
Druso le quitó las hojas y comenzó a leer todo lo que estaba ahí. Habían abusado de esa mujer en el psiquiátrico en el que estaba; salió embarazada de ese hombre y lo que más le llamó la atención es que su nombre salía en algunos párrafos.
—Estaba obsesionada contigo hasta la punta del cabello. —Ally tenía una expresión de asco—. El hombre sigue trabajando como si nada en ese psiquiátrico y, por lo que veo, en ese entonces sí se parecía a ti.
—Ni que lo digas —Druso fue bajando—. Richard la sacó de ahí; después de eso, estuvo en algunos de mis partidos.
—Recuerdo haberla visto el día que fui a buscarte; pienso que quedamos embarazadas casi al mismo tiempo… —Ella arrugó la frente—. La maldad de las personas no tiene límites.
—No, no fue eso —le mostró las notas—. Ella fue tres meses después y la bebé falleció porque se la sacó antes de tiempo, es decir, tuvo un aborto.
—Richard quería quitársela de encima, por lo que volvió a meterla en ese lugar, ya que su esposa no sabe de su existencia o, al menos, se hace la que no sabe —Ally se rascó la cabeza—. Cada vez que pienso que nada puede sorprenderme, salen más estupideces.
—Te sorprenderías…
Druso tomó más hojas y las apretó con fuerza. Richard le pagó a la enfermera que se suponía que debía llevar a su hija hacia el área de la incubadora, le pasó a la bebé muerta a otra persona que también era enfermera y le hicieron creer a Ally que todo era una mentira.
—Le pagaron a dos enfermeras para el cambio —Druso dejó las hojas a un lado—. Hazel volvió al psiquiátrico poco después, hasta que salió años después. Richard le pagó la mejor universidad en el extranjero hasta que regresó para darles clases a los niños de la escuela.
—El plan de ese hombre siempre fue que tú te quedaras con él. —Ally tomó unas servilletas—. No sé quién de los dos está más obsesionado contigo por culpa de tu madre.
—El equipo tenía deficiencia espantosa y en sí, ni yo le tenía fe a ese equipo, por eso me quedé —confesó—. No habían ganado ni un solo partido o siquiera pasado la regular, hasta que yo llegué y los estadios se llenaban todos los días.
—Ahí tienes la respuesta —Ally se cruzó de brazos—. Todo fue una treta —señaló las hojas que contenían su nombre—. Dejaron a mi hija en ese basurero dos horas después de su nacimiento…
Druso leyó lo que estaba escrito en las hojas que Ally había sacado. La misma enfermera del inicio dejó a su hija en ese basurero luego de que terminara su turno, metiéndola en una bolsa de trabajo y dejándola ahí. Recordó cuando encontró a su pequeña; literalmente, la dejaron para que muriera.
Hubiese preferido que ella se la quedara y la criara como su hija, pero no que la abandonara a su suerte.
—Es una locura —Ally tuvo que ponerse de pie—. Hazel mata a su propia hija, dejan a la mía en un basurero y me entregan a la de Hazel en su lugar —se llevó una mano a la boca—. Ellos no querían que tuvieras ningún tipo de impedimento a la hora de jugar.
—Pero les salió el tiro por donde no era. —Druso asintió—. La encontré y me retiré durante ese año para cuidarla, aunque tuve que pagar una penalización.
—Debió ser mucho dinero —Ally miró las fotos de esas mujeres—; sin embargo, no pudieron disfrutar en ningún momento de ese dinero por más que quisieron. Fueron asesinadas en diferentes ocasiones para no levantar sospechas y el dinero fue despojado de sus cuentas a otra que ya ni existe.
—En un accidente de auto y la otra en un incendio —afirmó Druso—. Ambas con toda su familia. Parece un trabajo de la mafia.
—Es una pena por su familia que falleció, pero por esas mujeres no —murmuró—. La verdad es que ya no sé qué es peor…
—Ya es cosa del pasado —Druso la abrazó—. Ambas murieron y tenemos a nuestra hija —dejó un beso en su coronilla—. Y esa pequeña tuvo una buena madre que la dejó en un lugar donde podía descansar y que luchó para que nadie perturbara su descanso.
—He estado pensando en algo —Ally se apartó—. ¿Y si ellos tenían otros planes con Willow?
—¿Otros planes?
—En Minnesota podrías hacerle una prueba de ADN; obviamente daría negativa y tú ibas a creer que ese bebé no era tuyo —ella lo miró con los ojos brillosos—. Iban a manipular el laboratorio para que sí pareciera mi hija, pero aquí no.
—¿Qué dijiste?
—Sí, si lo pensamos así, es una realidad lo que te digo —ella se mordió el pulgar—. Ya viste que Hazel salía como la madre biológica de Astrid, y lo más seguro es que ellos hayan tomado algún envase de comida mía para eso —le recordó con calma—. Estando en Londres, sería imposible a menos que Celia les ayude, y ya viste lo que dijo tu madre.
—Mi mamá no mintió en lo que dijo…
—Puede que nos haya dicho la verdad o puede que se esté excusando —Ally regresó a la mesa—. Esa gente ya tenía un plan y no se quedará de brazos cruzados si vas a Estados Unidos como si nada.
—Es por eso que deseo que mi hija se quede contigo aquí, por el hecho de que conmigo corre peligro —aclaró—. Astrid es una niña demasiado inocente, cree fielmente en las personas y es por eso que Hazel consideraba que sería fácil manejarla.
—Tienes razón…
Continuaron leyendo cada una de las hojas y solo fue hasta que se reencontraron hace unos meses. Agradecía que de la nada no apareciera ese momento que pasaron juntos la noche anterior, porque sería la peor vergüenza de la historia que iba a tener en su vida.
Ordenaron todo para recibir al personal que estaría haciendo las medidas de las remodelaciones de la casa y, por suerte, había contratado a un plomero, debido a las averías que podía presentar la casa en los próximos días si se descuidaba.
Ally se iba a despedir de muchas cosas que a lo largo de los años habían sido su momento feliz. Recogió las cosas de sus padres en cajas y bolsas para llevarlas a una bodega que él se ofreció a pagar mensualmente para que tuviera un buen mantenimiento.