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Capítulo 2

Wendholy

La música retumba en las paredes y el olor a bebidas alcohólicas y sexo se percibe en el ambiente. Las luces de colores se mueven alocadamente, alumbrando de vez en cuando a una pareja que no sabe que existen las habitaciones.

—¡Voy a buscar algo de tomar, no te muevas! —gritó sobre la música Bethani y se fue sin darme tiempo para contestarle.

No podía evitar sentirme incómoda y que una extraña sensación me tomara el pecho. Solo me bastaba con recordar lo mal que me hicieron sentir algunas personas que están en este lugar para que tuviera un enorme impulso de ignorar a Bethani e irme.

No es que me hayan hecho grandes cosas, tampoco ha sido de frente, pero estoy al tanto de cómo me soltaban comentarios despectivos únicamente por no disfrutar las mismas cosas que ellos y mis mejores amigos sí. Bethani siempre ha amado bailar y Tristán estar con sus amigos riendo y jugándose bromas. Su grupo siempre se junta en fiestas y varias veces han salido sin mí, supongo que de ahí viene lo de decir lo que más he escuchado: "No entiendo cómo son sus amigos".

Le sonreí apenas a unas chicas con las que solía estar en biología. En un momento vi cómo sus ojos caían en mí, reparándome más tiempo.

Quizás es cosa mía, quizás no hay nada malo, pero no puedo evitar cuestionarme hasta el mínimo detalle.

El cabello, mi figura, la ropa que llevo puesta, todo sobre mí me causa una gran incomodidad.

En momentos así es cuando me cuestiono si es buena idea iniciar de nuevo la terapia. Mamá lo ha ofrecido más de una vez, por no decir que intenta diariamente que vuelva a ir a una, aunque a veces lo considero una buena idea, de un momento a otro recuerdo aquella habitación con esa mujer que me habla con suavidad y dibuja conmigo, y es suficiente para que el corazón se me cierre.

No es miedo. Me incomoda. No me siento bien en estos momentos para retomar y esa es mi decisión.

Bien, Wendy. Solo respira. Estás exagerando, nadie te hizo nada.

Lo repetí las veces que fueron necesarias para calmar las punzadas de mi pecho. A veces me gusta bromearme y decir que soy así de sensible y sobrepensadora por ver desde niña novelas junto a mi abuela.

Bethani no volvía y no voy a quedarme a esperarla porque sino los cuestionamientos van a agobiarme y si bien vine por influencias, quiero pasarla bien. Di unos pasos con la intención de buscarla de una buena vez y fue entonces cuando sentí que el alma se me caía a los pies al ver quién entraba como el puto dueño del lugar.

Ahí estaba Tristán Caseva, mi amor imposible y sobre todo—aunque la idea no me gustase mucho—mi mejor amigo.

¿Saben lo mierda que es que el chico que te trae loca te observe como una hermana?

No voy a molestarme en explicarlo con palabras, su solo planteamiento basta y sobra para entender lo jodido que es.

Lo peor es que no estaba solo. De su brazo venía Melisa Montgomery mostrando una perfecta sonrisa.

Melisa es exactamente el tipo de chica que le gustaba a Tristán. Hermosa, carismática y una confianza que ni en mil años lograría tener. Sabe que llama la atención, que atrae miradas y no se cohíbe, lo disfruta.

No voy a mentir que no me causa celos verla presumiendo ante todo el mundo que el chico más popular puso sus ojos sobre ella. Cuando en estos momentos me gustaría ser yo la que esté del brazo de Tristán.

Mi cuerpo se puso alerta al contemplar cómo se acercaban hacia donde estaba. Busqué algún rastro de Bethani y odié que no estuviera por ningún lado, seguramente se ha entretenido hablando con alguien.

Me preparé mentalmente para lo que venía. Suspiré y sonreí con falsedad.

Tristán me sonrió de costado, resaltando el hoyuelo de su mejilla derecha. Detesto que me sonría, me compra en segundos.

—Estás hermosa, Ratita.

—Ustedes también. Se ven muy bien juntos —la ironía era más que evidente en mi voz, pero ellos parecieron no darse cuenta.

Estoy actuando como una idiota. Ella no tiene la culpa de nada, esa parte la tengo clara. Aunque la otra me recuerda que Melisa forma parte de ese grupo al que nunca le he caído bien y no puedo evitar tenerle cierto resentimiento.

—Wen, te estaba buscando —Beth me agarró del brazo para luego fijarse en la pareja que teníamos adelante—. Ah, hola chicos.

Esquivé su mirada, sé cómo lo hacía y que me viera con lástima y frustración no es lo que quería. A pesar de que Beth no lo tolere y menos lo entienda, por mi parte tengo claro que la única culpable era yo. Nadie me obligó, solo pasó, tampoco es como si pudiera simplemente decirme "Ya está, ya no me gusta más" porque así no funciona, y lo sé porque lo he intentado.

—Te veo luego, Tristán. Tengo que ayudar a Bethani con una cosa —balbuceé torpemente y tomé del brazo de mi amiga para arrastrarla a la otra punta.

Entre empujones y algunos codazos pudimos pasar por el medio de toda la gente que estaba bailando. Nos acomodamos a un costado de las escaleras y apoyé la cabeza en la pared.

—Te dejo unos minutos sola y ya estás con él —me sonríe queriendo apaciguar el momento.

Le di una mirada rápida.

—No me vuelvas a dejar sola. No sabía qué hacer cuando se me acercó —dije atropelladamente y solté la presión de mis hombros.

Bethani me extendió un vaso rojo que seguro traía alcohol. Lo miré con el ceño fruncido y negué, no quería beber. Las pocas veces que he bebido fueron suficientes para dejarme en claro que tenga una mínima resistencia.

Volcó sus ojos y me obligó a sujetar la bebida.

—Tú vas a beber y dejarás de pensar en el idiota de Tristán —impone y no me muevo—. Ahora.

Me empiné el trago sintiendo el calor raspar mi garganta. Pasé la lengua por mis labios agarrando el líquido. Es una mezcla de alcohol con zumo, aunque se sienta más lo último.

—No está tan mal, eh —le di un empujón mientras la escuchaba burlarse de mí.

Así pasaron las horas entre risas y bailes, después de todo no la estaba pasando tan mal como lo había creído en primer momento. Llevo cinco vasos de vodka, si mis cuentas no me fallan. Las luces me hacían sentir una experta en la pista de baile y el alcohol ya había hecho efecto, mostrando una Wendy simpática y muy liberal, una versión totalmente diferente a la original.




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