
Bloqueó el número de su entrenador cuando este le llamó para preguntarle las razones por las cuales recibió un comunicado de que no se iba a presentar en Los Ángeles en los próximos juegos. Solo dejó que su número se quedara ahí en el olvido y fue con Ally y Astrid para acomodar los regalos que llevarían.
Él tuvo que ir a comprar regalos para su familia, ya que Ally le dijo que no eran pareja como para compartir eso con él y que diría que esos regalos eran de parte de Astrid y ella. Lo más irónico de todo ese lío es que su hija estaba plenamente de acuerdo con dejarlo de lado y él no podía creer eso.
En ese momento, deseaba darle un tremendo puñetazo a Alariel, ya que tenía los regalos comprados por Ally, menos él.
—Antes de irnos, pasaremos por un laboratorio a recoger unas pruebas que me hice —anunció Ally sacando su maleta—. Hoy me entregan esos resultados y ya después nos podremos ir.
—Bien —Druso le quitó la maleta para meterla en la camioneta que tuvo que comprar de último momento—. ¿De qué son esas pruebas?
—De nada que le importe —ella se limpió las manos—. Son cosas mías.
—Ally…
Druso, es mi vida y tú eres el menos indicado para decirme ahora que tengo que decirte cada cosa que haga. —Ally levantó las manos—. Tú fuiste quien decidió echar a perder lo poco que teníamos con tus secretos y mentiras.
—Ya te expliqué todo lo que sucedió, no fue mi culpa —la tomó del brazo—. Acepté que fue mi error no decirte lo que pasaba, pero es que para mí no fue fácil todo esto.
—Para mí tampoco fue algo fácil, pero no puedo simplemente permitir que una persona que me rompió el corazón tantas veces vuelva a hacerlo —quiso quitarse su agarre—. Incluso, por culpa de tu madre, murió una persona que quería conseguir un sueño de ser actor, murieron mis padres, perdí amistades con el paso de los años porque ella les hizo la vida imposible.
—Lo que hizo mi madre fue, es y será imperdonable —decretó—. Por favor, solo dame la oportunidad…
—¿Oportunidad de ser tu amante de turno? —casi se ríe en su cara—. Hazme el favor de mediarte de una vez por todas, porque tú eres el ser humano más asqueroso que conozco en este momento —decretó con seguridad—. Querías tenerme como tu amante, a tus pies mientras todos veían cómo te casabas con Hazel, la mujer que es hija del hombre que destruyó mi vida.
—Mi vida la…
—¡Tu vida sigue igual! —Ally logró quitarse del agarre que él ejercía—. La mía es una mierda, porque ahora tengo que luchar para tener un trabajo que a lo mejor no me den.
—Lo lamento tanto…
—Olvídalo, ya está hecho.
Estaba por detener su huida a la casa cuando el teléfono de la cocina sonó y supo que había sido el guardia de la entrada. Él no esperaba ninguna visita a esa hora, y menos cuando estaba por irse de viaje a Londres.
Fue hacia la entrada del residencial, y puso los ojos en blanco al ver que se trataba de Hazel. Incluso, se imaginó que había traído a un grupo de periodistas para capturar el momento romántico que a lo mejor iba a tener; sin embargo, no le daría el gusto de verlo enamorado a más o poder sin razón alguna.
—¿Puede dejarme un momento a solas con ella en la cabina de atrás?
—Claro —el hombre asintió y le pasó la llave.
—Podemos hablar lo que sea aquí. —Hazel miró hacia todos lados—. No hay…
—Sé que tienes a reporteros chismosos detrás de ti, Hazel —Druso hizo un sonido con la lengua—. Camina.
Hazel tuvo que seguirlo a regañadientes hacia un área más apartada de todos, pero no se alejó mucho de donde pudieran verla hablar con él o…
—Te alejas de ahí y terminamos lo que sea que estemos teniendo ahora. —La tomó del brazo y la metió en la pequeña habitación—. No sé lo que tramas, pero ten por seguro que no va a funcionar en lo más mínimo.
—No estoy nada para que creas que soy la villana. —Hazel apretó la correa de su bolso—. Solo quería hablar contigo acerca de las cosas que debemos hacer pronto…
—¿Cosas?
—Sí, ya somos una pareja formal y no has dicho nada de lo que Ally y Astrid dijeron de mí el viernes pasado —susurró la chica—. Sé que estuvo mal que ellas dijeran eso, pero sabes que tienes…
—No tengo nada que decir o hacer en este momento salvo lo que pasó hace unas semanas —siseó—. Ya está hecho, somos prometidos, novios, futuros esposos o lo que sea.
—Hablo de que las personas comienzan a decir que somos una relación de mentiras —ella se mordió el labio—. Vine para decirte que si era posible vernos en…
—¿En? —enarcó una ceja—. ¿Qué es lo que quieres?
—Sí podemos tener una cena en Nochebuena y pasar Navidad juntos, al igual que Año Nuevo —propuso Hazel—. Mi papá fue el de la idea, ya que no respondes las llamadas.
—Quiero saber una cosa —se cruzó de brazos—. ¿Crees que puedes responderme las preguntas sin más?
—Claro…
—¿Por qué nadie sabía de ti antes? —fue sin rodeos, directamente al grano—. Eres joven y nadie sabe que eres la hija de ese sujeto.
—No puedo responderte a eso —Hazel dio unos pasos hacia atrás—. Volviendo al tema, espero que puedas pasar esos días conmigo.
—Lo que sea —Druso levantó la mano—. Nos vemos.
Druso esperó a que esa mujer se fuera en su taxi, puesto que no tenía ánimos siquiera de desmentirle a esa loca que no iría a ningún lado con ella y mucho menos con su familia. Regresó a su casa para prepararse para su dichoso viaje.
—¿Ya te dijo lo que sea que quería decirte? —Ally se le plantó en frente—. Vi que te la llevaste…
—Te vimos —se metió Astrid—. Tienes que dejar de hablar con esa mujer, porque no me gusta.
—¿Me siguieron? —enarcó una ceja incrédulo—. No puedo creerlo…
—Pues créelo, maldito idiota —siseó ella—. Pero tuvimos que venir porque estabas ahí en una habitación secreta.
—Me pidió que habláramos —dijo él, dejando salir el aire que tenía en los pulmones—. Dijo que su padre, al no poder contactarme, deseaba que tuviéramos una cena de Navidad…