Definitivamente es complicado

SEGUNDA PARTE - CAPÍTULO X

En el fondo sabías que tu cambio no iba a durar mucho. Juraste no volverlo a hacer, pero no sos un chico de promesas. Ahora estás detenido en una comisaría, el lugar donde deberías vivir. Para tu suerte, el comisario es cercano a tu padre, así que pide que te traten bien. Sin embargo, no merecés ese trato. Lo ves en la cara de las policías que están cerca.

No podés llamar a Alicia, no tenés tu celular. Tampoco va a querer oírte otra vez. Sos un peligro. ¿Y si algún día le pegás a tu hermana porque hace un berrinche? Esa celda tiene que ser tu nuevo hogar.

Escuchás la voz de tu papá a lo lejos. Se oye enojado. Tiene sentido, ahora tiene trabajo extra. Lo llevan a donde estás y los dejan solos. Te mira a los ojos y habla desde lo más profundo de su corazón.

—¡Pero qué pelotudo que sos!




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