Destino de Sangre (libro 11. Sicaria)

Cap. 27 Protegida

 

Punta Dorada, enero 2013

Valentino abandonó la cabina, y los BA que lo habían acompañado en aquella misión, ya lo estaban esperando con JC que lo miraba con pésima expresión, pero aparte de que Valentino podía ser muy irritante por mérito propio, en el mucho tiempo que pasaba con Luciano, parecía haber absorbido también parte de su ácido humor.

  • Quita esa cara, hombre – le dijo a JC – Cualquiera diría que no disfrutaste del vuelo – agregó

Los BA, y aunque sus expresiones no variaron, pensaron que en realidad el pasajero no tenía ningún motivo para haber disfrutado del viajecito ni de nada, porque aparte del susto por la forma que habían irrumpido en el lugar donde estaba con su familia, y de la poca delicadeza con la que había sido sacado de allí, el jaleo durante el viaje, cortesía esto último, de la probada locura de Valentino, garantizaba que no, no lo había disfrutado en lo absoluto.

  • Escucha niño…
  • Eh, eh – lo detuvo Valentino empujándolo para que bajase del avión – No recuerdo haber dicho que tuviese deseos de escucharte

Los miembros del AA, y en teoría, solo tenían que cumplir con sus misiones de vuelo que consistían más que todo en vigilancia o escolta, pero Valentino al igual que Silvano, se había involucrado mucho en otros asuntos, de modo que  fue él, el encargado de comandar la búsqueda y traslado de JC, y ahora lo condujo hasta el lugar donde Luciano hablaría con él. No tuvieron que esperar mucho, porque unos minutos después se presentaron Luciano y Dante. Como Luciano no sentía especial simpatía por aquel sujeto, ni siquiera se molestó en saludar.

  • Por tu propio bien, espero que no te pongas difícil, Montiel – le dijo colocando una carpeta sobre la mesa frente a él

Como ya JC había tenido otros encuentros con aquellos sujetos, desde el inicio supo que aquello tenía que ver con Ángelo, pero como él no había vuelto a tener ningún contacto con Kelly, no tenía ni idea de por qué estaban haciendo aquello. Y le gustaba menos ver a aquel individuo de nuevo, ya que no había olvidado que había sido quien lo amenazase la última vez.

  • ¿Por qué estoy aquí? – preguntó
  • Porque eres un imbécil – le contestó Luciano – y como tengo escasa paciencia con los de tu clase, te entenderás con este sujeto – dijo señalando a Dante – y te aseguro que él tiene menos paciencia que yo y con los de cualquier clase

Dicho esto abandonó la estancia dejando a JC tan confuso como al principio.

  • Veamos Montiel, esto es sencillo – comenzó Dante – todo lo que necesitamos de ti, es que nos digas de quién estás huyendo
  • No estoy huyendo de nadie
  • Claro, y es por eso que cambiaste tu rutina de pasar navidad y año nuevo en tu propiedad de la playa; por lo que cambiaste de móvil, y por lo que no te has molestado en llamar a tu hija ¿no es así?

JC ya sabía que aquellas personas manejaban ingentes cantidades de información, pero seguía sin ver por qué razón estaban interesadas en sus actividades o en sus problemas.

  • No tengo por qué darles explicaciones acerca de lo que hago o dejo de hacer
  • En lo personal, créeme que no me importa si te vas a Siberia o al espacio exterior, pero cuando lo que haces nos fastidia, entonces me interesa
  • Yo no he hecho nada que tenga que ver con ustedes
  • ¡Ah sí, sí lo has hecho! Porque sucede, que el fulano del que estás huyendo, ordenó asesinar a tu hija – dijo Dante con total ausencia de delicadeza

JC palideció, y de hecho, Dante pensó con fastidio que iba a descomponerse, algo más bien lógico dado lo que acababa de decirle, y como no había aclarado que Damila estaba viva, pues JC en verdad se sentía enfermo.

  • ¿Mi hija está…?
  • Es algo tarde para que te preocupes por eso ¿no crees? – continuó – Si en verdad te preocupase, al menos, y antes de salir huyendo, te habrías tomado la molestia de advertir del asunto al señor Del Piero
  • El otro individuo dijo que ella estaba bien protegida y…
  • Ah sí, sin duda lo está o a estas horas estarías asistiendo a su funeral – le dijo y JC volvió a respirar con normalidad al escuchar eso – Pero suponiendo que en verdad te intereses por su seguridad, me dirás ahora mismo quién y por qué quieren matarte a ti y a tu hija

JC se removió con incomodidad y Dante abrió la carpeta que Luciano había dejado sobre la mesa.

  • Veamos, como a diferencia de ti, nosotros sí hacemos nuestros deberes, aquí tengo tres posibles candidatos y la verdad es que si yo fuera cualquiera de ellos, ya tú serías historia

Dante comenzó a recitar los nombres y a observar las reacciones de JC. Con el primero la expresión de JC no varió mucho, pero con el segundo sí, aun así Dante aun mencionó al tercero, pero estaba bastante seguro que se trataba del segundo y emitió un silbido, algo muy característico de él y que molestaba mucho a los que llevaban un DTR.

  • Vaya, tienes unas relaciones… comerciales muy dudosas ¿qué le hiciste a este sujeto? – preguntó
  • Nada
  • Aja, pero aunque eres lo bastante desagradable como para que cualquiera quiera despacharte, en mi experiencia se necesita algo más que nada para contratar a un asesino a sueldo que borre del mapa a alguien




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