De Vuelta A Mi Vida De Mierda

Capítulo 15 — Sombras en medio de la celebración

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Capítulo 15 — Sombras en medio de la celebración

Día 24 / Mes Enero/ Año XXXX

Edad de Zane: 8 años

No pasó nada interesante en estos días.

Lo único interesante que pasaba en el colegio era que hablábamos de cosas triviales y repetitivas. Como dónde iremos en el cumpleaños de Abby y qué le regalamos. Ese tipo de conversaciones que se repiten una y otra vez.

También, por desgracia o cosa del destino, algunas veces hablamos con cierto grupo qué no me molestare ni de recordar.

Por cierto, he notado que esa chica risueña llamada Blanca duerme todas las clases. Eso me parece algo raro… pero eso no es de mi incumbencia.

También tengo un poco de suerte ya que no tengo que preocuparme sobre esa regla de los tres amigos cada tres años, ya que adquirí bastantes amigos.

Amigos…

Como Eizen, Blanca, Naomi, Aarón —cuyo último yo y Rodrigo molestamos ya que no sabe pronunciar bien la ‘s’— y obviamente Rodrigo también.

Y como es de esperar, me caen mejor Eizen y Rodrigo que todos esos juntos.

—¿Qué le vas a dar a Abby, Zane?

El que me pregunta no es otro que Rodrigo. Ambos nos dirigimos al cumpleaños de Abby y, como estábamos cerca del lugar, solo fuimos nosotros dos, mientras nuestros padres irán más tarde.

—Un osito de peluche —dije secamente.

—¿¡NO LE VAS A DAR EL COLLAR!?

Oh, se me olvidaba que también está Ariel con nosotros…

—Ah, el collar, perdí todas las piedras —dije otra vez secamente.

—¡QUE!

Supongo que llega un momento en el que Ariel me molesta con sus preguntas…

Me siento mal por pensar eso. Lo siento, Ariel.

Llegamos a la fiesta de Abby y…

Esas dos estaban ahí.

—WOW, mirad la fiesta, es genial —dijo Ariel.

La fiesta estaba genial, al nivel del cumpleaños de Lía. Con las mismas luces, los mismos globos… básicamente una copia…

¡Porque pienso eso!

¡Ver a esas dos me molesta!

Vamos Zane, cálmate. Tú sabes que lograrás salvarte a ti y a Rodrigo… No dejes que nada te moleste ni te haga daño… Ya no…

—Feliz cumpleaños Abby~ —dije con una sonrisa.

—Felicidades —dijo Rodrigo, sin mucha importancia.

—Fel-felicidades Abby, te ves bi-bien —dijo Ariel notablemente tímido.

—Hehe, gracias chicos —respondió Abby, quien llevaba un vestido y una tiara, luciendo como una pequeña princesa.

—Lía, ¿podemos hablar un segundo?

—¿?

—Claro Zev~ —dijo Lía un vestido el cual me recordaba al de su cumpleaños.

—Te ves bien Lía.

—Hehe gracias~

—Eso deberías decírmelo a mí, idiota…—respondió Abby entre susuros

Volvemos donde está Abby y lo primero que veo son las miradas de la familia Sabathia. El padre de Lía está con una mirada devastada igual que la que tenía Lía momentos atrás.

La madre está mirándonos con una gran sonrisa mientras coloca su mano en una mejilla. Sonrisa en la que todos los hombres se volverían adictos. Y el hermano de Lía… bueno, simplemente no me importa.

Abby está inflando los mofletes pareciendo una especie de pez globo mientras Ariel la está mirando. Mi Rodrigo está con el pulgar levantado en señal de aprobación.

Eizen está con una curiosa mueca qué me provoca ligera molestia y ganas de castigarlo más tarde

Por último, Lía tiene la cara completamente roja de la vergüenza.

Después de explicar lo que pasó a los invitados de Abby (bueno, a la gente que mínimamente me importa su opinión), jugamos a varios juegos.

Por cierto, la fiesta de Abby está en su casa, que es inmensa. Solo en su jardín caben más de 50 personas sin exagerar.

—¿Abby te puedo decir algo? —le digo mientras le miro fijamente a sus ojos.

—Claro~ —me dice Abby con la sonrisa que le caracteriza.

Abby y yo nos alejamos lentamente de los demás. Mientras nos dirigimos al cuarto de Abby, veo una foto de una Abby más mujer y una pequeña niña de no más de 2 años.

—¿Esa es tu madre Abby?

—Sí~ Mi padre dijo que mami se fue a un lugar mejor cuando yo nací. Por lo que nunca la conocí, solo la conocí mediante historias de mi papi. ¿Sabes dónde está eso Zev? El mejor lugar que me dice mi papi —me dice Abby mirándome con esos ojos llenos de ilusiones.

La madre de Abby está…

—Siento decirte que no sé dónde es ese lugar… —Odio mentir, pero realmente no es todo una mentira—. Pero seguro que estará pensando en ti Abby. Esperando que seas una gran mujer y esperando el día en que… esperando el día en que os encontréis sin ninguna prisa —le digo poniendo una sonrisa.

—Sí —Abby asiente con una enorme sonrisa.

Continuamos nuestro paseo hasta llegar a la habitación de Abby, la cual es espaciosa y hermosa, como si fuera la habitación de una princesa.

—¿Estás preocupado porque no puedes darme el collar? —dice Abby sin vacilar.

—¿Lo sabes?

—Hehe, lo sé porque tú te ves preocupado por algo.

Ella me lee como si fuera un libro abierto…

—Zev, da igual qué no me des el collar. Si es algo que tú me das seguro que me gustará~ —me dice Abby con una dulce sonrisa.

Aunque digas eso yo…

—¿Quieres algo más?

—Eh.

—Hehe ya te he dicho que me gusta-...

—Siento que no es suficiente Abby, no del todo…

—Entonces… dame un abrazo.

—¿Solo eso?

—Tonto.

Abby se abalanza sobre mí abrazándome con calidez.

—Lo único que quiero es que mi amigo esté conmigo.

Devuelvo el abrazo a Abby un tanto atónito. No es lo mismo que cuando abracé a Lía, pero de igual manera se siente cálido.

—Gracias Abby… —digo casi susurrando.

—Hehe eso debería decir yo.

Abby en serio qué me gustaría darte una piedra… Te lo prometo pero, no puedo…

No puedo si él está cerca, aún no confío del todo en él…




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