Definitivamente es complicado

PRIMERA PARTE - CAPÍTULO 4

Guille nos contó lo que había pasado. Él estaba en uno de los baños cerrados y, gracias a eso, pudo escuchar lo que decía un grupo de pibes. Entre ellos estaba el trío de imbéciles de nuestro curso. Hablaban de lo que había pasado en el aula. Para ellos, las pibas habíamos exagerado todo y, si éramos tan sensibles, íbamos a quedarnos solas en nuestro monoambiente, rodeadas de gatos, para siempre.

Entre lo que decían, comentaron que el reel en el nuevo perfil estaba teniendo muchas visualizaciones. Alguien había grabado la discusión en la hora de inglés y nos dejaron a todas como unas histéricas. Guille se enojó, pero estaba ocupado como para intervenir. Eso le dio tiempo a escuchar que habían llegado más pibes.

Cuando salió, vio a Alan y otros compañeros. Ellos los empezaron a picar diciendo que parecían minas hablando a escondidas. "¿Van a grabar un tik tok?", "¿Necesitan un espejo?", fueron algunos de los comentarios que hicieron. Pero el problema empezó cuando Alan dijo: "A la pre promo le faltan hombres y le sobran nenes". Después de su comentario, se empezaron a pegar y Guille fue a buscar al preceptor.

Me preocupé; Alan no podía seguir peleando dentro del colegio. Recién empezaba el año y ya había tenido problemas.

—Tranqui —me calmó Guille—, le conté a la directora lo que pasó.

—Pero a Alan lo tienen en la mira.

—Pero lo defendí —argumentó Guille—. Con esta carita.

Empezó a parpadear, luciendo sus pestañas con el rímel natural. Acompañaba el gesto con su sonrisa angelical. Con esa manipulación digna del Gato con Botas, todos los docentes se enternecían. Por eso, pensé que Alan iba a zafar. Además, se habían burlado de la ahijada de la directora. ¿Podían ser más tontos?

Después del recreo tuvimos hora libre. El preceptor nos dejó la tarea que había dado el profe de química y se puso a llenar papeles. Malena trajo las cartas y nos pusimos a jugar. A él no le importó, a nosotros nunca nos llamaba la atención.Jugábamos muy tranquilos, pero el resto estaba nervioso.

Cuando volvieron Enrique, Emilio y Segundo, varios murmuraron. La mayoría de las chicas estaban enojadas, otras se reían de lo que había pasado. Los chicos los trataron igual que siempre.O eso me dijeron, yo no quise mirar nada. Mantuve la postura de "acá no entró nadie". Preferí contarles a mis amigos lo que había pasado esa mañana con Alan.

—No entiendo cómo te puede gustar un vago inútil que sigue en la escuela gracias a su padre.

—A mí siempre me pareció lindo. Y en el fondo es sensible. Cuida y leal. Ojos de miel, piel trigueña... —dije sin dejar de jugar.

—¡Es un engreído!

—¡Mentira, no lo conocés!

—Es un flacucho insípido.

—Vos porque no le viste las piernas.

—Parece hijo de Peretti con esa nariz.

—¿Qué importa? Lo compensa con sus labios carnosos.

—¡Es un enano agrandado que se cree dueño del colegio!

—¡Mentira! Es alto.

—Alicia, para vos todos son altos. Y para vos, Male, hasta yo soy enano —intervino Guille y agarró su celular—. No la molestes, le gusta el "cabeza entre paréntesis" y no va a cambiar su opinión.

Me molestó su comentario; a nosotros siempre nos molestaban por nuestra apariencia y él estaba haciendo lo mismo. Claro, para fastidiarme; y lo lograba. Sin embargo, lo que me dio más bronca era lo distraído que estaba con su celular. Sonreía como tonto frente a la pantalla. Me di cuenta de que no había dicho "UNO". Sin quejarse, levantó dos cartas y siguió con el celular.

—¿Y a vos qué te pasa? —le preguntó Malena.

—Nada.

—No, nada no.

—¿Por qué no viniste ayer? —apuré.

—Ya les dije, después les cuento —respondió.

—Después, nada —dijo Malena—. ¡No me obligues a sacarte el celular!

Lo bloqueó rápido y suspiró. Él sabía que estaba acorralado, así que nos explicó su ausencia. Ese domingo lo había invitado a salir una chica. Nunca nos contó que había alguien que le gustaba, pero desde mediados del año pasado la había conocido y quedó enganchado.

A mí me pareció raro, lo vi en historias con Cris ese mismo día. Había varias personas en esa foto. Cuando me acordé de eso, reaccioné.

—¡No me digas que tengo un amigo arqueólogo!

—No es TAN GRANDE. Ayuda en el merendero desde el año pasado. Me invitó a salir con la gente de la facultad y fui.

—¿No te invitó Cris? —pregunté.

—Sí, pero lo sugirió ella —respondió con una sonrisa.

Malena se puso en estado de alerta; tenía esa cara que ponía cuando presentía problemas.

—¿Cuántos años tiene?

Guille no contestaba. Yo me reía de la cara de Male, como si Guille le debiera explicaciones.

—Al menos decime que está en primer año de cualquier carrera.

—¡Basta, Malena! ¡Lucero es una buena persona! Pero claro, como tiene veintidós...

—¿¡Veintidós!? —gritamos a coro.

—¿Veintidós? —gritaron los chicos del curso y miraron asombrados a Guillermo.Él escondió su cara entre las manos y se puso rojo, cosa que hacía con facilidad.

—¿Me están diciendo que Blancanieves consiguió una MILF? —preguntó uno de los chicos.

—No es una MILF —se quejó entre dientes Guille.

—¡Ídolo! ¡Maestro, enseñame! —gritó Franco, el más lindo del curso hasta que llegó Enrique.Empezaron las preguntas incómodas y el bullicio. Mi amigo no sabía dónde ponerse. Estaba más rojo que cuando le dio el sol durante la ola de calor de ese verano.

Franco y su amigo, que nunca nos registraban, se acercaron a su mesa y lo interrogaron. Sin embargo, Guille no respondió a nada. Por suerte el preceptor se cansó y calló a todos.

—Pero, prece, lo que pasa es que... —empezó a decir Franco.

—Lo que está pasando es que esto lo tienen que entregar hoy. ¡Trabajen!

Todos volvieron a su lugar, pero todavía se escuchaban murmullos. Miraban a Guille y él nos miraba a nosotras con desprecio. Pedimos perdón de mil maneras, pero no nos hablaba. Se tiró contra la pared y se metió en su celular.El chat del colegio se llenó de mensajes que lo interrogaban. Lo cansaron y decidió salir del grupo. El tiempo que quedaba de hora libre fue bastante incómodo.




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