Desastre en el hielo

73.

Entrelazó sus dedos con los de Druso mientras esperaba que su vuelo diera la señal para el despegue. Estaba extremadamente cansada de todo, sentía que se iba a morir lentamente y ni hablar de que posiblemente las cosas se iban a poner peor para ambos en los próximos días.

A Druso parecía no importarle que su rostro estuviera en cualquier lado debido a la prensa que podría tomarles fotos. Lys estaba junto a ellos en plan de despedida, porque quería hacerlo. Sin embargo, la pobre chica estaba en una clase virtual un domingo en la mañana y parecía ser lo mejor de lo mejor.

—Mi vuelo sale ya en un rato —Ally apoyó su mentón en el brazo de Druso—. Supongo que Astrid estará feliz con el regalo que le enviaste.

—Espero que nadie le haya mostrado algún tipo de fotografía de lo que está pasando. —Druso apretó su mano—. Lo que menos deseo es que nuestra hija pase por un mal momento por culpa de esas personas que nos detestan.

—Richard no dejará esto a perder y tendrá que ir a juicio, porque sabe que muchas personas están dando respaldo al pagar esos abogados —movió los labios de un lado a otro—. Puedes llevarlo a juicio cuando se termine el plazo; sé que puedes tener los abogados que gustes sin ningún problema.

—Es lo que haré, aunque sé que no querrá ir a juicio si con eso lo pongo en ridículo —besó sus nudillos—. Actualmente, no pensemos en eso, más en tu vuelo que ya me dejas.

—No te dejaré, porque en cuanto terminen los líos aquí, podemos pasar mucho tiempo juntos. —Ally le colocó la mano en su vientre—. Espero que Lys pueda acompañarnos durante un tiempo…

—¿Y estar cerca de mamá? —Lys se quitó uno de los audífonos—. No, gracias.

Ally sonrió y le indicó con la mano que debía seguir con sus clases. Escuchó el llamado de su vuelo al cabo de unos minutos, y ambos hermanos la acompañaron. Se despidió con un fuerte abrazo de Lys y con un beso en los labios de Druso. Este le dijo que la llamaría en cuanto pudiera desde un nuevo celular, pero que ella le escribiera por donde quisiera en cuanto llegara a Inglaterra.

Lo vio incluso mientras caminaba en el pasillo y pensó que tendría un vuelo tranquilo en clase turista, pero, como siempre, este la mandó a primera clase sin ningún problema, porque no se dio cuenta de que le cambió el vuelo a última hora.

Una azafata que había trabajado con ella la reconoció de inmediato.

—¿Ally? —preguntó la chica—. Dios mío, tenía tiempo que no te veía…

—Sí, bastante tiempo —ella sonrió incómoda—. ¿Cómo has estado?

—Bastante bien —la chica le dejó un menú—. Pero tú…

—Me gustaría no hablar de eso —Ally la detuvo—. Es algo un poco privado, y la verdad es que quiero pasar el vuelo sin recordar el pasado.

—Claro… —La chica se mostró incómoda por esas palabras—. Te dejo, seguiré trabajando.

Ally se pasó una mano por el rostro y se colocó el cinturón de seguridad en el momento que supo que esa mujer ya la tenía en una lista negra debido a lo que le dijo anteriormente, porque esa gente siempre tergiversaba toda su vida.

Le dijo a Sariel en un mensaje lo que vio y con quién habló, a lo que esta ya sabía también que el chisme iba a correr entre sus compañeras. Las horas de vuelo de Minnesota a Londres fueron un caos por completo, puesto que hubo una que otra turbulencia en el proceso.

Cuando llegó a su destino, bajó después que todos y esperó el mensaje de Sariel para poder ir hacia donde nadie la vería.

—Hola —Sariel la abrazó—. Alguien llamó a la prensa y Greg buscó esta salida.

—Ven, te ayudo. —Greg tomó su equipaje—. Por aquí.

—Gracias. —Ally acarició su vientre—. Estoy segura de que fue la chica que vi durante el vuelo —hizo una mueca—. Desde que mi rostro salió en pantalla, todos creen que soy la culpable de las desgracias del jugador estrella.

—Es que las mujeres que llegan con esos hombres son una maldición. —Sariel la abrazó por el brazo—. Mírate, estás realmente hermosa, llena de vida y un hermoso mundo en tu vientre.

—Ni que lo digas.

Greg las llevó literalmente por donde el personal de limpieza dejaba sus utensilios, esquivando a algunas personas antes de llegar al estacionamiento de los empleados, donde ya la esperaba un taxi que la llevaría a la casa de Niklas en busca de su pequeña.

Les agradeció infinitamente por ayudarla y le indicó al taxista que la llevara directamente hacia la residencia de su amiga. Recordó cuando Niklas le pagaba a su propio chofer para que se hiciera pasar por el taxista personal de Nancy durante los años que él estuvo como migajero y en verdad le daba risa todo lo que el pobre hombre tuvo que pasar por su culpa.

—¡Mami! —gritó Astrid al verla entrar—. ¡Llegaste!

—Sí, mi amor —Ally la abrazó y le dio un pequeño beso en la frente—. ¿Te divertiste con tus primos?

—Joshua y yo hacíamos muchas pijamadas en una sola noche. —Astrid le tomó la mano—. Y le dije que ahora voy a tener más hermanos que él, porque tú tienes tres y su mami dos.

—Se han pasado estos días discutiendo por eso como no tienes idea. —Nancy se le acercó para abrazarla—. Ven.

—Lamento eso, aunque debió ser divertido verlo —bromeó—. Más ahora que sin duda alguna la familia crecerá.

—Crecerá bastante, porque estos dos aquí están muy emocionados. —Nancy se encogió de hombros—. Niklas está en el jardín con Joshua y Yoman haciendo una casita de juguetes, así que vamos a tener un momento de chicas.

—Mejor me voy al jardín. —Astrid las miró de arriba hacia abajo—. Allá puedo molestar a Joshua y a Yoman.

—Cariño…

—Adiós, mamá. —Astrid salió corriendo hacia el jardín.

—Y ya me anunciaron que cuando sean adolescentes, les van a poner seguro a las puertas —Nancy bromeó—. Cambiando de tema —se puso un poco seria—. ¿Cómo estás tú?

Le dijo a Nancy lo que habló con Richard, todo el lío que se armó en su llegada y cómo amaba que Druso ahora estuviera con la prensa detrás, de paso que no sabía un par de sucesos que pasaron.




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