Destino de Sangre (libro 11. Sicaria)

Cap. 45 Hormonas

 

Punta Dorada, marzo 2013

Los quince días antes de la boda de Nino, habían sido muy desagradables para Giulio, pues acostumbrado como estaba a ser el centro de atención de su familia, ver que era desplazado por Nino incluso ante Kelly, le había sentado muy mal. Sin embargo, se sumergió en el trabajo y tuvo el buen juicio de no mencionar nada con respecto a sus propios planes de boda, por supuesto esto había requerido de la ayuda de Fredo y Luciano, pero lo había conseguido. No obstante, no pensaba esperar más, y al día siguiente de la boda de Nino y Ana, tenía pensado hacer su propio anuncio, pero sin duda los ángeles de la guarda de este caballero debieron trabajar horas extra, pues antes de decirlo, decidió hablar con Damila, algo que si bien lo lanzaría a un abismo de desesperación, le ahorraría el ver su orgullo herido, públicamente.

Damila estaba conversando con Angélica que aun estaba muy preocupada por su nieto debido a que a las mujeres no se les había informado, sino que el chico estaba bien y nada más, pero a pesar de que ya estaba de vuelta, y aunque Ignacio no parecía dispuesto a castigarlo, ella seguía preocupada, de manera que Damila hacía su mejor esfuerzo por calmarla cuando fueron interrumpidas por Giulio.

  • Scusi Angélica, pero me gustaría hablar un momento con Mila
  • Naturalmente bambino. Vuoi che ti porti qualcosa? [1] - dijo ella poniéndose de pie con rapidez
  • No, grazie – le contestó él

Angélica acarició los cabellos de Damila y abandonó el salón mientras que Giulio ocupaba el lugar que ella acababa de dejar.

  • ¿Sucede algo? – le preguntó Damila
  • No debe suceder nada para que yo desee hablarte, aunque últimamente casi debo pedir audiencia para hacerlo
  • No digas tonterías, G
  • No lo son, pero ciertamente hay algo importante que quería conversar contigo – dijo sujetando sus manos – Esta noche pienso anunciar nuestra próxima boda, bebé y…
  • ¿Qué? – lo interrumpió ella
  • He dicho que…
  • Te escuché, lo que no entendí es eso de próxima
  • No hay nada qué entender, solo quiero anunciar a todos que nos casaremos a la mayor brevedad posible
  • ¿Por qué?

Si un minuto antes Damila lucía confundida, ahora era Giulio quien lo estaba, pues por qué, no era exactamente la pregunta que habría esperado que ella le hiciese, y de hecho de haber esperado algo, en todo caso habría sido que se interesase en una fecha.

  • ¿Disculpa?
  • ¿Por qué quieres casarte a la mayor brevedad posible? – preguntó puntualizando el tiempo

Las únicas explicaciones que había dado Giulio en su vida, eran las relativas al trabajo y eso solo si le parecía conveniente o si necesitaba la asesoría de Ángelo en alguna materia especialmente importante, de manera que Damila lo estaba colocando en una posición muy incómoda al pedirle una explicación, en primer lugar por lo anterior, y en segundo, porque en su opinión, era algo que no necesitaba explicación, pero mientras su cerebro procesaba todo esto, Damila había cambiado de expresión y sacado sus propias conclusiones.

  • Si todo esto es por lo que pasó entre nosotros, créeme que no necesito que salgas corriendo a colocarme otro anillo en el dedo, no pienso, y nunca lo he hecho, en casarme por obligación – puntualizó

Aunque no había nada más alejado de los pensamientos de Giulio, su expresión debió ser épica y Damila la interpretó de la forma más equivocada posible, pues pensó que había acertado con los posibles motivos de Giulio para tanta prisa.

  • Descuide, señor Del Piero, no voy a ir por ahí publicando lo sucedido y dañando su imagen de caballero intachable, de modo que nadie pensará que estás obligado a casarte
  • ¡Mila, yo no he dicho eso!
  • Y no tienes que hacerlo, yo estaba allí cuando le dijiste a Nino que era muy necio por querer casarse con Ana sin asegurarse de su embarazo ¿recuerdas? – pero no lo dejó hablar – Para ti el matrimonio parece calificar en el renglón de obligación por uno u otro motivo, pero no tienes que preocuparte, porque no voy a decir nada y ciertamente no estoy embarazada

Dicho esto le dio la espalda y corrió fuera del salón dejando a Giulio al borde de un muy temprano ataque cardíaco. Damila había corrido chocando de frente con Dinka, que venía hablando con Piero que regresaba de comer.

  • Scusi signorina – se disculpó el GA

Piero había notado lo que Dinka no, y era que Damila no parecía estar viendo ni escuchando nada, así que apartó a su compañero y la sujetó.

  • ¿Damila?
  • Solo quiero salir de aquí, Piero – le dijo eso y continuó su carrera hacia la puerta
  • Hunter cúbreme – le dijo Piero y fue tras ella – ¿Pool, escuchaste? Deja lo que estés haciendo y alcánzanos en el jardín

Ciertamente Gianpaolo había escuchado, pero tanto él como Fredo estaban haciéndole la vida miserable a un grupo de compañeros que montaban guardia en el otro extremo de la casa, y aunque correrían a todo lo que daban, no llegarían a tiempo, porque Damila no fue hacia el jardín como Piero había pensado, sino que enfiló hacia el aparcamiento.

  • Damila no puedes abandonar la casa – le dijo Piero
  • No pueden detenerme – porfió ella
  • Piensa en tu madre y en…




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