
Llegaron a Londres casi a la medianoche, pero ya Druso tenía un vehículo bien equipado, tipo familiar, en el cual fueron a llevar el equipaje. Su hija estaba muy imperativa, por así decirlo, al grado de que se emocionaba tanto de ver a sus primos que deseaba por sobre todas las cosas pasar la Navidad con ellos.
—Iremos a casa de Niklas primero —informó Druso encendiendo el auto—. Nancy está muy embarazada, por lo que se necesita paz en su alma y bienestar.
—Esas palabras suenan más a Niklas que a ti. —Lys comentó—. Sé que él está con su esposa y, ahora que anda embarazada, no creo que la deje respirar.
—Seguro está pensando tomarse un año sabático por esto —Ally rio—. Ese hombre luchó durante cinco años por el amor de Nancy, así que lo más seguro es que busque alternativas de una u otra forma.
—Opino igual.
Druso las escuchaba hablar mientras conducía, pero el aglomeramiento de las personas fuera del aeropuerto era una crisis mundial. Estaban por todas partes y el no querer alquilar un avión privado, por el hecho de que esa gente tenía todo cubierto por los próximos veinte días, pues le resultaba difícil.
—¿En dónde vamos a cenar mañana? —Lys indagó para matar el tiempo en el auto—. Será una cena enorme.
—Lo haremos en casa de Niklas —informó Druso—. Ya te lo dije antes.
—¿Y no será algo pesado para Nancy? —volvió a preguntar su hermana y él se encogió de hombros—. Está embarazada y no creo que sea del todo conveniente que haga la cena ella sola para tantas personas.
—Estaremos Yilda, Sariel y yo ayudándole con la cena —Ally intervino—. Es su primera cena navideña con nosotros desde que se casó… No obstante, creo que a Niklas le hubiese gustado más que fuera entre ellos y nadie más.
—En eso estamos de acuerdo —Druso asintió intentando volver a salir del estacionamiento—. Está haciendo todo este lío debido a que su querida esposa está muy embarazada y es su primera fiesta en su nueva casa.
—Solo déjalo estar y ya —Ally apoyó la mejilla en la palma de su mano—. Debí venir hace un mes… ahora mismo estaría durmiendo en mi cama y no en este horrible atasco navideño.
—¿Y por qué no viniste antes? —Lys preguntó con inocencia y Ally rio.
—Porque tu hermano le pidió ayuda a su otro hermano piloto para que los vuelos con destino a Londres sean cancelados —la miró—. Misteriosamente, siempre eran los míos y la aerolínea me decía que debía esperar un poco más.
—Druso…
—No le creas, está loca.
—Se lo podemos preguntar a Nancy; de todos modos, ella hará que Niklas hable.
Druso negó con la cabeza, indicando que dejarían esa conversación tal cual estaba por el momento. Cuando al fin pudieron salir del estacionamiento del aeropuerto, el atasco en las calles era descomunal, por así decirlo; las personas se movían de un lado a otro tratando de esquivar a los otros autos que querían meterse y ya entendió las razones por las cuales dejó de ir a ese país por esas fechas.
Solo lo hacía por la amistad que su hija había hecho con sus primos, los cuales lo amenazaron durante el vuelo de que si no la llevaba con él, pues le harían la vida imposible. Druso se cuestionó seriamente si era normal que esos niños fueran de ese modo tan liberal, puesto que ya daban órdenes como si fueran viejos conocidos.
Le avisó a su hermano que iría a su casa a dejar los regalos y a su hermana Lys. Y Ally a su lado volvió a dormirse como si nada. Esa mujer se la pasaba durmiendo cada que podía y no le echaba la culpa. Desde que se quedó sin trabajo por su culpa, era lo mejor que podía hacer.
—La última vez que vinimos fue para la boda de Niklas y Nancy. —Astrid ladeó la cabeza mirando por la ventana—. Ya recordé por qué no quería volver.
—Podríamos quedarnos en St. Paul y evitarnos este problema. —Druso miró a su hija por el espejo retrovisor—. Sé que no les gusta Celia; sin embargo, no creo que Niklas la invite a pasar la Navidad con ellos.
—Pero sí invitará al abuelo Gian. —Lys se metió en la conversación—. Niklas y el abuelo se llevan muy bien.
—No lo invitará, ya que ahí estaremos Azriel y yo.
—Eso espero, porque no estaré en la misma mesa que ese anciano.
Druso dejó salir el aire que tenía en los pulmones al escucharla hablar de ese modo. Después de más de una hora de tráfico, llegaron al hogar de su hermano, el cual tenía las luces encendidas y las puertas de su jardín fueron abiertas en cuanto él tocó el claxón.
—¡Hola! —Nancy fue la primera en abrir la puerta de su casa—. ¡Qué bueno que ya están aquí!
—Mira qué hermosas estás, amiga —Ally la abrazó—. Estás redonda.
—No sé por qué me siento tan bien cuando me dicen eso —Nancy bromeó—. Son dos bebés que llevo aquí, no es solo uno.
—Es bueno verlos aquí a esta hora… —Niklas habló con su doble sentido y observó a su hermano—. Deben estar cansados, excepto Astrid.
—¿En dónde están mis primos?
—Joshua está durmiendo y Yoman vendrá mañana temprano —hizo un amague con su reloj—. Es bastante tarde.
—Es que quería verlos…
—El cambio de horario es complicado —Druso se aclaró la garganta—. Trajimos los regalos que abriremos mañana a la medianoche.
—Sí, de acuerdo.
Niklas le dijo a Nancy que entrara a la casa y que no saliera debido al frío. Druso fue con su hermano a bajar el equipaje y los regalos.
—Ally va a matarte —Niklas bajó la maleta de Lys—. Ya mandé a que te hicieran un espacio en el cementerio. En un área nueva para que no te levantes al tercer día y quieras matarnos.
—No me hará nada. —Druso tomó algunas bolsas de regalo con cuidado—. Por algo estaré con Astrid y tú ya enviaste a alguien a que limpie la casa.
—¿Por cuánto tiempo te quedarás aquí? —su hermano cambió de tema mientras iban a la casa—. Creo que tienes algunos partidos.