Desastre en el hielo

32. Alejamiento

Tratar de tener una conversación con Ally era difícil, más todavía que él mismo se encontraba en una posición que no lo favorecía del todo. En ese momento, se encontraba en las duchas del estadio, dejando que el agua helada hiciera más o menos su magia, pero estaba seguro de que no iba a funcionar. Estaban en una de las épocas del año en donde se suponía que todo debía ser perfecto, desde las decoraciones hasta los buenos momentos en familia; sin embargo, estaba seguro de que iba a poder salir de esa.

Salió de la ducha cuando escuchó las voces de algunos de sus compañeros entrando, así que tomó de igual modo sus cosas antes de ir al área de cambio de ropa y esquivarlos.

—¿Estás bien? —Alariel le pasó una toalla para el cabello—. Sé que no nos llevamos bien, pero te noto muy tenso.

—Más o menos…

—Creo que debes comenzar por aclarar tu mente y de vez en cuando salir con nosotros —propuso él—. No cae para nada mal hacer amigos…

—No me gustan las salidas y tengo una hija que me espera en casa. —Drusose secó el cabello con la toalla que este le había dado—. No tengo…

—Bueno, antes salías muy a menudo —le recordó el otro—. Aun así, tienes una niñera en casa, y una sola salida no le haría daño a nadie —se encogió de hombros—. Solo piénsalo, disfruta todo lo que puedas ahora, porque es posible que más adelante no pueda ser posible.

—Lo pensaré.

Alariel no comentó algo más y simplemente se dispuso a prepararse para irse a su casa. Era el único que había tratado durante años acercarse a él por sobre todas las cosas que le había dicho, hecho y recalcado en cada momento que podía hacerlo. La verdad es que odiaba tener que lidiar con las personas de su alrededor y la Ally era la excepción a todo.

Revisó su celular y supo que no había recibido ni una sola llamada por parte de ella, mucho menos un mensaje de felicitación, y durante el trayecto a la casa, fue viendo las grabaciones de su hogar y supo que tampoco ella vio el juego.

—¡Papi! —gritó su pequeña al recibirlo—. ¡Te extrañé mucho!

—Yo también te extrañé, mi amor —dejó la bolsa junto a la puerta—. ¿Cómo has estado?

—Bien, ya hice todas mis tareas —comentó Astrid feliz—. Ally está en la cocina terminando de ordenarla —hizo una pausa pequeña—. ¿Están enojados los dos?

—Ambos tenemos que tener una conversación acerca de un par de cosas —Druso se puso de cuclillas—. A lo mejor, más adelante, veamos algunos cambios.

—No quiero que ella nos deje —Astrid hizo un puchero—. La vi buscando casas y me comentó que solo estaría aquí conmigo cuando tuvieras tus partidos de hockey en otro lado, ya que iba a regresarse en abril a su país.

—¿Qué? —la voz de Druso sonó más en un murmullo lejano—. ¿Es una broma?

—No —Ally salió de la cocina secándose las manos con un trapo—. La temporada regular acaba en abril, y en caso de que pases a las semifinales o finales, ya sería bueno que la nana de Astrid esté por aquí.

—Es un tema que debiste hablar conmigo…

—Es un tema personal y creo que sabes que este trabajo es algo temporal —ella frunció el ceño—. Tengo una vida en otro país, y aunque me encanta estar con Astrid todo el tiempo, su nana necesita este empleo una vez que resuelve sus problemas.

—Comprendo —Druso asintió—. Me gustaría hablar contigo luego.

—Está bien —ella asintió—. Pueden ir a lavarse las manos —indicó—. La cena está casi lista.

Druso acompañó a su hija hasta el baño de visitas de ese piso y luego fue por su bolso para llevarlo al área de lavado, ya que tenía que lavar todo más tarde. No podía siquiera imaginarse lo que tenía que hacer para contarle todo lo que tenía en mente, pero Ally se veía tan decidida a irse, que no cabía duda de que no podía detenerla por más que deseara.

La cena transcurrió sin ningún otro contratiempo; la verdad es que hasta él mismo se sorprendía de cómo habían llegado a eso. Ally acompañó a su hija a dormir, ya que tenía que ir a clases temprano al día siguiente y él no podía quedarse con ella mucho tiempo. Aun así, se dispuso a lavar algunas cosas de su uniforme y, de paso, le echó el ojo a su bolso por si tenía que comprarse otro. Aunque estaban en Minnesota para los juegos locales, de vez en cuando podía darse el lujo de largarse y dejar todo por su hija.

Salió a la sala, en donde vio que Ally ya lo estaba esperando con la mirada extremadamente perdida en a saber qué cosa.

—Ya estoy aquí —anunció el jugador—. Sobre lo que dijiste antes, es algo que ya sabía que iba a pasar.

—Es bueno que lo tengas claro —Ally suspiró cansada—. No quiero que esto sea algo que nos arruine la existencia misma.

—Lo sé —tomó asiento a su lado—. Estoy haciendo todo lo posible para que tengamos un poco de paz. Espero que confíes en mí.

—¿Qué tanto puedo confiar en una persona como tú?

—Puedes confiar en mí tanto como se te haga posible —murmuró el jugador sin mirarla—. Hay algo que descubrí hace poco, pero que todavía no encuentro cómo solucionarlo.

—¿Tiene que ver con Astrid?

—Posiblemente con todos nosotros —murmuró—. La verdad es que actualmente tengo algunas cosas pendientes.

—Haz lo que creas que puedas solucionar lo antes posible —ella sonrió a medias—. No puedo dejarme caer ahora contigo, ya tengo todo bajo control y la verdad es que espero de todo corazón que tú estés a mi lado en todo momento.

—Bueno, tienes hasta el veintidós de diciembre para decirme todo o, de lo contrario, tomaré un vuelo sin retorno.

Ally le dio una última mirada antes de ponerse de pie e ir hacia su habitación, dejándolo sumido en la oscuridad. Estaba por ponerse de pie cuando recibió una llamada de su hermano Niklas, lo cual le hizo fruncir el ceño. Ya que en Londres a esa hora era de madrugada y, como era un hombre casado, pues le resultaba extraño que se tomara el tiempo de ponerse a esos líos.

—Me imagino que Nancy te mandó a dormir al sofá —se burló de su hermano—. Porque es extraño que me estés llamando a esta hora para saludarme…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.