Lanzó un suspiro, descansó y por mi mente pasan ondas de las emociones y sensaciones vividas... lentamente me reubico.
—¿Lo hiciste? Bueno...—le observó. —Sí... lo hiciste—entrecierro mis ojos y mientras le miro como dibuja una sonrisa en su rostro.
—Es qué...
Alzo mi mano. —Ya no importa... no es relevante—me hace reír. Quizás no puedo medir las consecuencias, pero la felicidad que siento... me hace ver todo de una manera más ligera, más de lo que debería.
—Creo que una pastilla lo soluciona todo—exclamo. Sonrió. —Eso fue lo mejor—aseguró.
Él fue y acaricia mi mejilla. —Eres hermosa. Hacerlo contigo es un privilegio...—asegura.
Sonrió y tomó su mano. —Yo también tengo el privilegio de tenerte—guiño el ojo. —Más tarde iré a mi casa, así que tenemos tiempo para nosotros...—le comentó mientras le observó, yo estoy sentada al borde de la cama y él frente a mí, sin camisa y solo contemplándome.
Suspira. —Podemos ver una película—ríe. —Era el plan inicial... comemos alguna botana. Lo que quieras...—espera que yo le dé una repuesta.
La noche de hoy fue inquietante y perfecta. Quizás, nunca había sentido algo así en mi vida, en ninguna de las dos. Ustedes saben a lo que me refiero.
En mis conciertos más placenteros o esos momentos más vibrantes y llenos de lujos, eso es minimizado al lado de que lo vivi hoy. Quizás alguna vez lo considere algo banal, pero hoy es diferente.
Besa mis labios. —Adiós, hermosa—murmura mientras le tengo frente a mí.
Me hace sonreír. —Bye, amor—nuevamente doy un beso fugaz y me bajo del auto. Mientras me deslizo me alcanza a dar una nalgada.
—¡Eso es mío!—asegura con una sonrisa cálida.
Guiño mi ojo. —Soy toda tuya... me llamas cuando llegues, te amo—me despido y cierro la puerta del auto para finalmente caminar a mi casa.
Nuevamente giro mi cabeza y volteo a verle mientras se detiene un poco frente a mi casa. Me regala una sonrisa antes de avanzar cuando yo estoy frente a la puerta de mi casa. Levanto mi mano y me despido.
¿Quién lo diría? Una chica adolescente enamorada... vaya que está vida es muy loca.
Cierro con seguro. —Vaya...—comienzo a reír intentando ahogar el sonido.
Solo la luz del pasillo está encendida... recargo mi frente en la puerta y lanzo un leve suspiro.
Veo una silueta acercarse a mí, lentamente y aproximándose. Giró mi cabeza y aprecio una mujer de cabello oscuro. Es mi madre.
—Ay—me llevo la mano a mi pecho. Sonrió nerviosamente. —Me asustó. Me asustaste—rectificó.
—Anette... ¿Dónde estabas?—me cuestiona después de notar lo alborotado de mi cabello.
No tengo una respuesta clara. Solo me quedo en silencio por unos segundos, intentando controlar la sonrisa que se dibuja en mi rostro.
—Fui con Dani... fuimos a ver. Comer, y ver una película... pero el tiempo voló. Tú sabes cómo es eso—intentó evadirle como el río a una roca.
Ella da varios pasos atrás y se interpone. —Anette... está bien—cueva sus labios. —Es tu novio. No pasa nada si salen... pero te haré una pregunta—me mira fijamente cuando enciende la luz del recibidor.
Respiro. —Sí, claro—aunque esa forma de expresión me deja un poco... confundida.
—¿Te acostaste con él?—interroga.
Desvío la mirada después de escuchar su pregunta. Miro una fotografía en la sala, en la cual estoy yo junto a mamá y papá.
—Pues... sí—respondo. —Creo que es normal, mami... es que, el deseo... él y yo...—intentó argumentar.
Ella no parece disgustarse. —Tu no pierdes el tiempo...—arquea su ceja. —¿Pero protección estuvo presente, verdad?—pregunta.
Me toma 2 segundos pensar la respuesta. —Obvio...—comienzo a reír. —Desde luego que no soy una tonta para no pensar en ello—contestó fingiendo seguridad y ella me permite avanzar. Me detengo en el primer escalón, giro a media vuelta. —Fue hermoso, y maravilloso. Algo qué... no había sentido jamás—sonrió, me abrí a hablar de un tema así.
Me escucha. —Pues... me alegro. Siempre con responsabilidad, Anette...—me pide antes de que yo avance.
Asiento y finalmente subo al segundo piso. Creo que ahora que estoy volviendo a mi vida, puedo decir qué vuelve a mi mente esos pensamientos sobre la fama.
Mientras preparo la ropa para mi ducha, reviso analíticas de mis redes sociales, editar sorprendida por el crecimiento que tengo en cada una de ellas. Quizás estoy destinada a ser una gran artista en donde sea, en cuerpo que sea... y en la vida que sea.
Una satisfacción se hace presente en mi rostro, mientras me veo al espejo que tengo en la pared de mi habitación... me siento feliz aquí, y estoy formando una realidad a mi gusto...
Esa melancolía de la noche. Curiosamente, extrañar el pasado, me es un poco diferente esta vez. Ya no es como en semanas anteriores... eso asusta, y a la vez me gusta.
—Al final... volvemos a donde siempre fuimos felices—murmuró antes de tomar mi toalla y caminar para darme una ducha.
31 de octubre
Estoy caminando de la mano de mi novio, el vestido de el payaso "Eso". Yo me disfracé de Alicia del país de las maravillas. Vaya combinación, ¿no?
Mientras camino y solo me deslizo por los caminos de la vida, tomada de la mano de mi enamorado y sosteniendo mi calabaza... olvido el pasado y solo sonrío, mirando con cierta melancolía lo que alguna vez fui.
De pronto una sensación de placer y felicidad recorre mi cuerpo. Estoy feliz de lo que vivo. El mes de octubre está a punto de terminar, llega un nuevo mes... el 11vo del año, y nos acercamos al final. Las cosas han cambiado demasiado...
Desbloqueo m iPhone y abro de inmediato la cámara. Sonrió mientras él se acerca y besa mi mejilla. Capturó el momento múltiples veces... y no solo eso. Lo guardo en mi mente. Como la memoria de algo que llegó de la nada, en un inicio una desgracia, pero terminó siendo lo mejor de mi vida.