De la vida y otras cosas [el blog de Zarzamora]

#04: De las extrovertidas

Quiero hablarles de Lydia. Esta chica es todo un caso. Los últimos días se le ha dado por sentarse a mí lado y hablarme. Yo nunca le contesto a nada de lo que dice, salvo con un asentimiento o una sonrisa. La verdad es que ignoro por qué sigue hablándome si yo no le respondo, pero supongo que le gusta los monólogos.

Un día me empieza a hablar de Nicole, pero no de cosas buenas. En pocas palabras me dice que la considera tonta.

—¿Por qué? —Es la única vez que digo algo, y lo hago porque me parece curioso que exista una persona que considere tonta a Nicole.

—Porque solo habla de cosas superficiales —dice Lydia—. Que si música tonta, que si maquillaje, que si chicos. Es estresante.

Pasan dos días desde eso y yo sigo pensando en sus palabras. También me dedico a escuchar las conversaciones de las doble letras entre clases para corroborar si lo que Lydia dice es cierto y llego a una conclusión:

Todo lo que no suele ser de nuestro agrado, lo consideramos tonto.

Nicole y sus amigas hablan en efecto de lo que Lydia dice: chicos, maquillaje, revistas, música pop, famosos. Miento si digo que me parecen conversaciones interesantes, pero estaría siendo terriblemente injusta si catalogo esas conversaciones como estúpidas. Pienso que cada quien tiene derecho a hablar de lo que quiera y que no por eso es estúpido.

Nicole y sus chicas consideran eso divertido y noto siempre lo mucho que se divierten haciéndolo.

Las envidio, si soy sincera. Porque ríen y se dicen:

—Eres una tonta, amiga.

Y yo no puedo decirle eso a nadie, y nadie me lo dice a mí, y duele, duele un horror.

Zarzamora.




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