La estuvo siguiendo, no lo negaría, mucho menos dejaría pasar la oportunidad de saber qué estaba pasando con ella. Sin embargo, no se esperó bajo ninguna circunstancia el hecho de que ella decidiera ir a un cementerio.
No entendía mucho de lo que estaba pasando, puesto que sus investigadores en ningún momento le dijeron algo respecto a eso en el pasado. Aun así, él quería confiar lo más que podía.
—No te seguimos, solo que te vimos salir de unas tiendas del centro comercial… —intentó explicarle—. Astrid pensó que eran para ella, pero veo que no.
—No me mientas, Druso —pidió la chica—. En serio, eres la persona más horrible de todas a la hora de mentir y los dos nos conocemos —hizo un sonido con la lengua—. Puedes quedarte con Astrid aquí.
—¿Estás enojada? —Astrid entrelazó sus dedos—. Lamento haberte hecho enojar.
—Para nada —ella se puso de cuclillas—. No me hiciste enojar para nada, solo que me sorprendió un poco.
—Sería bueno que nos vayamos a casa. —Druso se sintió un poco perdido—. Lamento haber venido hasta aquí a molestarte…
—No, está bien —Ally sonrió un poco hacia él—. Pueden quedarse el tiempo que quieran; de todos modos, iba a salir más tarde a caminar por la ciudad.
—Te dije que ella dejaría que nos quedáramos —la pequeña miró a su papá—. ¿Qué estabas haciendo antes?
—Me sentaba en el balcón a mirar el paisaje —señaló hacia el exterior—. No es la mejor vista, pero me gusta.
—Los demás están en algunos pisos —Druso comentó—. Es decir, los extranjeros que no tienen todavía una casa en este lugar.
—Lo sé —asintió—. ¿Quieren ir?
—Yo creo que lo mejor por el momento es que yo me vaya con mi hija…
—¿Puedes darme unos minutos para hablar de algo con tu padre? —indagó hacia Astrid—. Puedes ver la televisión… no nos iremos lejos.
—Sí, está bien.
Ally le hizo una seña al jugador para que salieran al balcón y este la siguió. Ella cerró la puerta, pero dejó la cortina corrida para ver hacia el interior y se cruzó de brazos viendo al hombre frente a ella.
—Sé que me estuviste siguiendo por algo, aunque tengo curiosidad de por qué lo hiciste si no me quieres siquiera en tu vida. —Ally dejó salir el aire que tenía en los pulmones—. ¿Qué buscas en mí?
—¿De quién es la tumba que estabas visitando?
—Es la tumba de una conocida —sonrió a medias—. No es algo con mucha importancia actualmente.
—Para ti creo que sí es importante —Druso frunció el ceño—. No tenía conocimiento de que tenías a alguien en este país aparte de…
—De ti, supongo —se encogió de hombros y apoyó las manos en el barandal—. Venía antes de vez en cuando a este sitio, hasta que después de un tiempo dejé de hacerlo.
—Entiendo… —Él asintió e imitó su pose—. ¿Por qué razón aceptaste aquí este trabajo?
—Sariel, una amiga de mi trabajo, me metió creyendo que sería bueno estar aquí —rio un poco—. Pensó que, como era la única soltera del grupo, pues era una buena idea esto… También, como ya todo cambió, sale más beneficioso ser azafata de un equipo que de un montón de personas.
—Al ser el equipo con más trofeos actualmente, era de esperarse…
—Aparte de que ahora puedo viajar a lugares que nunca he ido —Ally bajó la mirada hacia la calle—. Hay algo que quiero decirte, pero no sé cómo lo vayas a tomar.
—¿Qué es lo que dirás?
—Es acerca de las razones por las cuales terminamos…
—Estábamos hablando tan bien. —Druso se alejó varios pasos de ella—. No sé tus razones para sacar ese tema que no me importa.
—Importa, porque te dejé ver un concepto que no se debería ver de mí y voy a buscar las pruebas de eso —respondió segura—. Vas a saber lo que realmente pasó…
—Usaste mi dinero para…
—No usé tu dinero para una cirugía, tu madre me engañó y el chico que viste también es una víctima de tu madre —Ally lo miró con los ojos cristalizados—. Dame tiempo para buscar las pruebas necesarias de ese día y te contaré todo acerca de la tumba que visito.
—Dices eso ahora para…
—Mi conciencia está tranquila y, aunque han pasado años desde ese día, te juro que no te mentí acerca de lo que sentía por ti —levantó el mentón—. Confía en mí, porque después de que sepas lo que tu madre me hizo…
—Era tu novio…
—Tu madre había ido a mi casa —ella lo interrumpió—. Me ofreció un trato… y salvaba la vida de mi madre. Acepté después de que su estado empeoró y no pude hacer nada más que quedarme con la sensación de que te perdería.
—Me estás mintiendo. —Druso retrocedió—. Sí, es lo que haces.
—Nunca había visto a ese chico hasta ese día —desvió la mirada hacia otro lado—. Tu madre le prometió que sería un famoso actor, y ya sabes cómo terminó… muerto en un accidente —apretó los labios unos segundos—. El órgano fue una mentira, no eran compatibles y mi madre falleció días después… Mi padre también murió y no tenía nada.
—¿Por qué no me llamaste?
—Mi entrada a Estados Unidos estaba vetada, me tenías bloqueada por todos los medios posibles y, cuando tenía un nuevo teléfono, tu entrenador tomaba la llamada y mi número misteriosamente acababa bloqueado.
Druso pasó saliva en seco; ella no podía estar hablando en serio.
¿Su entrenador? ¿Su madre mató a tantas personas?
—Pero tú…
—Yo te amaba, eras todo lo bueno que tenía en la vida y te perdí al igual que a mis padres por culpa de tu madre —un pequeño sollozo salió de su boca y él apretó los puños—. Lo que me hizo a mí, quiso hacerlo con Nancy… engañarla con un órgano para su hijo y ya viste cómo acabó todo.
—Es que no tiene sentido…
—Lo que no tiene sentido es que mis padres fueron enterrados en un cementerio en donde posiblemente ya fueron retirados de ahí para colocar otros cuerpos. —Ally negó con la cabeza con las lágrimas picándole los ojos—. No me dejaron enterrarlos en otros cementerios… Si no eran más caros, estaban llenos y supe que hasta eso tu madre me tenía jodida.