dead in life

N ✨️

18 de enero

Ya era momento de regresar a clases. Me apresuraba a terminar de arreglarme; estaba atrasada una vez más, como ya se me hacía costumbre, pero trataba de no estresarme por ello.

Me encontraba buscando qué ponerme entre la montaña de ropa que tenía en la cama, intentando elegir algo decente y ser lo más rápida posible. Segundos después tomé un pantalón beige que se había convertido en mi favorito, una camisa básica y un suéter de manga larga color negro.

Ya lista, me miré en el espejo y me maquillé un poco; nada complicado, mi maquillaje de diario, el de siempre.

Unos minutos después tomé mi bolso y mis zapatos para ponérmelos cuando me sentara en el sofá cerca de la ventana, en la sala. Una vez sentada, me puse los zapatos y salí casi a las prisas de la casa, pero antes me aseguré de tener dinero en la bolsa. Luego me despedí de mi mamá y me fui a tomar el autobús.

........

De verdad que a veces me daban ganas de golpearme: había llegado tarde. Jamás lo había hecho. A pesar de que siempre me atrasaba arreglándome, normalmente llegaba unos quince minutos antes de la hora de entrada, así que nunca tenía problemas. Pero esta vez sí me había retrasado más de lo normal.

Al llegar al curso, me encontré con todos afuera. Me pareció extraño e inmediatamente me acerqué a Liz, que ya estaba sentada en el piso.

— Hello, Liz, ¿cómo estás?
-¿Qué pasa aquí? -pregunté.

Noté que enseguida me miró y se preparó para contarme lo que pasaba.

— Hola, Naho. Bueno... al parecer ya se te cumplió. Nos van a cambiar de profesor, pero aún no ha llegado, así que estamos esperando. Parece que está retrasado -dijo.

Hugo y Kely, al verme, se acercaron a nosotras.

— Por fin -solté.
La verdad, ya sabían mi opinión acerca del profesor anterior, así que sobraban explicaciones.

Y no me juzguen, de verdad estaba muy feliz de que lo cambiaran; no aportaba nada que nos ayudara a obtener más conocimientos.

Después de treinta minutos nos informaron que la nueva teacher, al parecer una mujer, no vendría. Había tenido ciertas complicaciones y al final no pudo llegar. Nos pusieron otro profesor temporal y las clases transcurrieron de la mejor manera.

Después de dos horas estaba en la cafetería con mis amigos. Eli no había podido venir hoy, así que solo estábamos Li, Hugo, Kely y yo.

Habíamos estado platicando y, como era de esperarse, fui objeto de las burlas de Hugo, recordándome al que ahora era mi ex... aunque sinceramente no sé si llamarlo así; al final solo duramos dos meses, y en esos meses brillaba por su ausencia, así que realmente no fue nada.

Mientras tanto, Hugo lanzaba comentarios como "te lo dije" o "más consejos no te pude dar", entre otras cosas. Ya me estaba acostumbrando a sus bromas e insultos. Debo admitir que nos hacía reír y hacía las mañanas más llevaderas en la cafetería... pero obviamente eso él nunca lo sabría. Al final, se vivía burlando de mí.

También hablamos sobre algo que me estaba contando acerca de su hermano. Me decía que, por lo que había pasado anteriormente, había estado mal por eso. Al escucharlo, me sentí muy mal y muy estúpida por haber permitido que el idiota de Luke le hablara ese día. Así que pensé que lo mejor sería disculparme con él. Le mandé un mensaje saludándolo, disculpándome sinceramente y dejándole mi número de teléfono unos minutos antes de salir de clases e ir a la cafetería.

Pero mis mensajes no habían sido contestados, y la verdad pensé que de pronto ya no quería saber de mí. Sin embargo, esos pensamientos se fueron por la borda una hora después, cuando ya estaba en el autobús rumbo a casa. Mi teléfono vibró dentro del bolso; lo tomé y vi su mensaje:

— Hola, Naho, tranquila, no te preocupes. Por cierto, ¿cómo has estado?

— Pues ya un poco mejor, ¿y tú?

— ¿Este número que me mandaste es el tuyo?

— Sí, así es.

— Bueno, lo voy a guardar y te hablo por allá -contestó.

— Sí, está bien -respondí al segundo.

Al rato me mandó mensaje nuevamente y seguimos hablando.

—Ya volví -dijo a los cinco minutos.

— Eso veo -respondí.

— Bueno, seguimos hablando al rato, me voy a ocupar

— dijo así sin más.

— Está bien -respondí segundos después.

Al fin y al cabo, yo también tenía muchas cosas que hacer, como estudiar y arreglar el desastre que era ahora mi habitación.

Media hora después, ya casi terminando de estudiar, me apresuré a limpiar. Había ropa por todos lados; sí, era el desastre de esa mañana. Rápidamente empecé a recogerla, organizarla y ordenar el resto de la habitación: el tocador, mis libros (que también eran un caos), y luego barrer y trapear. Después de una hora había terminado, pero yo estaba hecha un desastre, así que me di un baño para luego quedarme acostada en mi cama.

Salí del baño, me puse la pijama y me acosté. Al segundo, mi teléfono vibró. Lo tomé y vi que era un mensaje de Juan:

— Hola, buenas. ¿Cómo vas?

— Pues bien, ¿y tú cómo vas? -respondí.

— Pues yo ando bien.

— Me alegra mucho -dije.

— ¿Y cómo vas con tu novio? -preguntó curioso.

En ese instante pensé que, quizás lo sabía, porque seguramente Hugo le había contado. Pero no quise darle demasiada importancia.
— No existe tal persona en mi vida -solté.

— Oh, entiendo... ¿y eso? Si se puede saber.

— Cosas de la vida -respondí.

— Bueno, como me dices que ya no tienes novio, a mí me gustaría que habláramos y nos diéramos una oportunidad.

Me quedé desconcertada. No creí que en ese momento él dijera algo así. La verdad, no estaba ni con ánimos ni en posición de empezar otra relación.

— Pues la verdad no me encuentro totalmente bien. Acabo de terminar mi relación, como ya lo sabes, y no me gustaría estar con alguien así. Yo necesito mi tiempo y mi espacio. O sea, podemos ser amigos y hablar, pero hasta ahí por ahora -respondí, tratando de ser lo más sincera posible.



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En el texto hay: romace, historia, dolor

Editado: 27.11.2025

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