Destino de Sangre (libro 13. Última Generación)

Cap. 11 Mañana agitada

 

Punta Dorada, septiembre 2013

Carmelo caminó de prisa y ni siquiera se detuvo a saludar a su compañero, contentándose con un gesto de cabeza, procediendo enseguida a entrar al despacho.

  • Señor – dijo por todo saludo
  • ¿Y bien? – preguntó Ángelo

El chico tomó aire y comenzó su informe con la prolijidad y precisión que los caracterizaba. El día anterior, Carmelo había sido llamado al despacho de Ángelo y  éste le había encargado estar presente ese día en Aravera, de manera que él se había ido derecho a la mansión con intención de cumplir con el encargo. Aparte de su entrenamiento, Carmelo era uno de aquellos sujetos a quienes su nombre clave sentaba como anillo al dedo, pues en verdad parecía un fantasma y pocas personas registraban su presencia si así él lo quería, de modo que no le supuso un gran reto pasar el día en la casa y seguir con atención a Kelly. En algún momento Bianco notó su presencia, pero se preocupó poco por ella debido a que no era nada anormal que cualquiera de ellos estuviese allí, pero quien sí se cuestionó la misma fue Luciano a quien lógicamente nada se le escapaba, así que le preguntó a Dante si había un motivo específico para ella, y como no era así, concluyó que si Carmelo estaba allí y obviamente en misión de vigilancia, solo podía ser por un motivo y sonrió para sus adentros.

Una vez que el chico terminó de rendir su informe, Ángelo se quedó un rato pensativo.

  • ¿En tu opinión entonces, ella no registró alteración? – preguntó
  • No señor
  • ¿Estás seguro?
  • No soy psiquiatra, señor, pero aunque no era que estuviese muy contenta…
  • Espera, dijiste que no estaba alterada
  • Y no lo estaba, es solo que no estaba como de costumbre
  • Explícate
  • Normalmente está escribiendo o atendiendo a los niños, pero casi siempre está sonriente o bromeando. Sin embargo, el día de ayer estaba más bien hiperactiva y no muy simpática, si me pregunta, creo que también se peleó con el señor Marino, pues este no estuvo con ella como es lo usual.
  • Cabarella – llamó y enseguida Piero hizo acto de presencia
  • ¿Señor?
  • Dígale a Bernardi que quiero los informes de Capelli correspondientes al día de ayer, ya
  • Sí señor
  • Si no tienes otra asignación, regresa allá y mantenme al tanto – le dijo a Carmelo
  • Sí señor

Carmelo se despidió y abandonó el despacho, pero Piero pensó que aunque hubiese tenido diez asignaciones, igual se habría ido derecho a la mansión de nuevo, porque todos sabían que Carmelo habría desenganchado la bóveda celeste para bajarla si eso era lo que Ángelo le ordenaba.

Ángelo leyó con atención el informe de Bianco y le quedó claro que si  bien Kelly no se había peleado con Marino como había pensado Carmelo, por algún motivo la conversación sostenida con él en la mañana sí la había alterado, aunque a él no le había quedado muy claro el motivo, porque Bianco no había sido muy específico, o al menos en su opinión, de manera que estuvo a punto de llamarlo para que se lo aclarara, pero su antipatía pudo más que su necesidad de saber con exactitud qué había sucedido.

Con respecto a la entrevista con Samuel, no había visto nada alarmante y se enfureció en contra de su hermano y su sobrino, pues ateniéndose a lo que estaba leyendo, él habría podido estar presente y eso no habría supuesto el problema que ellos aseguraban sería. Con las cosas así, cerró su portátil con ira y se dirigió a la puerta. Unos minutos más tarde entraban a Aravera y después de saludar a Cristian que iba saliendo, Ángelo se fue derecho a las escaleras.

Kelly estaba frente al espejo cepillando su cabello cuando repentinamente lanzó el cepillo sobresaltando a Anita.

  • Está demasiado largo – dijo y caminó hacia el vestidor

Estaba a punto de entrar cuando un grito hizo que se detuviese en seco.

  • ¡Bambina!

Kelly se ajustó lo mejor que pudo el salto de cama que no cubría mucho en realidad, y corrió hacia el pasillo que era de donde provenía el grito. Casi chocó con Federico que venía en carrera perseguido por Emiliano y Aureliano.

  • Bambina, Emiliano voglia ucidermi – dijo el chico refugiándose en sus brazos
  • Niños – dijo ella, aunque no pudo agregar mucho más
  • ¡Tía, este mascalzone…!
  • ¡Emiliano! – exclamó Ángelo que había llegado en ese momento

Con el escándalo ya se habían asomado Albano, Luigi y Samuel que en realidad iba a mitad de pasillo cuando se desató el escándalo.

  • Scusi tío – dijo el chico apenado
  • ¿Alguien puede explicar qué está sucediendo aquí?

Aureliano le tapó la boca a Emiliano que era más volátil y decidió dar él las explicaciones.

  • Lo que sucede es que Federico rayó las paredes de nuestra habitación
  • ¡Non è certo! – le gritó Federico
  • ¿Federico? – dijo Kelly sujetando el rostro del niño – ¿Lo hiciste?
  • No bambina – insistió él




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