Destino de Sangre (libro 13. Última Generación)

Cap. 17 Regreso

 

Punta Dorada, diciembre 2013

Kelly despertó con la ya familiar sensación de estar perdida, porque si bien era cierto que algunos recuerdos habían regresado, todavía le parecía que había mucho perdido en su memoria. Con un suspiro de resignación hizo  a un lado las mantas, pero en ese momento notó una manito sobre su pecho que se movió en cuanto ella lo hizo.

  • Bambina – dijo Federico con voz adormilada
  • Shhh – dijo ella – sigue durmiendo cielo
  • Dove vai? – preguntó el niño

Aquella pregunta trajo otro recuerdo a su memoria, el de Ángelo haciendo la misma pregunta. Aun Kelly no lograba compaginar los recuerdos, los sentimientos y la lógica, algo que no estaba contribuyendo a su tranquilidad. Se quedó un poco más en la cama, pero siendo que el sueño había desaparecido, acomodó a Federico y se levantó.

Una vez que estuvo vestida adecuadamente, bajó para encontrarse con mucha actividad, misma que obedecía a que el día anterior ella le había pedido a Anita que sacase los adornos de navidad, porque ya estaban a mediados de diciembre y aun no se había ocupado de eso.

Cuando entró al comedor, los niños estaban terminando de desayunar, pues siendo sábado no habían tenido que levantarse tan temprano. Se quedaron con ella hasta que terminó de desayunar y luego se fueron todos para comenzar con la decoración. Aunque ya Kelly había pasado otras navidades con los niños, como no lo recordaba, pensó que nunca había tenido tanta colaboración, aunque la misma estaba resultando un poco desordenada. Siendo que aquella casa era enorme, y aunque fueron los pobres miembros del grupo de seguridad los encargados de colocar los adornos en el exterior, ese día no alcanzaron a finalizar, así que Kelly decidió dejar el armado del árbol para el día siguiente.

Como Kelly a pesar de estar cansada no tenía sueño, entró a su estudio e intentó escribir, pero aunque a ella nunca le faltaban las ideas, esa noche las que invadían su memoria eran recuerdos desordenados y comenzó a desesperarse. Como Bianco notó esto, juzgó prudente llamar a Samuel quien dejó lo que estaba haciendo y corrió hacia el estudio.

  • ¿Desvelada? – le preguntó
  • ¿Me permites hacerte compañía? – le preguntó y ella asintió – Un té tal vez nos ayude a…
  • ¿Crees que estoy loca? – le preguntó a quemarropa

Por fortuna Samuel era un profesional con muchos años de experiencia, de manera que se lo tomó con calma.

  • Soy un psiquiatra, Kelly – le dijo – de manera que ese es un término que no me resulta agradable
  • Tampoco a mí, pero sabes lo que quiero decir
  • Convengo en que tienes un problema, pero eso no significa de ningún modo que estés mentalmente enajenada

Kelly guardó silencio por un largo rato, de modo que Samuel pensó que no diría nada más. Ya habían pasado por esos períodos de silencio antes, pero considerando la hora, estaba por pedir el té que había mencionado al principio cuando Kelly comenzó a hablar.

Tanto Samuel como Bianco, encontrarían aquella una de las noches más largas de sus vidas, y aunque ambos habían leído y releído los extensos informes que Luciano y el GA habían recopilado, escuchar algunas cosas de labios de su protagonista, les resultó un trago muy amargo, especialmente a Bianco que no era psiquiatra y evidentemente no estaba preparado para escuchar lo que estaba escuchando con la misma serenidad y entereza profesional de Samuel. Bianco se había formado en las calles, y tenía muy claro que el ser humano puede ser muy cruel, egoísta y poco dado a la compasión  de los que sufren y que nada tienen que ver con ellos, él lo había vivido en carne propia al ser abandonado por sus propios padres y tener que enfrentarse a un mundo hostil, pero aun así, la historia de Kelly le resultaba aterradora, y al menos en aquel momento lamentó mucho no haber despachado a Francisco José por ejemplo, que la había colocado al borde del abismo, pero se alegró de sí haberlo hecho con algunos de los encargados de velar por el bienestar de los enfermos mentales que eran recluidos en sus instituciones, y en realidad no sintió ni podría sentir nunca ningún remordimiento por eso. Pero por lo que sí lo sentía, era por la necedad de Luciano al dar su palabra a nombre de todos, de no borrar del mapa a JC Montiel, responsable directo de la estadía de Kelly en aquel infierno.

Mientras Bianco estaba sintiéndose miserable, Samuel tomaba nota mental de cada detalle, pero sin duda la parte más interesante y que le daría las respuestas que había estado buscando, llegó cuando ella habló de su relación con Gianni y la posterior con Ángelo. Ni Bianco ni el mismo Samuel, estaban al tanto de que aquel monólogo iba a abrir varias puertas en la memoria de Kelly, y aunque quedarían algunas cerradas, ya era cuestión de tiempo para que recuperase todos sus recuerdos. Samuel la dejó hablar sin interrupciones, algo para lo que estaba especialmente bien preparado, pero para lo que definitivamente no lo estaba, era para escuchar cómo se había iniciado la relación entre Kelly y Ángelo, y de hecho pensó que era más bien inusitado que hubiese sobrevivido habiéndose cimentado sobre un comienzo tan violento.

Samuel pensó que habría sido mucho mejor si aquel repaso se hubiese hecho bajo los efectos de la hipnosis, pero teniendo claro que ella jamás se dejaría hipnotizar, tendría que conformarse con aquello por mucho dolor que pudiese experimentar la paciente y que él no podía controlar como lo hacía con los que se sometían a la terapia de hipnosis. Como sabía que tampoco era prudente interrumpirla, no lo hizo, pero sí se ocupó de cubrirla cuando comenzó a dar señales de frío incontrolable, así como de hacer que le trajesen algo caliente para beber, aunque eso ya estuvo más difícil y no conseguiría mucho.




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