
Druso se pasó una mano por el cabello, sintiéndose todavía peor que antes ante lo que acababa de leer. No había una sola grabación de ese día en la que pudiera decir que alguien entró a su habitación o a su casa. Tracy le dijo que no entraba a esa parte de la casa a menos que él se lo dijera o que pidiera buscar alguna documentación de su hija, y la mujer a duras penas usa un teléfono moderno por su familia.
Le quedaban varios días de investigación, pero nada de nada. Les dio a sus hermanos también partes de videos para que le ayudaran a saber qué ocurría con la ayuda de sus esposas, pero parecía ser imposible saberlo.
—¿Qué te tiene tan enojado? —preguntó Lys ladeando la cabeza—. No has parado de maldecir la pantalla y estás despierto desde muy temprano.
—Reviso unas grabaciones en X2, y parece ser la cosa más difícil de todas —murmuró—. Digamos que hay momentos en los que deseo tener la respuesta de todo.
—Bueno, no puedes tener la respuesta de todas las cosas por más que quieras —su hermana se encogió de hombros—. Quizás fue algo de hace meses y ahora es que decidieron hacerte esa jugada.
—¿Ahora?
—Mira, hay planes que no podemos hacer por las buenas —Lys le recordó—. Quizás esa persona te está usando de una u otra forma, porque pudo saber también que tus grabaciones se borraban por sí solas cada sesenta días y, si se te pone a calcular, pues ya pasaron más de sesenta días desde que tenías a más personas viviendo aquí todo el tiempo.
—¿Estás diciéndome que es Ally? —preguntó incrédulo y mirando hacia el pasillo que daba al segundo piso—. Es imposible, ella no haría nada de eso.
—Nunca dije que fuera ella, pero la persona que pudo entrar quizás fue algún repartidor, algún mensajero o alguien más que con solo una mirada supo cómo esquivar todo —aclaró su hermana—. Tienes buenas cámaras, pero te faltó hacer que, aunque se borraran del sistema…
—Cuando las instalé, no contemplé el tiempo que tendría que esperar para borrar todo —volvió a fijar la vista en la pantalla—. Las revisaba y listo, nada del otro mundo.
—Si Niklas no encuentra a la persona que hizo esto, me temo que tendrás que buscar un empleo en un autolavado…
Druso le tiró el cojín que tenía a un lado y deseó que todo fuera un mal sueño, porque llegó a la conclusión de que fue alguien de adentro que le hizo eso ya en su último año con el equipo. No había encendido su celular, pero era obvio que todos le estaban dando la espalda; quizás hasta los otros equipos que lo querían ya ni lo llamarían ni por un contrato mínimo.
Movió el cuello de un lado a otro y continuó mirando con más devoción las grabaciones, pero nada.
Lys estaba haciendo sus tareas y al cabo de unos minutos comenzó con sus clases virtuales, ya que con lo ocurrido, no deseaba que alguno de esos profesores le diera noticias amarillistas a la prensa. Ella respondía con tanta fluidez en su voz que no pudo evitar sonreír ante eso, puesto que no todos los días se veían cambios en ella y el hecho de que decidiera vivir con él en Minnesota era un buen avance.
—Buenos días —Ally bajó las escaleras con un vestido que apenas le llegaba a las rodillas y un poco suelto—. Lamento haberme despertado tan tarde.
—El cambio de horario no es el mejor de todos —Lys sonrió—. Descuida, no te preocupes —ella señaló la cocina—. Hay algo de comer en el microondas.
—De acuerdo. —La mirada de Ally se dirigió hacia Druso—. ¿Está todo bien?
—Sí, disculpa —dejó el dispositivo a un lado—. Estaba revisando las grabaciones, pero no encontré nada.
—Lamento eso. —Ella hizo una mueca—. ¿Y no ha sabido nada de Richard? —caminó hacia la cocina—. Digo, con eso de que su juicio será dentro de poco.
—No —Druso la siguió—. Tengo que salir para verlo en prisión, así que sí…
—¿Puedo ir contigo? —Ally pestañeó varias veces—. Necesito saber por qué razón nos hizo tanto daño en el pasado, ya que no me cabe en la cabeza que solo sea por unas simples palabras de tu madre, aparte de que usó a su hija y le mintió por más de una década a su esposa de que tenía una hija de un primer matrimonio.
—Encenderé mi celular y le escribiré a mi abogado que iremos ambos y desde ahí podremos saber si quieres continuar con las denuncias. —Druso la abrazó por la espalda—. Aunque con las mías es suficiente, quiero que tenga todo el peso de la ley.
—Lo tendrá, ya lo verás.
Ally se dio la vuelta para darle un pico en los labios, y este la dejó para que pudiera desayunar tranquila. Esperó a que ella terminara su desayuno y, en lo que eso sucedía, le envió un correo a su abogado de que lo vería con Ally para conversar con Richard. No sabía mucho acerca de Hazel, por lo que esperaba que lo pusiera al día de si ella iría a juicio o no.
Al cabo de un rato, se despidió de su hermana y le dijo que si necesitaba algo, lo llamara. Lys se quedó sola en la casa y Druso se llevó a Ally en otro auto hacia la prisión donde tenían a Richard, mismo lugar donde no saldría en un buen tiempo.
Estaba seguro de que su abogado le daría un buen golpe, porque lo que tenía que ver era la semana entrante, no días antes por puro capricho de su novia. Desvió un poco la mirada hacia el vientre de Ally y vio su mano con el anillo de arriba hacia abajo moviéndose como si tratara de estar tranquila.
Los llevaron hacia una sala donde estarían los abogados de ambos lados y luego tuvieron que esperar unos minutos hasta que Richard entró esposado, seguido de sus abogados. El suyo y sus asistentes estaban de su lado en la mesa, así que pasó desapercibido que Richard mirara a Ally.
—Ella no estaba aquí la otra vez —Richard señaló—. No hay nada…
—Puedo poner la denuncia si quiero, pero con lo de Druso, supongo que es suficiente. —Ally lo interrumpió—. Sabes las razones por las cuales no he puesto la demanda, y puedo hacerlo.