Deadshoot

CAPITULO 14

La noche caía sobre Washington, cubriendo la ciudad con un manto de sombras y luces amarillentas que parpadeaban desde los faroles. Los ruidos de tráfico disminuían, y en el aire flotaba un silencio cargado de tensión. Desde lo alto de un edificio, Deadshoot observaba la ciudad con mirada calculadora, su traje rojo y negro destacando entre la penumbra, y la B roja y la D gris en el pecho reflejando la luz de los postes.

Sus sentidos, afinados por el entrenamiento y el suero experimental, captaban cada movimiento sospechoso. En el primer bloque, un par de ladrones intentaban forzar la puerta de un comercio cerrado. Deadshoot descendió con rapidez felina. Un movimiento de su pierna, una patada precisa, y los delincuentes quedaron inconscientes antes de que pudieran reaccionar. Los ató a un poste cercano y colgó un cartel

"Capturado por Deadshoot"

El siguiente objetivo no tardó en aparecer: dos hombres robando un auto en plena calle. Deadshoot se deslizó entre las sombras, los sorprendió con movimientos fluidos y exactos. Antes de que pudieran arrancar el vehículo, estaban atados al poste con su propio cinturón de seguridad, con el mismo cartel colgando como advertencia.

Durante la noche, recorrió callejones, avenidas y plazas. Los sonidos de sirenas se mezclaban con los pasos apresurados de los criminales que huían al verlo aparecer. Quince detenidos en total, todos exhibidos con los carteles que marcaban su derrota: "Capturado por Deadshoot".

Al terminar su ronda, Deadshoot se elevó hasta un techo cercano, observando la ciudad. Washington estaba más segura, al menos por esa noche, y la figura en rojo y negro parecía fundirse con las sombras, listo para regresar cuando la ciudad lo necesitara de nuevo.

Un vigilante había nacido, y la noche apenas comenzaba.




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