar de este lado de la historia, siendo una chica. Pero bueno, en este mundo irreal pasan miles de cosas.

Papá se acerca y son un semblante templé, extiende su mano. —Solo te habíamos conocido y tratado contigo una vez. Nos alegra que estés aquí de nuevo para esta comida, aunque bueno, el sol casi se pone, así que se podría decir que es una cena—expresa con un tono bromista.

Creo que involuntariamente me deja sorprendida y se nota en mi rostro. Incluso me esfuerzo para no dejar escapar una risa.

—Sí. Yo encantando de estar aquí... de hecho es su hija la que a veces cambiaba los planes, me recorría la fecha pero yo ya quería poder visitar este hogar, y desde luego agradezco que me reciban así—sonríe mientras ve a ambos.

Mamá me observa después de ese comentario. Sabe que sí, yo recorrí la fecha lo más que pude. —Me pregunto porque cambiaba tanto...—exclama mientras me sonríe con su mirada.



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En el texto hay: magia, brujas magia, cambiodecuerpo

Editado: 29.11.2025

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