Después de nosotros

CAPITULO 7 - El presente

Por circunstancias de la vida, una antigua compañera y amiga de la secundaria me invitó a su casa, y decidí aceptar. Tenía ganas de verla; habían pasado varios meses desde la última vez que coincidimos. Antonia. Ya no era la chica de colegio, sino una mujer independiente, buena amiga y tan divertida como siempre.

Acordamos que me quedaría en su casa algunos días para aprovechar bien la compañía, y así fue. No faltaron las risas, las bromas, las conversaciones profundas, las burlas entre nosotras ni los recuerdos inevitables de aquella época. Hablar con ella era cómodo, natural, como si el tiempo no hubiera pasado.

La segunda noche, los recuerdos de la secundaria regresaron con más fuerza. Pasada la medianoche, ambas estábamos acostadas en su cama, a oscuras, casi dormidas, pero sin querer dejar de hablar. Ese momento en el que el cansancio vuelve sinceras las palabras.

—Oye —dijo de pronto, con una sonrisa que no podía ver, pero sí escuchar.

—Dime —susurré, acomodando la sábana para protegerme del frío del aire acondicionado.

—¿Qué es de la vida del señor Raúl?

Reí en voz baja. Nunca entendí por qué siempre lo llamaba así.

—No lo sé —respondí—. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablé con él.

—¿Y entonces? —continuó—. ¿Tú y él tenían algo en esa época?

Giré el rostro hacia su dirección, aun sabiendo que no podía verla.

—No lo sé. Era mi amigo… siempre lo ha sido. Aunque ya no hable con él, lo recuerdo con cariño.

Mi voz salió más apagada de lo que pretendía. Antonia lo notó. Suspira, pero no insistió.

—¿Recuerdas cuando pelearon en el evento de los países? —rió—. Para no ser pareja, parecían una. Así los veía todo el mundo. Siempre estaban juntos.

Solté una risa, y durante casi una hora recordamos anécdotas hasta que tocó un tema más delicado.

—¿Cómo te sentiste cuando te enteraste de que era papá?

Fruncí el ceño.

—No sé, por qué —admití—, pero sentí como si cualquier posibilidad de reencuentro hubiera dejado de existir.

Le expliqué cómo me sentía. Ella escuchó sin interrumpir, y así, entre palabras y silencios, nos quedamos dormidas.

Al día siguiente pasó rápido entre risas y actividades, hasta que la noche volvió a alcanzarnos. Estábamos sentadas en el sillón, recién bañadas, envueltas en sábanas, mirando la vista desde su pequeño balcón.

—Cuando hablas de él —dijo Antonia de pronto—, hay algo en tu voz… una especie de añoranza.

—¿Tú crees?

—Sí —guardó silencio unos segundos y luego se levantó—. Escríbele.

—¿Estás loca? Claro que no.

—¿Por qué? —sonrió, como quien planea una travesura—. Tienes miedo.

—No tengo miedo —mentí—, pero sería extraño escribirle ahora, después de tanto tiempo.

—No tienes nada que perder. Hazlo.

Suspiré. Tomé el celular. Abrí WhatsApp. Entré a su chat, completamente vacío, como si nunca hubiéramos hablado. Escribí, con una familiaridad que me sorprendió a mí misma:

Raúllll, ¿cómo estás?

La respuesta fue inmediata.

Alaiaaaaaa, bien. ¿Y tú?

Sin saber exactamente por qué, abrí la cámara y marqué videollamada. Contestó al instante. Apenas nos vimos, nos echamos a reír. Antonia lo saludó, hablaron un momento, y luego quedamos él y yo, recordando el pasado como si el tiempo no hubiera pasado.

Había transcurrido más de una hora cuando Antonia lanzó la pregunta:

—¿Qué harás en Año Nuevo, Raúl?

—Nada hasta ahora, ¿por qué?

—Porque Alaia se reunirá con su grupo de amigos. Son siete… y para que no vaya sola, pensé que podrías acompañarla.

No pude reaccionar.

—No le hagas caso —dije, riendo nerviosa—. Está molestando.

—Me parece bien —respondió él, mirándome fijamente—. Estoy.

—¿Estás seguro?

—¿Por qué no lo estaría?

—Ha pasado mucho tiempo…

—Exactamente un año y algo —dijo—. Lo recuerdo.

No supe qué decir. Reí nerviosa. Había olvidado lo atento que podía ser.

Al colgar, Antonia no dejó de reír.

—Tienes que agradecerme —dijo—. Se verán después de trece años.

Dos semanas después, nos veríamos en Año Nuevo.

Y durante esas dos semanas, como si se hubiera roto una represa, hablamos todos los días. Desde la mañana hasta la noche.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.