La noche caía sobre Washington como un manto pesado, y las luces de la ciudad parpadeaban entre la bruma de los callejones. Wilson, ahora Deadshoot, ajustó su máscara y encendió un pequeño encendedor, provocando una chispa deliberada. Sabía lo que haría aparecer.
No tardó en sentirlo: Phoenix surgió de entre las sombras, sus cabellos oscuros reflejando las llamas que brotaban de sus manos. Con un grito feroz, lanzó un torrente de fuego hacia tres autos estacionados que estallaron instantáneamente, iluminando la calle con un resplandor anaranjado. Deadshoot rodó tras una cobertura, evaluando la situación con precisión militar.
De pronto, un borrón de velocidad se movió a su alrededor: Speed corría en círculos a su alrededor, generando un torbellino de aire que lo aturdía y dificultaba sus movimientos. Antes de que pudiera reaccionar, Titanium emergió de la oscuridad, su cuerpo reflejando la luz de los incendios mientras se transformaba en una impenetrable armadura metálica. Phoenix, aprovechando el torbellino, encendió las corrientes de aire, creando un tornado de fuego y metal que atrapó a Deadshoot entre llamas y viento.
Wilson bloqueó un golpe de Titanium con su brazo y devolvió un golpe contundente al metal, generando un estruendo metálico. Cada impacto hacía vibrar el suelo y levantaba chispas en el aire. Con una patada giratoria, intentó derribar a Titanium, pero la armadura resistió y el choque lo lanzó unos metros atrás. Mientras tanto, Phoenix intensificaba sus ataques con ráfagas de fuego, quemando todo a su alrededor, y Speed seguía moviéndose a velocidad supersónica, desorientándolo.
Cuando creía tener un respiro, Sun Ho-Wong apareció, sus uñas metálicas extendiéndose como cuchillas letales. Deadshoot bloqueó algunos ataques, pero Sun combinaba velocidad y precisión: una cuchilla rozó su hombro, otra le hizo un corte en la pierna, y un barrido final lo lanzó contra la pared de un callejón. Deadshoot intentó levantarse, pero Sun lo golpeó de nuevo, forzándolo a rodar por el suelo para evitar ser perforado por sus filosas uñas. La batalla era brutal y desigual, y cada movimiento de Deadshoot exigía máxima concentración y reflejos.
Cuando el tornado de Speed y Phoenix finalmente desapareció, Deadshoot se encontró rodeado por los seis miembros de los Smashers, y su líder, Yan Yu Yong, avanzó hacia él, evaluándolo con calma.
—¿Quién eres y por qué estás aquí? —preguntó con frialdad.
Deadshoot levantó la vista, respirando con dificultad, pero con sinceridad respondió a cada pregunta sobre su identidad, su entrenamiento y su misión.
—¿Por qué quieres matarnos? —insistió Yan, con un dejo de amenaza en su voz.
—Eso es lo que Kayle quiere —respondió Deadshoot con firmeza—, no lo que yo quiero.
Sun se adelantó, sus uñas metálicas rozando el rostro de Deadshoot con un filo intimidante. Con un rápido movimiento, le retiró la máscara. Entre ellos, la verdad quedó al descubierto: Deadshoot era Wilson McDuffy, el exsoldado de élite de Washington, convertido ahora en arma viviente del Proyecto Zero, atrapado entre su humanidad y su deber impuesto.