Destino de Sangre (libro 11. Sicaria)

Cap. 9 Explicaciones

 

Punta Dorada, diciembre 2012

Ángelo había dejado que los Argento desahogaran su ira y ni siquiera dijo nada cuando los escuchó jurar de  forma muy impropia teniendo en cuenta que había damas presentes, pero Luigi pareció estar en desacuerdo con esto último y se aclaró la garganta.

  • Tío Bernardo, te recuerdo que hay donne presentes  --  le dijo en tono helado y luego se dirigió a su abuelo  --  Nonno, entiendo la justa ira que están sintiendo, porque la nuestra no es menor, pero conservemos las formas y de acuerdo a la educación que hemos recibido

Albano hizo un alto en la mencionada ira para sentirse orgulloso de su vástago, y en cierta forma, extrañado, porque ciertamente Luigi y Arezio eran los más volátiles de sus hijos y no solían tener en cuenta nada cuando estaban molestos.

  • Luigi tiene razón  --  dijo Mariano  --  y pido disculpas a las damas  --  agregó mirando a Kelly y luego a Damila y a su nieta 

Bernardo se puso de pie con evidentes intenciones de abandonar el comedor, y aunque Piero no se lo habría permitido, no tuvo que molestarse, porque Mariano lo hizo por él.

  • Bernardo
  • ¡Voy a matar a ese desgraciado!  --  exclamó él
  • Tú no vas a hacer nada  --  dijo Mariano
  • ¡¿Qué?! ¡Era a mi hija a…!
  • Basta  --  lo interrumpió su padre
  • No pienso dejar que…
  • He dicho que basta, Bernardo  --  dijo en tono menos paciente  --  Nos ocuparemos de esto como corresponde y eso no incluye que un hijo mío se manche las manos de sangre con una basura como esa
  • ¿Padre, has olvidado que ese mal nacido debe estar por llegar a esta ciudad?  --  en este punto Camelia emitió un grito de espanto
  • ¿Qué?  --  preguntó Domenico poniéndose de pie

Kelly y Damila se estaban ocupando de tranquilizar a Camelia quien no estaba acostumbrada a verse involucrada en aquella clase de reuniones ni a escuchar los problemas que manejaban lo hombres, parecía a punto de desvanecerse.

  • Vamos a calmarnos todos  --  dijo Ángelo  --  Don Mariano, estoy al tanto de lo que acaba de decir Bernardo, y de hecho, el individuo está vigilado
  • ¿Entonces no va a acercarse a Camelia, no?  --  preguntó Fiorenzo
  • No, ni siquiera puede comunicarse con ella por teléfono  --  le contestó él
  • Te lo agradezco, Ángelo  --  dijo Mariano  --  ahora nos ocuparemos nosotros de su seguridad
  • Don Mariano, de hecho la seguridad de Camelia ahora nos compete a nosotros, porque hay otro asunto que debo decirles  --  tomó aire y miró a Bernardo  --  Aunque es muy posible que esto te moleste al igual que a todos  --  dijo paseando su mirada por ellos  --  más que por el hecho en sí, por la forma en la que se llevo a cabo, les informo que Camelia contrajo matrimonio con Enzo Rossi

En principio la molestia que había mencionado Ángelo y que en realidad esperaba que fuese una furia exagerada, conociendo como conocía a los hermanos Argento, estaba ausente y las expresiones de todos eran de sorpresa, pero pasado el primer impacto, Bruno fue el primero en recuperar la voz.

  • ¿Cómo has dicho?  --  pero en esta ocasión quien contestó fue Enzo
  • Don Mariano, Bernardo  --  dijo mirándolos a ellos e ignorando a los demás  --  como dijo Ángelo, es posible que esto cause su indignación y su ira, y lo entendiendo, porque si se fijan bien  --  dijo señalando la sombra oscura que aun rodeaba su ojo producto del puñetazo que le había propinado su hermano Ignacio  --  mi propia familia no reaccionó de la mejor manera, ya que ellos tampoco lo supieron hasta que era un hecho.
  • ¡¿Qué significa esto, Ángelo?!  --  gritó Bernardo
  • Si hay algo que reclamar, es a mí a quien deben hacerlo  --  puntualizó Enzo  --  aunque en mi opinión pueden reclamar la forma, como dijo Ángelo, pero nada más  --  y en ese momento tomó la mano de Camelia  --  porque no hemos cometido ningún delito, yo amo a Camelia y tengo la inmensa dicha y suerte de que ella me corresponda, de manera que aparte de mi amor, con nuestra boda también demuestro mi respeto por ella
  • ¡Escucha muchachito…!  --  comenzó Bernardo de nuevo
  • Ya basta  --  lo detuvo su padre, pero Bernardo, aunque no era una mala persona, podía ser muy necio
  • Pero padre, no podemos permitir que…

No obstante, por muy necio que fuese, aquel individuo debía conocer lo suficiente a su progenitor, porque calló en forma súbita cuando Mariano se puso de pie. Aquel sujeto nunca levantaba la voz, y si lo había hecho alguna vez, al menos ninguno de sus nietos presentes, ni los que habían vivido toda la vida con él ni los que no, lo habían escuchado hacerlo nunca, pero lo que sí sabían, era que cuando lo molestaban más allá de lo razonable, él solía castigarlos en forma muy dolorosa, de manera que pensaron que Bernardo se estaba buscando el mencionado castigo.

Ángelo por su parte recordó más o menos lo mismo, porque, aunque compartía poco con aquellas personas, sabía todo lo que había que saber de las mismas, pero el recuerdo que se abrió paso en su mente, fue el de una conversación sostenida con su padre en oportunidad del problema con Lidia y Albano.

  • Es una suerte que Albano sea poco más que un bambino, porque de lo contrario, familia o no, habríamos tenido que encerrarlo en una caja acorazada para protegerlo de Mariano
  • ¿Crees que habría intentado matarlo, tío?
  • Estoy bastante seguro de eso, porque cuando él estaba en la escuela, hubo que sacarlo del país a toda velocidad mientras papá “convencía” a Tornattore para que lo dejase en paz, porque la criatura mató con sus propias manos a uno de los sobrinos de Anselmo por un asunto de faldas, así que sí, estoy bastante seguro




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