Destino de Sangre (libro 11. Sicaria)

Cap. 15 Preparativos

 

Punta Dorada, diciembre 2012

La semana previa el año nuevo fue más agitada que la anterior, pues Enzo y Camelia habían decidido contraer matrimonio eclesiástico el día 30 de diciembre. En un principio Enzo no se mostró muy entusiasmado con aquello, pues desde la muerte de su esposa y su hijo, se había alejado mucho de sus creencias, pero su madre no solo había insistido mucho en el asunto, sino que por último había esgrimido el argumento que finalmente convenció a Enzo, y que no era otro que el hacerlo responsable por destrozar los sueños de Camelia de verse vestida de blanco.

Una vez que Enzo cedió, una emocionada Camelia les dio la noticia a las chicas, y la totalidad de las Rossi, Damila, Ana y Kelly, se unieron a las carreras para preparar la boda, pero Ángelo tuvo deseos de ahorcar a Enzo, pero muchas más ganas sintió Enzo de suicidarse, porque su inmisericorde madre se había opuesto de manera absoluta a dejarlo compartir la habitación con su esposa desde que habían regresado de su viaje. Aquello le parecía a Enzo una enorme necedad, pero no hubo forma de convencer a Angélica, y como Camelia parecía más dispuesta que él a obedecer a su suegra, el pobre individuo estaba al borde del colapso.

Siendo que Angélica había hecho muy buenas relaciones con el párroco de la iglesia a la que se habían adherido los Rossi, no hubo mayores inconvenientes para apartar la fecha y para asegurarse que no hubiese ningún otro matrimonio ese día, aunque el maligno Fredo aseguraba que tanta amabilidad se debía al generoso donativo que había hecho su padre para la construcción de un salón de usos múltiples, causando con aquel inapropiado comentario la indignación de su madre, pero como a aquel individuo parecía que no había nada que le gustase más que incordiar a sus progenitores, disfrutó muchísimo con el escándalo que le armó su madre y siguió haciéndolo hasta que Alfredo casi lo alcanza con una cacerola.

Un par de noches antes de la boda, Enzo había entrado al estudio donde Ángelo intentaba refugiarse de todo.

  • ¿Te importa?  --  le preguntó sentándose en uno de los sillones
  • Debería, porque tú eres el responsable de todo este circo
  • Al menos por una vez en la vida muéstrate misericordioso

Ángelo se puso de pie para ir a servirse otra copa y le sirvió una a Enzo, pero éste la rechazó mirándolo mal.

  • Me pediste que fuese misericordioso y es todo lo que puedo hacer por ti
  • Sabes que no bebo, Ángelo

Ciertamente él lo sabía, pero lo había olvidado de momento, algo que lo hizo sentirse mal, porque aquella era una lucha que había costado mucho a Enzo. Ángelo no creía que Enzo hubiese sido nunca un alcohólico, y en su opinión solo buscó en la bebida un escape a su enorme dolor. Sin embargo, él se comportaba como uno y después de dejarlo se juró que jamás volvería a beber y lo había cumplido.

  • Veamos Enzo Rossi, tú viviste las carreras de mi matrimonio, así que difícilmente puedas alegar desconocimiento, y estabas plenamente consciente de a lo que te enfrentabas
  • No del todo
  • ¡Vamos hombre! Hasta yo sé, que mencionarle la palabra boda a cualquier mujer, es como activar algún mando que las vuelve hiperactivas y…
  • No se trata de eso
  • ¿Ah no?
  • No. Lo que sucede es que… bueno… desde que volvimos y acepté todo esto, mi santa madre no me ha dejado entrar a mi  habitación y he tenido que dormir en otra

Ángelo tuvo que hacer un verdadero esfuerzo por no reír, algo que en los últimos años hacía con más facilidad que antes, pero por solidaridad con Enzo se reprimió. Sin embargo, no pudo resistirse a recordarle su participación en algo similar con respecto a él.

  • Podría pensar que esto es justicia divina, Enzo
  • De momento no quiero escuchar ninguna palabra que tenga que ver con divinidad  --  dijo él  --  ¿Pero por qué?
  • Te recuerdo que tú fuiste uno de los que me impidió entrar a mi habitación la noche anterior a mi matrimonio
  • ¡Hombre, pero solo fue una noche! Yo llevo dos semanas en esto

Siguieron hablando un buen rato hasta que Ángelo miró la hora y juzgó seguro abandonar el estudio, porque ya Kelly debía haber acostado a los niños y estar preparándose para dormir.

Al día siguiente quien no estaba de muy buen humor era Giulio, pues si bien Ana, la madre de Camelia, había viajado en cuanto su hija le había dado la noticia, ya que lógicamente no solo quería ayudarla con los preparativos, sino que lo consideraba su deber, el resto de los Argento llegaba ese día, de manera que Giulio había halado con Nino pidiéndole hacerse cargo de todo lo que requiriese atención inmediata, porque él no pensaba moverse de la casa mientras Romano estuviese allí.

Aunque Romano se había disculpado como correspondía, ahora que todos estaban en conocimiento del asunto, nadie pensaba dejar que se le acercase a Damila y menos a solas, pero sobre todo para Giulio, era impensable y así se lo hizo saber a Gianpaolo del todo inútilmente, porque si por el GA fuese, lo habría despachado en aquella misma oportunidad de forma rápida, limpia y efectiva.  No obstante, todo aquello habría sido innecesario, porque la primera que huiría de Romano sería la misma Damila.




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