Destino de Sangre (libro 11. Sicaria)

Cap. 33 La Organización

 

El Valle, enero 2013

Ángelo dedicó el tiempo del que disponía antes de la reunión, para hacer una inspección general en el edificio, recibió a varios de los ejecutivos con los que conversó de asuntos puntuales, y pautó varias citas para el día siguiente.

Albano hizo más o menos lo mismo mientras que Nino, y como sus asuntos tenían poco que ver con la sede de El Valle, pasó casi toda la tarde conversando con los ingenieros del departamento de proyectos que sentían mucha curiosidad por las obras de Punta Dorada.

Ángelo concluyó con la última entrevista de ese día y se dirigía al baño cuando su móvil comenzó a vibrar al mismo tiempo que entraba Enzo.

  • Succede? – le preguntó
  • Nada, solo vine a ver si ya estabas dispuesto a hacer algo tan necesario como comer

Ángelo había estado tan ocupado que se había olvidado de eso, de modo que simplemente asintió mientras contestaba la llamada.

  • Bambina, estaba por llamarte
  • Mentiroso, ni te habías acordado de que existo

Ángelo sonrió y se sintió de veras aliviado al percibir que a pesar de lo que ella estaba diciendo, no estaba molesta como había imaginado. Estuvieron hablando unos minutos o más bien ella lo hizo, ya que le contó a toda velocidad las diabluras de los niños, y aunque seguía siendo un misterio para él cómo se las arreglaban para hacer tantas cosas en tan corto lapso, rio mucho. Después de eso Kelly hizo silencio y él pensó que según su costumbre, había cortado sin despedirse.

  • ¿Bambina?
  • Sé que estás ocupado, así que solo quería decirte que te des mucha prisa con eso que te llevó allá, y que por cierto va a salir como deseas, porque si demoras más del par de días que mencionaste, iré yo misma a buscarte ¿está claro?

Ángelo no tuvo ocasión de decir nada ni bueno ni malo, porque Kelly cortó la comunicación. A pesar de que en muchas oportunidades aquellos violentos finales le causaban ira, en esta ocasión se sintió inexplicablemente feliz, y una sonrisa se dibujó en sus labios. Un momento después se sentaba a comer notando que en realidad tenía hambre, y para sorpresa tanto de Enzo como de Alessandro, estuvo hablando mientras comían.

Luciano se había pasado la tarde en las instalaciones del GA que estaban en el sótano del edificio, desde donde había vuelto a repasar todos los arreglos así como los últimos informes relativos a las actividades tanto de los miembros de la Organización como de los que no lo eran.

  • Joker a LA, cinco para arribo – escucharon la voz de Paolo
  • Copiado – contestó Luciano poniéndose de pie y mirando a Fabrizzio – Confirma posiciones, yo voy por AG

Unos minutos después llegaba al despacho justo cuando Ángelo estaba tomándose el  café.

  • Es hora, AG

Él asintió y caminó hacia el escritorio para coger su portátil, más por costumbre que porque fuese a necesitarlo, y se puso en marcha.

  • ¿No olvidas algo? – le preguntó Luciano
  • No – contestó y él elevó una ceja, así que Ángelo comprendió – No creo que vaya a necesitarla – le dijo sabiendo que se refería a su automática

Aunque la misma había sido de porte obligatorio durante casi toda su vida, desde que había dejado El Valle, había dejado también de llevarla a todos lados, y aunque esto podría haberte interpretado como que confiaba mucho en la seguridad del GA, en realidad lo hacía para no incomodar a Kelly, sin embargo, en esta ocasión en realidad estaba seguro que no la necesitaría, y en cualquier caso, llevaba su daga en el bolsillo, misma que le serviría en caso de que sintiese el habitual deseo de cortarle la lengua a Filipo.

Luciano recibió la confirmación de todas las posiciones incluida la de Paolo que sobrevolaba la zona y pudieron partir, pero mientras iban en camino, se sacó una cajita metálica del bolsillo, la abrió y miró a Ángelo.

  • ¿Me permites? – le preguntó

Ya Ángelo conocía aquel dispositivo, de modo que asintió y dejó que Luciano lo prendiese de su corbata, aunque estaba seguro que ya los expertos habían colocado cualquier otro artilugio para enterarse de lo que sucedía en la reunión.

  • A7 a LA, todas las aves en la jaula – informó Paulo
  • Copiado – contestó Luciano – ya llegaron todos – informó a su vez y Ángelo asintió

Cuando llegaron al aparcamiento, Luciano bajó del auto haciendo un rápido inventario visual comprobando que lo que veía se correspondía con el informe de Bruno con relación a la cantidad y al aspecto de los hombres que se encontraban allí. Albano y Nino habían llegado primero, pero se habían quedado en el coche esperando la llegada de Ángelo, pero en cuanto Luciano dio su autorización, todos bajaron y se dirigieron a la entrada. Fabrizzio estaba esperando en el elevador, y en cuanto ellos entraron le dio aviso a Astor y a Paulo que estaban arriba.

Aunque Ángelo había efectuado algunas visitas rápidas a El Valle, con el único que se había entrevistado había sido con Emiliano Scianna, de modo que a los demás no los veía desde hacía aproximadamente un par de años. Se suponía que si no había asuntos urgentes que afectasen los intereses de todos como organización, debían reunirse por lo menos una vez al año, pero dadas las particulares circunstancias del año anterior, la mencionada reunión no se había dado.




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