Deadshoot

CAPITULO 04

El despacho del alcalde de Washington estaba sumido en una calma artificial, de esas que solo existen antes de una tormenta. La ciudad seguía su curso detrás de los ventanales, ajena a la reunión que estaba a punto de cambiar su destino.

—Adelante —ordenó el alcalde, al escuchar el golpe seco en la puerta.

La mujer entró con paso firme. Su presencia imponía sin necesidad de palabras. Cabello azul oscuro, traje sobrio y una mirada fría, calculadora. Cerró la puerta tras de sí.

—Gracias por recibirme, señor alcalde —dijo con voz serena—. Mi nombre es Kayle Stefanović.

El alcalde le indicó que tomara asiento, aunque no pudo evitar observarla con curiosidad.

—Me dijeron que tenía una propuesta urgente —respondió él—. Algo relacionado con la seguridad de la ciudad.

Kayle asintió.

—Washington se está desmoronando por las noches —comenzó—. Criminales, bandas y mutantes caminan libres mientras la gente honesta se encierra en sus casas. Yo vengo a ofrecerle una solución.

Se inclinó levemente hacia adelante.

—Un arma.

El alcalde frunció el ceño.

—¿Un arma?

—No una convencional —corrigió—. Un vigilante. Un símbolo. Deadshoot.

El silencio se apoderó del despacho.

—Deadshoot —repitió Kayle—. Un súper humano creado para sacar a los criminales de las calles cuando el sistema ya no puede hacerlo. Un guardián nocturno.

El alcalde cruzó los brazos, escéptico.

—¿Y por qué debería creer que esto funcionará?

Kayle no se inmutó.

—Ya hubo un primer intento —admitió—. Un militar. No tuvo éxito. Falló en la Armada Nacional y murió cuando se unió al Proyecto Zero para convertirse en el guardián definitivo de Nueva Jersey.

Hizo una breve pausa.

—No tenía la mentalidad adecuada. Tampoco el físico. Murió en el proceso.

El alcalde tragó saliva.

—¿Y ahora?

—Ahora es diferente —afirmó Kayle con seguridad—. El suero ha sido mejorado. El armamento del futuro Deadshoot también. Hemos corregido cada error.

Se levantó lentamente y caminó hacia la ventana.

—Esta vez, Washington tendrá una oportunidad real. Una limpieza silenciosa. Precisa. Definitiva.

El alcalde permaneció en silencio durante varios segundos. Finalmente, habló.

—Si hago esto… no quiero mártires. Quiero resultados.

Kayle se giró hacia él.

—Entonces necesitamos al sujeto correcto.

El alcalde asintió con gravedad.

—Buscaré al candidato —dijo—. Un soldado fuerte. Mentalmente estable. Alguien que quiera salir adelante… y que entienda que, si falla, no habrá segunda oportunidad.

Kayle sonrió apenas, satisfecha.

—Perfecto, señor alcalde —respondió—. Washington está a punto de renacer.

Y mientras el acuerdo quedaba sellado en aquel despacho, la ciudad, sin saberlo, acababa de dar el primer paso hacia una nueva era…

una donde la justicia tendría nombre propio: Deadshoot.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.