dead in life

N✨️

Después de casi dos horas, ya estábamos en casa. Había estado hablando con Juan un buen rato, después de darme un baño y ponerme la pijama.

Ahora me encontraba en mi cuarto con mis amigas de toda la vida, Susan y Karla. Habíamos estado platicando cuando me comentaron algo sobre Luke, lo cual me dejó algo desconcertada, pero al mismo tiempo me sentí bastante tranquila.

—¿Qué es exactamente lo que está pasando? —pregunté al verlas nerviosas a las dos.

—Pues… no queríamos hacerte pasar un mal momento, Naho, pero Luke subió a otra chica en su historia.

—¿En serio? Por favor… solo han pasado dos semanas.

—Sí, por eso mismo no habíamos querido comentarte —dijeron al mismo tiempo—, pero creemos que esto te ayudará a darte cuenta de que finalmente no valía la pena.

—La verdad no entiendo por qué tanta sorpresa —respondí—. Era obvio, ¿no?

—¿En serio no te importa? —preguntó Karla.

—No es que no me importe, simplemente no me sorprende. Creo que se merecen el uno al otro; al final, son iguales.

—¿Y por qué lo dices así? ¿La conoces? —preguntaron casi al mismo tiempo.

—No exactamente —respondí—, pero mis primos la conocen, y no precisamente por buena fama. Aunque no voy a hablar mal de otra mujer; prefiero evitarlo.

—Entiendo —dijo Susan.

Mientras tanto, Karla me observaba en silencio. Yo estaba algo ida, pero me sentía razonablemente tranquila.

—Pero ya la viste… no es tan bonita —agregó Karla.

—¿Qué te puedo decir? —respondí—. No me voy a preocupar por eso, la verdad.

—Bueno, eso dices ahora —comentó Susan.

—No, es que así es —afirmé—. Ya ni siquiera me sorprende nada de lo que haga. Él siempre mostró quién era; la estúpida fui yo por no darme cuenta antes. Pero ahora soy consciente de eso y no pienso gastar más tiempo en algo que no sirve para nada.

Ahora solo quiero recuperarme y pensar en mí, nada más.

—Bueno, está bien —respondió Karla, y Susan solo asintió.

—Entonces queda por terminada esta conversación —dije, y ambas volvieron a asentir.

……

Una hora después, las chicas se fueron a sus casas; ya era bastante tarde. Me despedí de ellas y me aseguré de que entraran bien, ya que teníamos la fortuna de vivir en el mismo vecindario. Vi primero a Karla entrar a su casa y luego a Susan. Después, me apresuré a entrar a la mía: hacía frío y la calle estaba completamente sola.

Cerré la reja con el candado, luego la puerta, y me fui directo a mi cuarto.

Mañana sería otro día. Tenía clases, así que lo mejor sería dormir.

......

A la mañana siguiente estuve algo apurada, como ya era costumbre, pero al final sí logré arreglarme a tiempo. Me vestí con el uniforme, tomé mi desayuno, salí caminando y luego tomé el autobús.

Ya en el instituto, las clases fluyeron de la mejor manera. Esta nueva profesora realmente nos había favorecido y, por primera vez en mucho tiempo, no nos sentíamos tan perdidos con las clases.

Después de las tres horas, me reuní con mis amigos: Eli, Liz y Kelly, y por supuesto con el bromista de Hugo, quien había vuelto a molestarme con lo mismo de siempre, sí, con mi ex. Estuvimos viendo a dónde ir, ya que en la cafetería no había nada muy apetecible, así que decidimos ir a una panadería que quedaba a una calle del instituto.

Llegamos, nos sentamos en una de las mesas que estaban afuera del lugar y empezamos a hablar un poco sobre cómo nos sentíamos con la nueva profesora. Al parecer, todos coincidíamos en que nos estaba yendo bastante bien.

—¿Has estado hablando con mi hermano? —preguntó Hugo con un tono burlón.

—¿Por qué la pregunta? ¿No lo sabías? —respondí.

—Sí, claro que lo sabía, solo que ha estado algo alegre y embobado. Quería confirmar que era por ti.

—¿De verdad? —respondí sorprendida.

—Sí, así es. Hasta sus amigos lo han notado.

—Entiendo… pero igual, con eso quiero dejar claro que solo somos amigos. Además, mi madre no quiere que lleve a nadie a casa.

—Sí, se entiende —dijo—, y sé que has sido clara con él, pero por favor no lo ilusiones, no le des falsas esperanzas.

Su tono ya no era de broma, se notaba algo conmovido.

—Eso lo sé, y jamás lo haría —respondí con firmeza—. He sido clara con él desde el inicio. Acabo de terminar una relación y no puedo simplemente meterme con alguien así como así.

—Está bien, solo no te alteres, Naho.

—Entonces no sueltes tanta estupidez cada dos segundos —respondí.

—Tranquila, yo solo decía.

—Claro —respondí irónicamente.

—Bueno, ya dejen de pelear —intervino Liz, que estaba al otro lado de la mesa, junto a Eli y Kelly—. Hugo, Naho tiene razón. Ella no quiere tener novio en estos momentos, y con toda razón. Si tu hermano de verdad quiere estar con ella, sabrá esperar a que ella sane.

—Así es —dijo Eli, y Kelly asintió—. Ella no quiere nada todavía. Además, el problema también son sus padres.

Al escuchar eso, solo miré a Eli, mientras por otro lado Hugo suspiró pesadamente y no dijo una sola palabra.

Al cabo de unos minutos nos encontramos nuevamente conversando, después de haber comido un bocadillo. El silencio fue interrumpido por Liz, a quien se le ocurrió la maravillosa idea de cocinar y pasar el rato en casa de Hugo. Hugo, al segundo de escuchar lo que Liz propuso, aceptó sin pensarlo.

Liz me miró con cierta complicidad en los ojos, y supe de inmediato con qué intención lo había hecho. Mientras tanto, Eli y Kelly reaccionaron muy emocionadas y, por supuesto, dijeron que sí. Yo, en cambio, me quedé pensativa; de cierta manera estaba muy nerviosa por conocerlo, tanto que sentía ganas de vomitar por los nervios. No solté palabra, solo asentí.

—¿Qué día será? —pregunté rápidamente, sonando un poco histérica.

—Tranquila, Naho, ¿por qué te ves tan nerviosa? —dijo Liz.

—¿Nerviosa yo? Claro que no.

—Claro que sí lo estás.

—Claro que no.

—Bueno, como sea —continuó Liz—, ¿les parece bien este jueves?



#361 en Joven Adulto
#4966 en Novela romántica

En el texto hay: romace, historia, dolor

Editado: 05.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.