Era una mañana soleada. Me encontraba sentada sobre la hierba que rodeaba todo el parque, perdida en mis pensamientos. Estaba confundida. Sentía que estaban ocurriendo demasiadas cosas en mi vida y, de una u otra manera, nada de eso me hacía sentir bien. Me sentía sin salida, asfixiada por todo lo nuevo.
Jamás imaginé que, después de lo que pasó con Luke, conocería a otra persona tan pronto. Sentía que no me estaba dando el espacio que necesitaba. A pesar de que Juan había decidido esperarme, yo sentía que me estaba traicionando a mí misma.
Y eso no me tenía del todo bien.
Debía aceptar que, hasta el momento, Juan había hecho las cosas bien. Pero no era el momento. Yo necesitaba un respiro, tiempo para mí, y conocerlo con calma, sin prisas, sin presiones.
Por otro lado, el parque estaba ubicado cerca del instituto. Había terminado las clases y vine a tomar aire. Ese día los chicos estaban apurados, así que no quedamos como siempre. Entonces decidí venir aquí.
Entendía que las cosas pasaban por algo. Quizás necesitaba esto: un descanso de todo, un momento conmigo misma, rodeada de naturaleza, del aire fresco y de la brisa suave que soplaba en esos instantes.
Amaba la paz que sentía en ese momento. Desde siempre me había gustado estar sola; creo que ese era el motivo por el cual nunca había querido tener una relación. Luke fue una persona en mi vida con la que jamás esperé estar, ni siquiera interactuar. No era para nada mi tipo. Ahora, al pensarlo, me pregunto qué pasaba por mi mente en ese entonces. Tal vez todo ocurrió demasiado rápido y no logré entender qué era lo que realmente quería para mí.
O quizá siempre lo supe.
Quería amor. Un amor genuino, de esos que existen en los libros que pasaba horas leyendo. Quería que dieran todo por mí, que me respetaran, que me amaran por encima de cualquier cosa. Quería ser escuchada, comprendida y, sobre todo, feliz.
Pero jamás obtuve eso con Luke. Por eso decidí reconocerlo por lo que realmente fue: un error. Un error que nunca debió pasar. Y, siendo honesta, tampoco fue una relación como tal. Casi no nos veíamos, no iba a mi casa... era como un fantasma. Y así se sentía todo.
Para mi mamá, sin embargo, no era así. Ella no quería que llevara a nadie a casa, y de cierta manera la comprendía. No estaba bien que, "recién terminando una relación", ya estuviera pensando en otra. Pero esta vez sí puse un límite: no quería una nueva relación por el momento.
Necesitaba tiempo. Necesitaba sanar.
.....
Después de un rato más, estando tirada en la llerva, finalmente me levante ya era hora de regresar a casa, así que caminé unas cuantas cuadras para de ahí, tomar el autobús rumbo a casa.
......
A la mañana siguiente, me encontraba algo indispuesta realmente no tenía muchas ganas de asistir a clases pero tenía que hacerlo, me levanté, me di un bañó y traté de arreglarme lo más rápido posible, tomé mi desayuno luego de estar lista, me despedí de mi madre que parecía estar algo soñolienta, y finalmente caminé un par de cuadras y tomé el autobús.
Ya en el istituto, las clases tracurieron de la mejor manera, al finalizar , espere unos minutos a las chicas, a hugo y a Juan, pues dias antes, liz nos habría invitado a comer ya que se habría ganado algunos cupones que servían para reclamar unos sándwich pero no eran los típicos los sándwiches tradicionales pues eran algo más grandes y el tipo de pan y su contenido era muy distintos.
Liz me dijo que también le comentara a Juan,y pues eso había echo, dicha invitación, Juan había aceptado con todo gusto, tanto que llegó con Hugo desdé muy temprano y espero hasta la hora que saliéramos de clases, por otro lado, nos encontramos sentados en las mesas a fuera de la panadería, como siempre, pues antes de irnos al centro comercial, íbamos a desayunar como todos los días.
.....
Sim embargo, Juan no me había dirigido la palabra hasta el momento, y yo tampoco, para ser sincera. El solo hecho de pensar en hablarle ya me ponía demasiado nerviosa. Además, había pasado casi toda la mañana con bastante malestar y dolor de cabeza, así que realmente no tenía ganas de escuchar a nadie hablar demasiado.
De igualmanera, eso era prácticamente imposible teniendo a Hugo presente y a las chicas, quienes curiosamente habían comenzado a interrogar a su hermano.
__Bueno, Juan, ¿es cierto que Hugo está trabajando? -preguntó Liz de repente.
La pregunta hizo que Juan se pusiera algo nervioso y mirara a Hugo antes de responder.
__Sí, sí... él está trabajando -respondió finalmente.
__Bueno, entonces ¿por qué nunca le alcanza el dinero? -volvió a preguntar Liz-. Se supone que su tía le ayuda a pagar algunas cosas. Entonces, ¿en qué se gasta el dinero? Porque cuando reunimos para comprar el desayuno, él jamás tiene.
__ Pues... la verdad no lo sé. Me imagino que en sus cosas -respondió Juan segundos después.
__ ¿Pero qué cosas? ¿Él paga algo en la casa? -volvió a insistir Liz, mientras el resto de nosotros solo observábamos.
__No... la verdad no -dijo Juan algo inseguro-. Ah, bueno, sí... paga un servicio de la casa.
__preguntamos porque el nos había comentado que trabajaba __intervinieron Eli y Kelly casi al mismo tiempo-. Muchas veces dijo que no asistía a clases por eso, porque le tocaba trabajar de noche.
__Sí, así es -reafirmó Liz.
Mientras tanto, Hugo y Juan se veían cada vez más nerviosos. Yo, por otro lado, me estaba muriendo de la risa por dentro.
__Bueno, ¿vamos a ir o no? -dijo Kelly finalmente, interrumpiendo el silencio incómodo que se había formado.
Yo, sinceramente, no entendía por qué tanto interrogatorio de las chicas hacia Hugo y Juan. Realmente los habían presionado bastante, tanto que era evidente la urgencia que tenían ellos porque nos fuéramos de ahí y no habláramos más acerca del tema.
.......
Cuando ya nos íbamos, Juan se me acercó y pudimos hablar un poco más. Me pidió mi bolso porque dijo que él lo cargaría, y comenzamos a caminar, junto con los demás, rumbo al centro comercial al que iríamos, el cual quedaba a unas cuantas cuadras del instituto.