Aquí el Creador, JaimeChrono. Quiero hacer una dinámica sencilla: cada cierto número de seguidores vamos a celebrar un día antes de subir el siguiente capítulo. Así hasta el capítulo 40.
Si quieres seguir la novela, me encuentras aquí:
https://x.com/01Chrono
Espero que os esté gustando el capítulo de hoy, gracias por leer.
Capítulo 13.5 — Partidas sin importancia
Día desconocido / Mes desconocido / Año XXXX
Edad de Zane: 7 años
La clase continuó como si nada hubiera pasado.
Los tableros seguían sobre las mesas y los niños actuaban como si el ajedrez fuera el evento más importante del año.
—Entonces nos toca a nosotros, ¿verdad? —dijo Abby con una enorme sonrisa que parecía iluminar medio salón.
—Suerte, Abby.
—Ánimo, Abby.
—Abby ganar a ajedrez.
—No pierdas, ¿Vale~? —la animamos entre todos.
—Hehehe, no perderé, Lía. Ya que Zev me enseñó algunos trucos —respondió Abby con cara de villana confiada.
Le había enseñado lo básico, sobre todo la doble amenaza. El partido fue corto. Su rival no tenía ni idea. Al final Abby ganó sin piedad.
— ¡Lo ves, Zev! ¡Gané gracias a ti! —llegó corriendo y chocó mi mano con tanta fuerza que casi me duele.
—Sí, bien hecho, Abby —respondí riendo.
Después vinieron más partidas. Ariel se enfadó cuando lo llamé “tercero”. Luego le tocó a la niña de cabello blanco… que se quedó completamente dormida sobre el tablero, con baba cayéndole por la boca.
—Después será tu turno, Blanca. Suerte —dijo Noelia.
—Gracias, Naomi~ —respondió la niña de cabello blanco.
¿Naomi?
…Juraría que antes se llamaba Noelia. Da igual.
Luego llegó el turno del chico sin importancia.
Nadie lo animó. Literalmente nadie. Era como si fuera invisible.
Qué crueldad… aunque bueno, yo también lo llamo “chico sin importancia” en mi cabeza. Soy parte del problema.
Y la partida no tenía importancia… hasta que en solo cuatro movimientos hizo mate del loco.
—¿Eh?
—¿¡EH!?
Todo el salón se quedó en silencio.
—So-solo con 4 movimientos… —murmuró Ariel, pálido.
—Wow, ¿has jugado ajedrez alguna vez? —preguntó la chica risueña.
—¿Ajedrez? ¿Qué es eso? —respondió el chico sin importancia con total cara de aburrido.
—Nah, yo no estaba jugando a ese tal “ajedrez”. Ese juego suena sin importancia —dijo encogiéndose de hombros.
Hahaha… realmente es hahaha. Este niño es un peligro.
Después llegó el turno de Eizen contra la niña de cabello blanco.
Eizen estaba concentrado y emocionado… pero su rival se había quedado completamente dormida sobre el tablero, con baba cayéndole por la boca.
—Bla-Blanca, despierta —intentaba Naomi.
—Zzz…
—Espera, yo sé qué hacer —dije poniéndome de pie con confianza.
PUM!
Golpeé la mesa con fuerza. Todos saltaron del susto. La niña abrió los ojos lentamente, sonrió con cara de sueño y… se volvió a dormir.
—Zzz…
—Otra vez no… —murmuré.
—¡ESPERA! ¡Me llamo Naomi! —gritó su amiga Noelia.
— Sí, lo que sea.
— ¡Ella no va a despertar!
—¿Y?
—¿¡Cómo que “y”!?
…Esto es ridículo. Soy un adulto de dos vidas y estoy discutiendo con una niña de siete años sobre cómo despertar a otra niña dormida. Mi vida es una mierda.
Al final Eizen no jugó. Le tocó el turno a Lía, quien ganó sin esfuerzo.
—Hehehe, Zev, ¿lo has visto? —dijo Lía inflando los mofletes, orgullosa.
—…Ganaste tan rápido que ni me enteré —admití rascándome la nuca.
Rodrigo, que estaba sentado cerca, soltó una risita.
—Eres malísimo disimulando, Zev.
—Cállate, chico sin importancia.
—Oye, ese es mi título oficial ahora. Respétalo.
Los dos nos miramos y empezamos a reírnos como idiotas.
¿Por qué me estoy riendo con este imbécil? Debería estar preocupado por Evely… pero ahora mismo solo quiero seguir riéndome.
Todo era un desastre divertido.
Y por primera vez en mucho tiempo, me sentí un poco como un niño de verdad.
Aunque solo fuera por un rato.